"Misioneros de la Fe"

Mons. Manuel Ureña    El próximo domingo, día 21 de octubre, XXIX del Tiempo Ordinario, celebramos en la Iglesia la Jornada Mundial de las Misiones, una jornada de oración y de colecta en favor de la “missio ad Gentes”, y que conocemos en España como Día del Domund.

Ya de por sí el Domund reivindica la importancia decisiva y la necesidad imperiosa de practicar la “missio ad Gentes”, esto es, la urgencia de anunciar el Evangelio de Cristo en aquellos lugares del Planeta en donde todavía no ha sido sembrada su semilla o en aquellas geografías en donde, habiendo sido anunciado el Evangelio, éste todavía no ha echado raíces y no ha germinado.

Pues bien, como nos dice el Papa en su Mensaje para la Jornada, este año el Domund reviste un significado especial, pues la celebración del 50º aniversario del comienzo del Concilio Vaticano II, la celebración del 20º aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, la apertura del Año de la Fe y el gran evento del Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización contribuyen a reafirmar la voluntad de la Iglesia de comprometerse con más valor y mayor celo en la “missio ad Gentes”, para que el Evangelio lleve hasta los confines de la tierra.

La relación que existe entre estos cuatro acontecimientos de gracia y el contenido del Domund es clara. En efecto, el Concilio Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia constituyen, cada uno a su modo, sendas reproposiciones de la fe revelada (fides quae), una fe que es siempre la misma y, simultáneamente, siempre nueva. Pues bien, esta fe y el acto mediante el cual se profesa (fides qua) son las realidades que hay que afirmar y en las que hay que insistir especialmente en el Año de la Fe. Y justo a ello apunta singularmente la Nueva Evangelización, objeto del Sínodo de los obispos, la cual persigue transmitir la fe revelada y custodiada por la Iglesia al hombre de hoy. Y ¿qué es el Domund sino una exhortación a todos los cristianos a ser sujetos agentes de la transmisión de la fe revelada a quienes todavía no la conocen?

Hemos de convencernos, pues, de que la misión fundamental de la Iglesia y de todos sus miembros es evangelizar. Como dice el Papa, el mandato de predicar el Evangelio “debe implicar todas las actividades de la Iglesia local, todos sus sectores y, en resumidas cuentas, todo su ser y su trabajo”. Y, entre las distintas formas de evangelización, la “missio ad Gentes”, objeto del Domund, “debe ser el horizonte constante y el paradigma en todas las actividades eclesiales, porque la misma identidad de la Iglesia está constituida por la fe en el misterio de Dios, que se ha revelado en Cristo para traernos la salvación, y por la misión de testimoniarlo y anunciarlo al mundo, hasta que Él vuelva”.

Ello significa evitar dos tentaciones que nos asaltan a veces cuando nos vemos emplazados ante el Domund.

La primera tentación es pensar que el Domund nos pide sobre todo que demos una limosna para las misiones, para ayudar a los misioneros de la fe a que puedan cumplir mejor su misión. Ciertamente, el Domund nos pide una limosna para las misiones, pero nos pide sobre todo que todos y cada uno de nosotros nos tornemos misioneros ardientes, capaces de encender a los hombres con el fuego de la Palabra de Dios.

Y la segunda tentación consiste en pensar que la evangelización de la “missio ad Gentes” consiste en luchar por el desarrollo humano de los pueblos todavía subdesarrollados o en vías de desarrollo, urgidos por la caridad de Cristo. Esta separación o este hiato entre “fides” (veritas) y “caritas” es muy grave. La fe (la verdad) sin la caridad humilla y no es verdadera fe. Pero la caridad sin la fe (verdad) tampoco es verdadera caridad, pues olvida que el hombre está hecho para Dios y que la fe es la puerta que nos abre al camino conducente a Dios.

Ayudemos con nuestra limosna a la tarea de la evangelización y cobremos conciencia de que por el bautismo fuimos hechos todos evangelizadores.

