Una espiritualidad para un tiempo de crisis

Mons. Lluís Martínez Sistach      El 10 de agosto de 1218, en la catedral románica de Barcelona, se celebró un acto que ha quedado grabado para siempre en la memoria de nuestra historia religiosa. Aquel día hicieron su profesión religiosa los primeros miembros de la Orden de Nuestra Señora de la Merced, la fiesta de la cual celebramos mañana. San Pedro Nolasco –verdadero fundador de la Orden- fue el primero en recibir el hábito como religioso y él mismo lo impuso a continuación a sus primeros compañeros.

Los protagonistas de aquel acto, juntamente con Pedro Nolasco, fueron el rey Jaime I, que puso a los primeros mercedarios bajo la protección de la corona catalano-aragonesa y les concedió el escudo de las cuatro barras catalanas, y el obispo de Barcelona Berenguer de Palou, que les concedió llevar en su escudo la santa cruz, titular de la catedral barcelonesa.

Nacía así una orden religiosa, extendida hoy por todo el mundo, que ha dado lugar a una gran obra de redención de cautivos, con un espíritu profundamente cristiano que se ha ido adaptando a las nuevas necesidades de la redención de cautivos de las esclavitudes de todos los tiempos.

El pasado 17 de enero, el padre general de la Orden invitaba a la familia mercedaria –la Orden y las 13 congregaciones nacidas posteriormente que se inspiran en esta espiritualidad- a entrar en un “tiempo de Adviento”, en la anhelante espera de la celebración de los 800 años de la constitución de la Orden, que se cumplirán en  2018.

¿Qué significación puede tener para nosotros, cristianos de hoy, este recuerdo de un hecho de nuestra historia religiosa? Me parece que la respuesta puede ser esta: ha de servirnos como invitación para trabajar, personal y colectivamente, por el bien de todos nuestros conciudadanos.

La presencia de los cristianos en la sociedad está impregnada de amor a las personas y a las instituciones. Nuestro amor al país y a la ciudad de Barcelona forma parte del amor al prójimo, que se encuentra en el núcleo mismo de lafe cristiana–el amor a Dios y el amor al prójimo como mandamientos inseparables- y no sólo en su dimensión individual, sino también en toda su realidad social.

La obra de la Merced, en el tiempo de su nacimiento, fue una iniciativa de una gran solidaridad con los miembros más necesitados de libertad de aquella sociedad. Pero la obra mercedaria no puede ser sólo entre nosotros una página ejemplar del pasado. Hemos de comprender y vivir esta espiritualidad mercedaria en estos tiempos de crisis económica, que pone a muchas personas y a muchas familias en la situación de no poder atender a sus necesidades más básicas. Las estadísticas nos dicen que en algunos puntos de nuestro país más de un 25 % de las familias han de afrontar una situación de verdadera miseria.

El padre Jacint Alegre, fundador del Cottolengo de Barcelona, decía: “Hechos, hechos y no sólo palabras”. Pues bien, la presencia amorosa y solidaria de muchas personas de toda condición y religión, y también de muchos cristianos y cristianas, es por fortuna un hecho y un inequívoco compromiso a favor de la justicia y la solidaridad.

Que nos ayude a convertirlo en realidad la Virgen de la Merced, que en Caná de Galilea se mostró solidaria con la necesidad de aquellos novios. Y que nos ayuden san Pedro Nolasco y santa Maria de Cervelló, dos grandes figuras barcelonesas que son un ejemplo de la misericordia activa hacia los necesitados de su tiempo y de todos los tiempos.

 

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.