El nuevo Doctor de la Iglesia

Mons. Antonio Algora     Aunque sea proclamado hoy, en esta ocasión tan solemne del comienzo de la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, el Doctor de la Iglesia que fue llamado ya en vida «Maestro Ávila» ha quedado ligado en la historia, por voluntad del Papa Benedicto XVI, a la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011, cuando anunció su propósito en la Celebración con los seminaristas. Esta anécdota habla muy especialmente a la Iglesia que peregrina en Ciudad Real por el testimonio de fe de sus años de juventud en Almodóvar del Campo, en nuestra tierra.

La casa de la familia fue convertida por él en casa de oración, elocuente testimonio para muchos jóvenes, chicos y chicas que encuentran en Jesucristo el Amor que mueve su existencia. Más que el estudio de las «negras leyes» que dejó en Salamanca a pesar de que le prometían un futuro de éxito social, fue ese otro estudio que lleva todo el tiempo de la vida que es La Palabra de Dios hecha carne, que es Jesucristo, el Señor. No abandonó ni guardó su inteligencia y capacidad de trabajo para sí, sino que supo poner toda su vida al servicio de muchos que hoy nos beneficiamos de su sabiduría. Así vio claro su futuro en la llamada que el Señor le hizo a consagrarse a Él. Nuestro Plan Diocesano de Pastoral: La Trasmisión de la fe en la familia y en la Juventud.» quieren beber de su fuente, para que muchos jóvenes y mayores encuentren el Camino, la Verdad y la Vida para hacer su propio «camino» de la mano del Señor.

Todo esto nos dice que la Vocación de todos, consagrados y seglares nace del Amor a Jesucristo y este se consolida en la oración de una vida que pone en Jesucristo su norte, su orientación y su meta.

No sabemos qué sucedió en su vida de estudiante salmantino, lo cierto es que volvió a Almodóvar y su experiencia de conversión al Señor nos lo hace tremendamente cercano, pues quedó marcado por la experiencia de la Misericordia del Señor. En el mosaico que se encuentra en el Museo Diocesano de Ciudad Real se reproduce una constante en la representación pictórica de su persona: Jesucristo en la Cruz, que dice a San Juan de Ávila: «Magister, remittuntur tibi peccata tua», en referencia a Lucas 5, 20 que narra la curación del paralítico que hacen descender del techo de la casa: «Tus pecados quedan perdonados». En la casa de familia, baja a la cueva y reza, nos dice la tradición popular.

Parecería que si ya es «magister» quedaban lejos los pecados. Y, sin embargo, el principio de la sabiduría y del conocimiento, y de la ciencia de Dios es la experiencia de su misericordia, el amor de Dios, en definitiva. La persona encuentra su realización más profunda partiendo de un camino de «conversión» del corazón, como apertura al amor. El Maestro Ávila desde su experiencia invita continuamente a la conversión, donde encuentra su dignidad integral: «sois tales dentro, cuales parecéis de fuera; tenéis los corazones crueles, ásperos, fieros, como las barbas y las espadas que traéis». Dios, que se da a sí mismo, quiere nuestro corazón tal como es; «no quiere Dios sino el corazón, […] no se contenta Dios con todo si no le dais el corazón». El secreto de nuestro Santo Doctor: su conversión.

Atrevámonos a decir a todos y muy especialmente los jóvenes a los jóvenes: Hemos encontrado al Señor de nuestras vidas y por eso no seguimos las modas y maneras que os están haciendo un daño muy grande. ¡Convertíos al Señor!

Vuestro obispo,

+ Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
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D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.