 

† Manuel Ureña

 Arzobispo de Zaragoza

Mons. Manuel Ureña
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Manuel Ureña Pastor nació en Albaida (Valencia) el 4 de Marzo de 1945. Realizó sus estudios de Enseñanza Primaria en las Escuelas Nacionales de su pueblo natal. En Septiembre de 1959 ingresó en el Seminario Metropolitano de Moncada (Valencia), en donde cursó el Bachillerato Elemental y el Bachillerato Superior, y, posteriormente, el quinquenio de Estudios Eclesiásticos, obteniendo en junio de 1970 el título de Bachiller en Teología. Entre los años 1968 y 1973, cursó Estudios Superiores de Historia y de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Literaria de Valencia. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca con una tesina sobre “El tema de Dios en el joven Leibnitz”. El 14 de Julio de aquel mismo año, 1973, recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos del entonces Sr. Arzobispo Metropolitano, S.E. Rvdma., Mons. José María García Lahiguera. A partir de septiembre de aquel año ejerce el ministerio sacerdotal, como coadjutor, en la parroquia de Nuestra Señora del Olivar de Alacuás (Valencia) y, al mismo tiempo, imparte clases de Teología pastoral, de Teología Fundamental y de Teología de la fe en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia. En Septiembre de 1976 es enviado a Roma para cursar estudios superiores de Filosofía en la Pontificia Universidad de Santo Tomás. Allí obtendrá en abril de 1984 el grado de Doctor en Filosofía con una Tesis Doctoral sobre el pensamiento del filósofo neomarxista alemán Ernst Bloch titulada: “Ernst Bloch:una interpretación teleológica –inmanente de la realidad” que mereció la máxima calificación académica. En 1980, es nombrado Director del Colegio Mayor "San Juan de Ribera", de Burjasot (Valencia), y profesor de Metafísica y de Historia de la Filosofía Antigua en la Facultad de Teología de Valencia. Durante dos semestres impartiría también las asignaturas de Filosofía de la Religión y de Historia de la Filosofía medieval. En 1987 es nombrado miembro de la Blochsgesellschaft, en la entonces República Federal de Alemania. El 8 de Julio de 1988 el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis de Ibiza, siendo consagrado el 11 de septiembre de aquel mismo año. Y, desde el 20 de abril de 1990, simultaneó su ministerio episcopal en Ibiza con el de Administrador Apostólico de la Diócesis de Menorca. En Julio de 1991, el Papa Juan Pablo II lo trasladó a la Diócesis, entonces recien creada, de Alcalá de Henares, nombrándolo, al mismo tiempo, Visitador Apostólico de los Seminarios Mayores de las provincias eclesiásticas de Andalucía y Administrador Apostólico de la Diócesis de Ibiza. En 1992, el entonces Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Zaragoza, S. E. Rvdma., Mons. Elías Yanes Álvarez, lo nombró Consiliario Nacional de la Adoración Nocturna Española, cargo que sigue ejerciendo en la actualidad. En Julio de 1998 es nombrado Obispo de la Diócesis de Cartagena, Administrador Apostólico de la diócesis de Alcalá de Henares y Gran Canciller de la Universidad Católica de Murcia. Promovido al Arzobispado de Zaragoza el 2 de abril de 2005, comenzó a ejercer aquí su ministerio de sucesión apostólica el 19 de junio del mismo año, al tiempo que era nombrado Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena y Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral Social, de Seminarios y Universidades, y del Comité Episcopal ‘Pro vita’. En la actualidad es miembro de la Comisión Episcopal de para la Doctrina de la Fe. Su investigación filosófica gira en torno al pensamiento marxista y al pensamiento postmoderno. En teología, ha trabajado bastante el pensamiento de los teólogos católicos Karl Rahner y Hans Urs von Balthasar; y, en teología protestante, ha familiarizado mucho con los teólogos protestantes Karl Barth y Dietrich Bonhoeffer. Sus trabajos científicos son ya más de 60. Y su principal publicación es el libro Ernst Bloch, ¿un futuro sin Dios? (BAC MAIOR (Madrid) 1986). Reconocimientos: Hijo Predilecto de Albaida, Medalla de Oro de la ciudad de Murcia, Defensor de Zaragoza 2008, Premio IACOM (Instituto Aragonés de Comunicación). Premio Fundación Carlos Sanz 2010. Caballero de Honor de Ntra. Sra. del Pilar. Encargos pastorales: Miembro de la Comisión de Enseñanza y Catequesis de la Conferencia Episcopal, trienios (1993-1996; 1996-1999; 1999-2002; 2002-2005; 20005-2008; 2008-2011). Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (2011-2014). Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica San Antonio de Murcia.