Cristiano del S. XXI ¿qué te preocupa?

Mons. Gerardo Melgar   Queridos diocesanos:

El Evangelio que escuchamos este Domingo nos pinta una estampa muy elocuente. Leemos cómo Jesús instruía a sus discípulos sobre su muerte y su resurrección, en definitiva, sobre la salvación de los hombres gracias a su muerte y resurrección. Es decir; les habla de lo más importante para lo que Él había venido a este mundo. El Señor había observado que, mientras iban de camino, sus discípulos tenían una conversación acalorada; por eso, llegados a casa, les hace esta pregunta “¿De qué discutíais por el camino?” (Mc 9, 33). Su respuesta sabemos cuál fue: trataba sobre quién iba a ser el primero, el más importante entre ellos.

Si Jesús nos hiciera a nosotros una pregunta parecida –“¿de que soléis hablar como tema de preocupación más frecuente en vuestra casa, con la familia, con los amigos?”– ¿cuál sería nuestra respuesta? Si somos sinceros tenemos que reconocer que nuestra conversación más frecuente es del dinero, de cómo podemos ganar más, cómo vivir mejor, cómo adquirir esto o lo otro, cómo pasarlo bien. Si hablamos de los hijos y con los hijos lo hacemos sobre las carreras más rentables, del negocio más prospero, de la rentabilidad, de cómo podemos tener más, ser más ricos, tener mejor posición, ser mas influyentes.

Hemos de reconocer que éste es casi nuestro único tema de conversación. Debemos reconocer con pesar que éste es casi nuestro único valor -o el más importante-, nuestro verdadero dios al que servimos de una forma u otra. Por dinero, por tener más, por tener mejor posición, por ser más a los ojos del mundo sacrificamos lo que haga falta: el tiempo, la familia, los valores, la dignidad. Este afán de más medios, de mejor posición, de más influencia, de más poder es la causa de muchos de los males que nos aquejan: la envidia, la violencia, las enemistades entre hermanos y familiares. En efecto, hoy comprobamos cómo por dinero se vende la intimidad, se traiciona la amistad, se sacrifican los más altos valores.

Todo lo dicho, para alguien que no cree o para quien Dios y la fe importan bien poco, se puede explicar ya que sólo valora y considera las cosas de este mundo. Sin embargo, un creyente se tiene que preguntar: ¿qué es lo que vale ante Dios? ¿qué es lo importante para mí? Jesús manifiesta lo que Dios piensa sobre la grandeza y los primeros puestos; de ahí podemos deducir que, en la mente de Dios, no cuenta para nada ser más que nadie sino servir como nadie, servir a todos.

En Jesús, que cumplía y vivía a la perfección todo lo que decía, tenemos el modelo preciso y precioso a seguir: su verdadera grandeza fue ponerse a la cola, el último; siendo Dios se hizo hombre; siendo el primero pasó por el último; murió de la peor muerte, en una cruz, entre dos malhechores y como un bandido. Y es que, para Él, lo más importante fue la salvación de los hombres y toda su vida estuvo precisamente al servicio de este objetivo.

Ante el contraste que observamos entre nuestra vida y la del Maestro debemos preguntarnos: ¿por qué luchamos? ¿cuál es el Dios al que servimos? ¿qué lugar ocupan los demás en nuestra vida? ¿qué lugar ocupa Dios en mi vida? Ojalá que al contemplar al Señor,“que no vino a ser servido sino a servir” (Mt 20, 28), seamos capaces de plasmar en nuestra existencia todas sus actitudes para que seamos ante el mundo, de verdad, imagen de la Trinidad, que es Amor.

+Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.