El Sínodo de los Obispos (II)

Mons. Francesc Pardo i Artigas     Este domingo se inicia en Roma el Sínodo de obispos. La pasada semana comentaba que es un Sínodo de obispos y como se había preparado el que nos disponemos a vivir. Deseo dar un paso más y explicar brevemente y de forma comprensible les cuestiones que se tratarán a partir del documento preparatorio, que se denomina instrumentum laboris. Dicho documento recoge las aportaciones de obispos, órdenes religiosas, teólogos… que han llegado a la secretaría del Sínodo en Roma.

 

¿Qué cuestiones plantea el documento? Sólo dispongo de espacio para recoger algunas de ellas, pero significativas para entender las reflexiones y los noticias que nos llegan.

 

         Jesucristo es el Evangelio de Dios para el hombre. La fe cristiana no es únicamente una doctrina, una sapiencia, unas normas morales, una tradición, sino un encuentro y una relación con Jesucristo. Transmitir la fe significa crear en cada lugar y en cada tiempo las condiciones para que sea factible este encuentro entre Jesucristo y las personas.

         El deber de evangelizar.  Toda persona tiene el derecho de escuchar el Evangelio de la salvación, que es el propio Jesucristo. Al igual que aquella mujer samaritana, también hoy la humanidad necesita escuchar: “Si conocieras el don de Dios”. Por ello se necesita quien lo anuncie. Por ello toda actividad en la Iglesia tiene esta misión evangelizadora, la de ayudar a todos a hallar a Cristo. Recordando palabras de Benedicto XVI: “Si únicamente ofrecemos conocimientos, habilidades, capacidades técnicas y instrumentos, damos poco”. El documento constata que existen opiniones que no son evangelizadoras y que limitan el deber de anunciar el Evangelio. “Se puede pensar que el esfuerzo para convencer a otros en cuestiones religiosas es limitar la libertad. Solo se puede exponer la propia experiencia e invitar a actuar en conciencia, sin favorecer su conversión a Cristo y a la fe. Es suficiente construir comunidades con capacidad de trabajar por la justicia, la libertad y la paz…”

         La Iglesia tiene necesidad de ser evangelizada. La Iglesia vive su misión empezando por evangelizarse a si misma. Por ello, el primer paso no es buscar las dificultades fuera, sino que la Iglesia se interesa sobre si misma, sobre su manera de ser y de vivir. No se trata tanto de buscar estrategias, o de pensar en colectivos como los jóvenes, sino que precisa de su propia revisión.

         Los escenarios de la nueva evangelización. Son muy significativos los escenarios que señalan donde se juega la propuesta y la aceptación del Evangelio.

 

El escenario cultural. Dicho escenario, en el mundo occidental, está muy marcado por la secularización como liberación y como el hecho de entender la vida de la humanidad sin hacer referencia a la trascendencia, que no se presenta como un discurso fuerte y “anti”, sino con un tono modesto, seductor y atractivo.

Una indicación preciosa es la que el cristianismo ha obtenido de la confrontación con la cultura secularizada. En la sociedad en la que convivimos creyentes y no creyentes tenemos algo valioso en común: lo que es humano. Precisamente el elemento humano es el punto de inserción de la fe y de la evangelización.

El fenómeno migratorio. La inmigración, que supone dejar el propio país en busca de mejores condiciones de vida, puede conducir al hundimiento de las referencias fundamentales de la vida.

El escenario económico. Las desigualdades económicas de cada nación y entre las naciones hacen necesario vivir la pobreza evangélica, la sensibilización y la acción.

El escenario político. Trabajar a favor de la paz, el desarrollo y la liberación de los pueblos, la defensa de los derechos humanos y de las minorías, y la promoción de los más débiles.

La investigación científica y tecnológica. Reconocimiento de sus aspectos positivos, pero evitando el peligro de convertir la ciencia en una nueva religión.

El escenario de la comunicación. Les nuevas tecnologías digitales, que tienen una gran repercusión en las personas y la sociedad.

El escenario religioso. El retorno de la dimensión religiosa en la búsqueda de una espiritualidad puede favorecer la apertura a la propuesta evangélica. 

Durante el Sínodo estaremos atentos a las reflexiones de los obispos. 

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

 
Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 370 Artículos
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.