Carta de los Obispos de Aragón con motivo de la celebración del Día de la Educación en la Fe en Nuestras Diócesis

Mons. Manuel Ureña     Con particular afecto y renovado entusiasmo los obispos de la Iglesia que peregrina en Aragón nos dirigimos a vosotros, sacerdotes, catequistas, educadores y padres cristianos, que colaboráis con nosotros en la hermosa tarea de la transmisión de la fe.

Este año la celebración del “Día de la Educación en la Fe” tiene un significado especial porque, como bien sabéis, el Papa Benedicto XVI nos anunció en octubre del año pasado la celebración de un Año de la Fe. Éste comenzará el próximo día 11 de octubre, justo en el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará el 24 de  noviembre de 2013, solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.

El inicio del Año de la Fe coincide no solo con el cumplimiento de los cincuenta años de la apertura del Concilio Vaticano II, sino también con el cumplimiento de los 20 años desde la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica. Ambos acontecimientos han marcado profundamente la historia de la Iglesia. Reflexionar y asimilar su contenido nos conduce a un mayor compromiso eclesial en favor de la nueva evangelización, con el fin de descubrir la alegría de creer y recobrar el entusiasmo por comunicar la fe.

El Papa nos recuerda en la carta apostólica Porta Fidei “la exigencia de redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo”. En esta profunda crisis de fe que afecta hoy  a muchas personas “debemos ponernos en camino para rescatar a los hombres del desierto y conducirles al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud”.

En este Año de la Fe somos invitados a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo. El gozo que produce el  encuentro con Cristo, esto es, el percibir su profundo y gratuito amor, nos lleva a comunicar esta gratificante experiencia a todos nuestros hermanos. Esta comunicación debe brotar de lo más profundo de nuestro corazón, pues en ese corazón reside la conciencia moral, que es el sagrario del hombre, ese núcleo de la persona en el que ésta se encuentra a solas con Dios y en donde resuena la voz misma del Altísimo. Gracias a la conciencia, que es objetiva y universal, conocemos la ley moral, cuyo contenido estriba en el amor a Dios y al prójimo. Finalmente, el Año de la fe nos lleva a “un compromiso eclesial más autoconsciente y decidido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe”.

Esta fe no debe quedarse en el plano individual, sino que debe ser vivida y celebrada en y con la Comunidad. Se trata de una fe que nos debe llevar a anunciarla con valentía y con alegría, sabiendo que es el mayor don que hemos recibido y que, por eso mismo, lo comunicamos a todos sin complejos, si bien con el mayor respeto a la libertad de todos y de cada uno. Nosotros debemos imitar a los apóstoles, que, fortalecidos por la venida del Espíritu Santo, partieron a comunicar la Buena Nueva al mundo entero, siguiendo el mandato de Jesús de llevar el Evangelio a toda criatura y de anunciar a todos, sin temor alguno, la alegría de la resurrección de la que habían sido testigos.

Os invitamos a participar con verdadero ardor en las distintas actividades que en las diócesis y en las parroquias se van a organizar para fortalecer nuestra fe y poder comunicarla a nuestros hermanos. El Papa nos invita, en este Año de la Fe, a releer y a estudiar los documentos del Concilio Vaticano II y el Catecismo “Maior” de la Iglesia Católica. Nos encontramos ante una buena ocasión para ello.

Que el Espíritu descienda sobre nosotros, conmueva nuestros corazones y nos impulse a ser buenos transmisores de la fe en este año,  que es un año de especial gracia del cielo.

Recibid nuestra bendición y nuestro cordial afecto, 

+ Manuel Ureña Pastor, Arzobispo de Zaragoza

+ Alfonso Milián Sorribas, Obispo de Barbastro-monzón

+ Carlos-Manuel Escribano Subías, Obispo de Teruel y de Albarracín

+ Julián Ruiz Martorell, Obispo de Huesca y de Jaca

+ Eusebio Hernández Sola, Obispo de Tarazona

 

 

 

 

 

