Sin memoria, pero sin olvido

Mons. Javier Salinas     Desde hace algunos años, en torno a estas fechas se celebrala Jornada Mundialdel Alzheimer. Una enfermedad que es en nuestra sociedad la causa más frecuente de demencia en los ancianos. Un trastorno degenerativo grave, producido por la pérdida gradual de neuronas cerebrales, cuyo origen no es del todo conocido. El Alzheimer, como todas las enfermedades mentales, afecta directamente al entorno familiar del enfermo. Una situación que pone a prueba la solidez de los vínculos familiares, pues no sólo se ha de asumir la pérdida de memoria de un ser querido, sino que hace falta la voluntad de acompañarlo aunque ni siquiera sepa dónde está.

Para afrontar esta situación hay quienes hacen un gran esfuerzo para atender al enfermo en la propia familia. Aunque siempre acaban necesitando de la ayuda de otros.La Administraciónpública ha promovido distintas iniciativas al respecto, las cuales hoy pueden quedarse en el aire por falta de recursos. Una cuestión que de nuevo nos lleva a preguntarnos qué es lo que hay que recortar en el gasto público. Una gran ayuda para las familias son las residencias de ancianos, donde los enfermos reciben toda la atención necesaria, pues cuentan con esforzados trabajadores, médicos y personal sanitario. Una iniciativa de gran valor ante una enfermedad a veces imprevisible en cuanto a la reacción del enfermo, y el cual necesita atención continua.

Nuestra Diócesis ofrece una propuesta en este campo, a través dela Residenciade ancianos San Miguel Arcángel. Son más de ciento treinta años de dedicación al cuidado de los ancianos. Un largo recorrido que iniciaron las Hermanitas de los Pobres, religiosas fundadoras. Pasó a ser responsabilidad diocesana en el año 1985, y contó con el apoyo de las Hermanas dela Consolacióndurante 25 años. Hoy la residencia San Miguel cuenta con un cuerpo de trabajadores y personal cualificado que, con esmero y haciéndose eco de una larga tradición, responden al reto de atender a los ancianos.

Pero sin duda quienes viven más en directo esta realidad son las propias familias. De aquí que es a ellas a quienes es necesario apoyar. Es lo que hace la Asociación de familiares y enfermos de Alzheimer de las Tierras del Ebro. No olvidemos que esta enfermedad provoca la pérdida de memoria, desorientación, el enfermo no sabe donde está ni conoce a los suyos. Pero para su familia es un ser querido y, aunque ni los reconozca, no deja de ser digno de amor, respeto y atención, creado a imagen de Dios. Toda persona está siempre presente ante Dios. “¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta, no tener compasión del hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré”(Is 49,15). Este es el secreto de toda persona, más allá de la conciencia que tinga de si mama. 

† Javier Salinas Viñals

Obispo de Tortosa

Mons. Javier Salinas Viñals
Acerca de Mons. Javier Salinas Viñals 48 Artículos
Nace en Valencia el 23 de enero de 1948. Cursó estudios eclesiásticos en el Seminario valenciano, recibiendo la ordenación sacerdotal el 23 de junio de 1974. Es Doctor en Catequesis por la Pontificia Universidad Salesiana de Roma (1979-1982). CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo inició en la Parroquia de San Jaime de Moncada, de donde fue coadjutor entre 1974 y 1976. Este último año fue nombrado superior del Seminario Menor de Valencia, cargo que desempeñó hasta 1977, cuando fue nombrado consiliario diocesano del Movimiento Junior. Tras su estancia en Roma, volvió a Valencia como delegado episcopal de Catequesis, de 1982 a 1992; capellán y director espiritual en el Colegio Seminario Corpus Christi de Valencia, de 1987 a 1992; y Vicario Episcopal, de 1990 a 1992. Este último año fue nombrado obispo de Ibiza, sede de la que estuvo al frente hasta 1997, cuando fue promovido a la diócesis de Tortosa. El 16 de noviembre de 2012 fue nombrado obispo de Mallorca. El 8 de septiembre de 2016 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE preside la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar desde el año 2014, tras ser reelegido para un segundo trienio el 15 de marzo de 2017. Desde el año 1999 hasta 2014 presidió la Subcomisión Episcopal de Catequesis. El 23 de octubre de 2012 la Santa Sede le nombró miembro del Consejo Internacional para la Catequesis (COINCAT), organismo consultivo vinculado a la Congregación para el Clero.