Cristianos y musulmanes

Mons. Esteban Escudero    Del 12 al 16 de Septiembre pasado, Su Santidad el Papa Benedicto XVI ha realizado un viaje apostólico al Líbano con ocasión de la firma y publicación del importante documento doctrinal “Ecclesia in Medio Oriente”, resultado de una Asamblea Especial para Oriente Medio del Sínodo de Obispos. Este viaje no ha tenido demasiado eco en los medios de comunicación españoles, a pesar de haberse realizado en un momento de graves tensiones en muchos países árabes, como consecuencia de la aparición en el Occidente de películas y caricaturas del profeta Mahoma, ofensivas para la sensibilidad de los creyentes musulmanes.

Analizando estas ofensas al Islam y las siguientes reacciones violentas de ciertos grupos islamistas, que han causado incluso muertes violentas, un teólogo musulmán moderado, Adnane Mokrani, profesor en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, afirmó: “Mi primera impresión es que en Occidente hay pequeños grupos que trabajan por aumentar el odio contra los musulmanes y que existen otros que aprovechan esta ocasión para ganar dinero, para hacerse publicidad y para beneficiarse un poco de la situación. Por otra parte, en el mundo islámico, existen grupos de fundamentalistas, algunos de ellos ligados a Al Qaeda, que buscan, también ellos, invertir en el odio, reaccionando de modo violento para encontrar una posición en la nueva escena política del mundo árabe. Entre estos dos extremos, hay una mayoría de musulmanes, de cristianos, de occidentales y de orientales que trabajan por la paz, por la democracia, por los derechos humanos, por la colaboración, la solidaridad internacional y que deben trabajar todavía más para la marginalización de estos extremistas y para no dejarles ocupar el escenario político”.

Y, hablando de lo sucedido semanas pasadas en Bengasi, en Libia, el incidente más grave de todos los ocurridos hasta ahora, donde un ataque de extremistas musulmanes saqueó la embajada de Estados Unidos, provocando la muerte violenta del embajador, entre otras personas, el profesor Adnane Mokrani volvía a insistir en lo dicho anteriormente: “aquello fue un ataque preparado por un grupo de Al Qaeda: por lo tanto lo habían decidido y lo habían pensado antes de producirse las sátiras antirreligiosas contra el Islam. No fue una reacción espontánea de la gente, sino un ataque bien preparado. Veo, sin embargo, que la mayoría de los musulmanes han reaccionado de un modo pacífico”.

En la visita del Papa al Líbano, país donde conviven cristianos y musulmanes desde hace siglos, Benedicto XVI ha querido enviar a todo el Oriente Medio un mensaje de paz y de fraternidad para todos los creyentes. Entre otros muchos temas destinados a fomentar la vida espiritual de las minorías cristianas en los pueblos de mayoría musulmana, el Santo Padre, en el documento doctrinal “Ecclesia in Medio Oriente”, ha querido tratar el tema de las relaciones entre ambas religiones. Así afirmó textualmente: “El reconocimiento de un Dios Uno, en vez de ser instrumentalizado en los reiterados e injustificables conflictos, para un verdadero creyente -si lo vive con un corazón puro- puede contribuir poderosamente a la paz en la región y a la cohabitación respetuosa de sus habitantes /…/ La Iglesia católica, fiel a la enseñanza del Concilio Vaticano II, mira con estima a los musulmanes que ofrecen un culto a Dios, especialmente mediante la oración, la limosna y el ayuno; que veneran a Jesús como un profeta, aunque sin reconocer su divinidad, y que honran a María, su Madre virginal. Sabemos que el encuentro del islam y el cristianismo ha tomado a menudo la forma de controversia doctrinal. Lamentablemente, estas diferencias doctrinales han servido de pretexto a los unos y a los otros para justificar, en nombre de la religión, prácticas de intolerancia, discriminación, marginación e incluso de persecución. A pesar de esta constatación, los cristianos comparten con los musulmanes la misma vida cotidiana en Oriente Medio, donde su presencia no es nueva ni accidental, sino histórica. Al formar parte integral de Oriente Medio, han desarrollado a lo largo de los siglos un tipo de relación con su entorno que puede servir de lección. Se han dejado interpelar por la religiosidad de los musulmanes, y han continuado, según sus medios y en la medida de lo posible, viviendo y promoviendo los valores del Evangelio en la cultura que los rodea. El resultado es una simbiosis peculiar. Por tanto, es justo reconocer la aportación judía, cristiana y musulmana a la formación de una rica cultura, propia de Oriente Medio”.