Mons. Manuel Ureña
Acerca de Mons. Manuel Ureña 137 Artículos
Manuel Ureña Pastor nació en Albaida (Valencia) el 4 de Marzo de 1945. Realizó sus estudios de Enseñanza Primaria en las Escuelas Nacionales de su pueblo natal. En Septiembre de 1959 ingresó en el Seminario Metropolitano de Moncada (Valencia), en donde cursó el Bachillerato Elemental y el Bachillerato Superior, y, posteriormente, el quinquenio de Estudios Eclesiásticos, obteniendo en junio de 1970 el título de Bachiller en Teología. Entre los años 1968 y 1973, cursó Estudios Superiores de Historia y de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Literaria de Valencia. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca con una tesina sobre “El tema de Dios en el joven Leibnitz”. El 14 de Julio de aquel mismo año, 1973, recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos del entonces Sr. Arzobispo Metropolitano, S.E. Rvdma., Mons. José María García Lahiguera. A partir de septiembre de aquel año ejerce el ministerio sacerdotal, como coadjutor, en la parroquia de Nuestra Señora del Olivar de Alacuás (Valencia) y, al mismo tiempo, imparte clases de Teología pastoral, de Teología Fundamental y de Teología de la fe en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia. En Septiembre de 1976 es enviado a Roma para cursar estudios superiores de Filosofía en la Pontificia Universidad de Santo Tomás. Allí obtendrá en abril de 1984 el grado de Doctor en Filosofía con una Tesis Doctoral sobre el pensamiento del filósofo neomarxista alemán Ernst Bloch titulada: “Ernst Bloch:una interpretación teleológica –inmanente de la realidad” que mereció la máxima calificación académica. En 1980, es nombrado Director del Colegio Mayor "San Juan de Ribera", de Burjasot (Valencia), y profesor de Metafísica y de Historia de la Filosofía Antigua en la Facultad de Teología de Valencia. Durante dos semestres impartiría también las asignaturas de Filosofía de la Religión y de Historia de la Filosofía medieval. En 1987 es nombrado miembro de la Blochsgesellschaft, en la entonces República Federal de Alemania. El 8 de Julio de 1988 el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis de Ibiza, siendo consagrado el 11 de septiembre de aquel mismo año. Y, desde el 20 de abril de 1990, simultaneó su ministerio episcopal en Ibiza con el de Administrador Apostólico de la Diócesis de Menorca. En Julio de 1991, el Papa Juan Pablo II lo trasladó a la Diócesis, entonces recien creada, de Alcalá de Henares, nombrándolo, al mismo tiempo, Visitador Apostólico de los Seminarios Mayores de las provincias eclesiásticas de Andalucía y Administrador Apostólico de la Diócesis de Ibiza. En 1992, el entonces Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Zaragoza, S. E. Rvdma., Mons. Elías Yanes Álvarez, lo nombró Consiliario Nacional de la Adoración Nocturna Española, cargo que sigue ejerciendo en la actualidad. En Julio de 1998 es nombrado Obispo de la Diócesis de Cartagena, Administrador Apostólico de la diócesis de Alcalá de Henares y Gran Canciller de la Universidad Católica de Murcia. Promovido al Arzobispado de Zaragoza el 2 de abril de 2005, comenzó a ejercer aquí su ministerio de sucesión apostólica el 19 de junio del mismo año, al tiempo que era nombrado Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena y Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral Social, de Seminarios y Universidades, y del Comité Episcopal ‘Pro vita’. En la actualidad es miembro de la Comisión Episcopal de para la Doctrina de la Fe. Su investigación filosófica gira en torno al pensamiento marxista y al pensamiento postmoderno. En teología, ha trabajado bastante el pensamiento de los teólogos católicos Karl Rahner y Hans Urs von Balthasar; y, en teología protestante, ha familiarizado mucho con los teólogos protestantes Karl Barth y Dietrich Bonhoeffer. Sus trabajos científicos son ya más de 60. Y su principal publicación es el libro Ernst Bloch, ¿un futuro sin Dios? (BAC MAIOR (Madrid) 1986). Reconocimientos: Hijo Predilecto de Albaida, Medalla de Oro de la ciudad de Murcia, Defensor de Zaragoza 2008, Premio IACOM (Instituto Aragonés de Comunicación). Premio Fundación Carlos Sanz 2010. Caballero de Honor de Ntra. Sra. del Pilar. Encargos pastorales: Miembro de la Comisión de Enseñanza y Catequesis de la Conferencia Episcopal, trienios (1993-1996; 1996-1999; 1999-2002; 2002-2005; 20005-2008; 2008-2011). Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (2011-2014). Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica San Antonio de Murcia.