La alegría de la fe: Dios Padre (3)

Mons. Braulio Rodríguez     Las lecturas dela Gran VigiliaPascual comienzan con el relato de la creación; de este modo, nos está diciendola Liturgiaque este relato es también una profecía. Es decir, no es una información sobre cómo el cosmos y el hombre se han desarrollado. Los padres dela Iglesialo sabían bien y entendían el relato bíblico de la creación no como una narración  del desarrollo del origen de las cosas, sino como una referencia a lo esencial, al verdadero principio y fin de nuestro ser. 

Podría extrañarnos, sí, que enla Vigilia Pascualsea importante hablar también de la creación. ¿No podría haber empezado la gran celebración pascual por lecturas que hablaran de acontecimientos en los que Dios llama al hombre y la mujer, o cuando llama a un pueblo y crea su historia con los hombres sobre la tierra? La respuesta debe ser negativa. El Papa Benedicto afirma que omitir la creación significaría malinterpretar la historia misma de Dios con los hombres, disminuirla, no ver su verdadera grandeza. Quiero decir que la historia que Dios ha fundado abarca incluso los orígenes, hasta la creación. Por eso nuestra profesión de fe comienza con estas palabras: “Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra”. 

Si omitiéramos este comienzo del Credo, toda la historia de la salvación quedaría demasiado reducida y estrecha, demasiado “espiritualista”, y, lo que es peor, sería dualista: las cosas materiales por un lado, la “espirituales”, por otro. No.La Iglesia no es una asociación cualquiera que se ocupa de las necesidades religiosas de los hombres y, por esto es así, no limita su cometido sólo a dicha asociación “religiosa”. Es lo que piensan muchos  y lo que quisieran muchos políticos. No.La Iglesia conduce al hombre al encuentro con Dios y, por tanto, con el principio de todas las cosas. Dios, pues, se nos muestra como Creador. De ahí que tengamos los humanos una responsabilidad con la creación. 

El mensaje central del relato de la creación, que es doble, se puede precisar todavía más. En el prólogo a su evangelio, san Juan dice: “En el principio existía el Verbo”; con lo cual está indicando que el mundo es un producto del Logos, es decir, de la Razón creadora, pues el vocablo griego Logos significa, “razón”, “sentido”, “palabra”. Logos no es, pues, sólo “razón”, sino Razón creadora que habla y se comunica a sí misma, dando y creando sentido. En el inicio de todas las cosas, por tanto, estaba no lo que carece de razón o libertad, sino que el principio de todas las cosas esla Razón creadora, es en definitiva el amor, es la libertad. 

En el origen, pues, está la razón, está la libertad. Por eso es bueno ser una persona humana. Si el hombre fuera solamente un producto casual de la evolución en algún lugar al margen del universo, su vida estaría privada de sentido o sería incluso una molestia de la naturaleza. Si en el origen estála Razónbuena, esto es, el amor creador de Dios, el mundo puede ser salvado. Por eso podemos y debemos ponernos de parte de la razón, de la libertad y del amor; de parte de Dios, que nos ama tanto que ha sufrido en su Hijo por nosotros, para que de su muerte surgiera una vida nueva, definitiva y saludable. 

También es bueno tener en cuenta que el relato bíblico de la creación ha estructurado el proceso de la misma creación en el marco de una semana que se dirige hacia el Sábado, encontrando en él su plenitud. Para Israel, el Sábado era el día en que todos podían participar del reposo de Dios, en que hombre y animales, amos y esclavos, grandes y pequeños se unían a la libertad de Dios. Así, el Sábado era la expresión de la alianza entre Dios y el hombre y la creación. De este modo, la comunión entre Dios y el hombre no aparece como algo añadido, instaurado posteriormente en un mundo cuya creación ya había terminado. La alianza, la comunión entre Dios y el hombre, está ya prefigurada en lo más profundo de la creación. 

+Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.