50 Años de actualidad

Mons. Joan Piris     El próximo jueves, día 11, se cumplen los 50 años de la apertura del Concilio Vaticano II convocado por el Papa Juan XXIII para abrir las ventanas de la Iglesia a la cultura del momento y buscando acercarse también a otras culturas en vías de desarrollo. Se trataba de responder a una pregunta de fondo: «Iglesia, ¿qué dices de ti misma?» Y redefinir su misión en medio del mundo y dentro de él. Ya no se debería hablar de Iglesia y mundo, sino de Iglesia en el mundo, compañera de camino, evangelizadora y testigo encarnado de Jesucristo. Desde el mismo discurso inaugural, Juan XXIII pedía estar atentos a los signos de los tiempos y no confiar en los «profetas de calamidades, que ven en los tiempos modernos sólo prevaricación y ruina».

Es imposible imaginar lo que sería hoy la Iglesia católica sin este Concilio (1962-1965) que dio un impulso determinante a las transformaciones sociopolíticas, culturales y religiosas del siglo XX, y tiene virtualidades que aún pueden animarnos ante los retos del nuevo milenio y todo lo que acompaña este «cambio de época».

Ciertamente, hay quien ha instrumentalizado la renovación conciliar desviándola con abusos, exageraciones y errores. Las divisiones sufridas en la Iglesia católica en estos cincuenta años han sido provocadas fundamentalmente por las interpretaciones que se han hecho, tanto de la letra como del espíritu de los documentos conciliares, pero es injusto decir que el Concilio haya sido la causa. Es más, comparto absolutamente una convicción: para los miembros de la Iglesia católica no es optativo estar a favor o en contra del Vaticano II.

Es preciso volver a adentrarnos en los textos conciliares (Constituciones, Decretos y Declaraciones) que, en palabras del beato Juan Pablo II, «no pierden su valor ni su esplendor».

En esta perspectiva, el Año de la Fe al que Benedicto XVI nos ha convocado, y que iniciaremos este mismo día 11 en nuestra Catedral a las 20 horas en comunión con toda la comunidad católica mundial, es una iniciativa que quiere «contribuir a una renovada conversión al Señor Jesús y al redescubrimiento de la fe, para que todos los miembros de la Iglesia sean testigos creíbles y gozosos del Señor resucitado, capaces de indicar la ‘puerta de la fe’ a tantas personas que buscan la verdad «.

El inicio del Año de la Fe coincide con los veinte años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, auténtico fruto del Concilio Vaticano II, y con la celebración en Roma del «Sínodo mundial sobre la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana» (del 7 al 28 de octubre), una ocasión inmejorable para introducir a todo el cuerpo eclesial en un tiempo de especial reflexión y redescubrimiento de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

+ Joan Piris Frígola

 Obispo de Lleida

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.