"Don y regalo". Preparando el próximo curso pastoral

Mons. Antonio Algora     Nos enfrentamos de nuevo con la planificación de los objetivos pastorales a lograr en el próximo curso. Una vez más Dios nuestro Padre en su Providencia amorosa ha dispuesto que la Iglesia, sacramento de salvación, que peregrina en Ciudad Real en comunión con el Papa y los demás obispos, haga presente a Jesucristo en nuestra historia a través de los proyectos y programas que con la ayuda del Espíritu Santo vamos a llevar adelante.

Ciertamente hablamos de las certezas que nuestra fe nos ofrece. Todo lo vivido en años anteriores por nuestra Iglesia, tanto en los organismos diocesanos como en las distintas comunidades parroquiales, religiosas, movimientos y asociaciones apostólicas y ese larguísimo etcétera que engloba compromisos personales y de grupo, llevados a cabo con toda generosidad y entrega, TODO nos ha inspirado y llevado a redactar la Programación anual dentro del Plan Diocesano de Pastoral. Le agradecemos especialmente al Señor el pastoreo universal de nuestro Papa, Benedicto XVI, con sus tres grandes decisiones que nos afectan en este curso: 1. El Doctorado de San Juan de Ávila. 2. La celebración del Sínodo de los obispos con toda la preparación, abierta a toda la Iglesia, con la publicación de las Líneas maestras y el Instrumento de trabajo. 3. El comienzo del Año de la fe. Nos alegra la sintonía que se percibe en nuestra Diócesis, tanto en preocupaciones y problemas, como en logros y avances dentro del contexto de la Nueva Evangelización.

No podemos ni debemos olvidar la complejísima y dificilísima situación social que nos encontramos en el momento presente y que, lejos de resolverse favorablemente amenaza con empeorar. Puede parecer que “donde no hay harina todo es mohína” o “donde no hay harina, todo se hace tremolina”, pensando que la falta de recursos materiales es “determinante en última instancia” como diría la escuela marxista y el materialismo práctico. Pero es muy de agradecer que haya muchas voces de dentro y de fuera de la Iglesia, de dentro y fuera de nuestro país, que nos adviertan que no sólo es problema de dineros o recursos económicos, sino de todo lo que ha llevado consigo el llegar a esta situación: Actitudes, comportamientos y hechos procedentes más de los egoísmos y pecados personales y estructurales que de la casualidad o el fatalismo.

Siempre lo es, pero hoy es más imprescindible, si cabe, el testimonio apostólico de los cristianos. Nos hemos de saber, SÍ, “enviados” por el Señor. Digo que siempre… es providencia amorosa de nuestro Dios haber dispuesto así las cosas: La Iglesia, comunión de vida de personas, varones y mujeres, que  hacen presente a Jesucristo Resucitado pues “miembros de su Cuerpo somos” que sabemos mostrar a todos nuestros conciudadanos el Amor de Dios. Y digo que hoy, dicho testimonio apostólico es más imprescindible si cabe por el desbarajuste de proyectos humanos con que nos encontramos habitualmente dentro y fuera de nuestras familias, de nuestras amistades, de los malísimos ejemplos que se empeñan en hacer buenos algunos medios de comunicación y, lo que más nos duele, dentro  también de nuestros grupos cristianos.

No vale escandalizarse ni lamentarse, el Señor nos quiere hacer don y regalo para este mundo nuestro  y todos nosotros nos hemos de disponer permanentemente a ser testigos atractivos de la fe; no tanto por el brillo más o menos espectacular de nuestras personas sino por la fidelidad en el amor a Jesucristo que se trasluce en obras y palabras. En nosotros Dios Padre encuentra fiel (digno de fe dice el autor de la Carta a los Hebreos) a Jesucristo y con Él a su Iglesia. 

Vuestro obispo,

+ Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
Acerca de Mons. Antonio Algora 193 Artículos
D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid. El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe. Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid. El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid. El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año. Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.