Diácono, una vocación de servicio

Mons. Àngel Saiz Meneses    El domingo 15 de julio, en nuestra  Catedral, tuve el gozo de presidir la ordenación como diáconos de Mn. Josep Antón Clua Sampietro, Mn Carles Campins Arévalo y Mn. Alexandre Codinach Telesforo, los tres de la diócesis de Terrassa.

Aprovecho con gusto esta noticia para valorar el trabajo pastoral de los diáconos permanentes en nuestra diócesis. Al decir “diáconos permanentes” los distinguimos de los diáconos que se encaminan al presbiterado y que, como es lógico, antes reciben la ordenación de diáconos. El sacramento del Orden sagrado tiene estos tres grados enla Iglesia: el episcopado, el presbiterado y el diaconado.

En estos días en que recordamos el Concilio Vaticano II –al cumplirse pronto el quincuagésimo aniversario de su inicio- es oportuno recordar que la restauración del diaconado fue una de las reformas introducidas por este Concilio. En la constitución sobrela Iglesiase dice que “en el futuro se podrá restablecer el diaconado permanente como un grado particular dentro de la jerarquía eclesiástica. Es competencia de las distintas Conferencias Episcopales territoriales, con la aprobación del Sumo Pontífice, decidir si la institución de los diáconos permanentes es oportuna para la pastoral y en dónde”.

El Concilio estableció también que “con el permiso del Romano Pontífice, se puede conferir este diaconado a hombres de edad madura casados. O también a jóvenes idóneos, pero para estos hay que mantener n Lorenzo, como obligatoria la ley del celibato” (Lumen Gentium, n. 29).

Los diáconos, en comunión con el obispo y sus presbíteros, están al servicio del Pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia, dela Palabray de la caridad. Son propias de los diáconos las siguientes tareas: administrar el bautismo, reservar y distribuir la eucaristía, asistir en nombre dela Iglesiaa la celebración del matrimonio y darle la bendición, enseñar y animar al pueblo, presidir el culto y la oración de los fieles, administrar los sacramentales, presidir lo funerales y los entierros. Destacan, en esta lista que tomo del mismo Concilio, las tareas administrativas y caritativas, sobre todo al servicio de los pobres, cuya actualidad, en las actuales circunstancias, resulta más que evidente. 

En la plegaria de ordenación se pide al Señor que conceda a los diáconos todas las virtudes evangélicas: un amor sincero, celo por los pobres y los enfermos, pureza de vida, autoridad humilde, perseverancia firme en Cristo, imitación de Cristo, que no vino a hacer-se servir sino a servir. El testimonio de servicio y amor en el ejercicio del diaconado ha de propiciar en las personas una experiencia del amor de Dios para que lleguen a abrir su corazón a la gracia y entren por caminos de conversión. 

El elemento más específico de la espiritualidad del diácono es la actitud de servicio. El modelo por excelencia es Cristo siervo, dedicado totalmente al servicio del Padre y de los hombres. “Entre vosotros estoy como el que sirve”. “El primero entre vosotros, sea vuestro servidor”. En María encontramos también modelo de servicio. Ella es llamada a ser la madre del Mesías, su colaboradora principal en la obra de la salvación. Su respuesta al anuncio del Ángel será de humildad y generosidad: «soy sierva del Señor, que se haga en mi según tu palabra » (Lc 1, 28).

Demos gracias a Dios por estos tres nuevos diáconos y  pidámosle que nos bendiga con abundantes vocaciones también al diaconado. 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.