Además, frente al fundamentalismo religioso, que trata de justificar la violencia como forma de defender la religión, el Papa hizo esta lúcida constatación: “La incertidumbre económica y política, la habilidad manipuladora de algunos y una deficiente comprensión de la religión, entre otros factores, son el caldo de cultivo del fundamentalismo religioso. Éste afecta a todas las comunidades religiosas y rechaza el vivir civilmente juntos. Quiere tomar, a veces con violencia, el poder sobre la conciencia de cada uno y sobre la religión por razones políticas. Hago un llamamiento apremiante a todos los líderes religiosos, judíos, cristianos y musulmanes de la región, para que traten de hacer todo lo posible, mediante su ejemplo y su enseñanza, por erradicar esta amenaza, que acecha de manera indiscriminada y mortal a los creyentes de todas las religiones. Utilizar las palabras reveladas, las sagradas Escrituras o el nombre de Dios para justificar nuestros intereses, nuestras políticas tan fácilmente complacientes o nuestras violencias, es un delito muy grave”.

+Esteban Escudero

Obispo de Palencia

Mons. Esteban Escudero Torre
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Mons. Esteban Escudero Torres nació en Valencia, el 4 de febrero de 1946. Cursó los estudios primarios y el bachillerato superior en el Colegio de los PP. Agustinos, de Valencia. A la edad de 17 años entró en el Seminario Metropolitano, sito en Moncada, donde cursó tres años de Filosofía y tres de Teología. Tras el bachillerato en Teología, obtuvo, en 1970, la Licenciatura en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Con permiso del entonces Arzobispo de Valencia, don José María García Lahiguera, inició estudios de Filosofía en la Universidad literaria de Valencia obteniendo, en 1974, la Licenciatura en Filosofía pura. Durante el tiempo de sus estudios civiles, trabajó activamente en la Comisión Diocesana del Movimiento Junior, organizando frecuentes cursillos de formación religiosa y de técnicas de tiempo libre para los educadores de los distintos centros Juniors de la diócesis. Tras un año de diaconado en la Parroquia de San Martín, en la ciudad de Valencia, fue ordenado sacerdote el 12 de enero de 1975 y destinado, como coadjutor, a la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, de Carlet. Durante cuatro años, simultaneó los trabajos pastorales de vicario parroquial con las clases de religión en el Instituto de Bachillerato de la localidad. Igualmente dirigió y animó espiritualmente el centro del Movimiento Junior de Carlet. Enviado a Roma en 1978 para ampliar estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana por el Arzobispo don Miguel Roca Cabanellas, obtuvo el grado de Doctor en Filosofía de la Universidad con una tesis sobre el pensamiento filosófico de don Miguel de Unamuno. De regreso a la actividad pastoral de la diócesis, colaboró en la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y, posteriormente, en la Delegación Diocesana de Enseñanza y Educación Religiosa, donde desempeñó el cargo de Coordinador de la Enseñanza Religiosa Escolar y Director de la Escuela Diocesana de formación del profesorado de Enseñanza Religiosa Escolar. Igualmente, fue adscrito a la Parroquia de Nuestra Señora del Socorro, de Valencia, donde ha venido trabajando pastoralmente hasta su ordenación episcopal. Durante seis años fue profesor de Filosofía en el C.E.U. San Pablo de Moncada y, desde 1988, profesor, jefe de estudios y posteriormente director de la Escuela Diocesana de Pastoral. Al erigirse en 1994, por el Arzobispo don Agustín García-Gasco, el Instituto Diocesano de Ciencias Religiosas, fue nombrado Director, recorriendo regularmente las distintas sedes del mismo, e impartiendo clases de Fe-Cultura y Teología Dogmática. Desde 1982 impartió diversas asignaturas en la Facultad de Teología «San Vicente Ferrer», de Valencia, haciéndose cargo, como profesor agregado de dicha Facultad, desde el curso escolar 1988-1989 hasta su nombramiento episcopal, de las asignaturas de Historia de la Filosofía Antigua, Historia de la Filosofía Moderna y Filosofía y Fenomenología de la Religión. También fue profesor de Antropología Filosófica en la sede española del Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia, desde su erección en la diócesis de Valencia. Desde 1988 es miembro de la asociación «Viajes a Tierra Santa con los PP. Franciscanos», habiendo dirigido y animado espiritualmente en numerosas ocasiones peregrinaciones a los lugares santos del cristianismo. Ha participado en varias reuniones y simposios sobre el diálogo, cristianismo y judaísmo. En 1999, don Agustín García-Gasco, Arzobispo de Valencia, le nombró canónigo de la Santa Iglesia Catedral Metropolitana, donde desempeñó el cargo de Secretario Capitular. Es autor de varios artículos de Filosofía y Teología de las Religiones, publicados en los números de la Revista Anales Valentinos de los años 1983, 1989, 1990, 1991 y 1999. Igualmente publicó, en 1994, el audiolibro en seis volúmenes Contenidos básicos de la fe cristiana, Valencia 1994, y el libro Creer es razonable. Introducción a la Filosofía y a la Fenomenología de la Religión, Valencia 1997. El 17 de noviembre de 2000, fue nombrado, por Su Santidad el papa Juan Pablo II, Obispo Titular de Thala y Auxiliar de Valencia, recibiendo la consagración episcopal el 13 de enero de 2001.