En el umbral del año de la fe

Mons.Francisco Gil Hellín     “Sucede hoy con frecuencia que los cristianos siguen considerando la fe como un presupuesto obvio de la vida común. De hecho, este presupuesto no sólo no aparece como tal, sino que incluso con frecuencia es negado. Mientras en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados en ella, hoy no parece que sea así  en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas”. Este fino y penetrante diagnóstico de la situación en que se encuentra la fe en amplios sectores de la sociedad actual, está en la base de una decisión de gran calado que ha tomado Benedicto XVI: convocar un “Año dela Fe” desde el próximo 11 de octubre hasta el 24 de noviembre de 2013, Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo.

El 11 de octubre es una fecha que trae a la memoria dos acontecimientos eclesiales de excepcional importancia: el comienzo del Concilio Vaticano II (1962) y la publicación del Catecismo dela IglesiaCatólica(1992). El Papa actual lo sabe muy bien, porque estuvo presente, como teólogo, en el concilio Vaticano II y a él encargó el Beato Juan Pablo II el seguimiento y supervisión del Catecismo. Es, pues, un experto en ambos asuntos y conoce perfectamente la importancia que tienen para la revitalización de la fe del mundo moderno y de la misma Iglesia. Por eso, quiere que a lo largo de este Año dela Feuno y otro sean libros de cabecera de obispos, sacerdotes, religiosos y seglares comprometidos.

Sin embargo, el objetivo principal del Año dela Feno es conocer la doctrina y el espíritu que anima ambos documentos. Siendo muy importantes los contenidos de la fe, más aún, indispensables para la existencia de la misma fe, Benedicto XVI va más lejos, y desea que el Año dela Fe  “suscite –son sus palabras- en todo creyente la aspiración a confesar la fe con plenitud y renovada convicción…ocasión propia para intensificar la celebración de la fe en la liturgia, de modo especial, enla Eucaristía”, de modo que “el testimonio de la vida de los creyentes sea cada vez más creíble”. Dicho más brevemente, lo que el Papa nos propone para este Año dela Fees “redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada” y “reflexionar sobre el mismo acto con el que se cree”.

Pero ni siquiera ésta es su meta última. La meta final es redescubrir el gozo de sentirnos cristianos y, como consecuencia, la necesidad imperiosa de comunicar nuestra fe a los demás. De tal modo que, si este objetivo no se alcanza, la clausura del Año dela Feserá una invitación a proseguir el camino, hasta alcanzar el objetivo.

Esa meta queda más perfilada en estas palabras que el Papa escribió en su primera encíclica y que nunca podemos olvidar: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”. Y esa Persona no es otra que Jesucristo.

Si nos encontramos personalmente con Él a lo largo del Año dela Fe, éste habrá logrado su objetivo en cada uno de nosotros. En cambio, si tal encuentro no se realizara, la situación de nuestra fe personal permanecería invariada y, quizás, desnortada. Por eso, todas las propuestas, objetivos y acciones que programemos a todos los niveles: diocesano, parroquial, grupal, han de estar encaminadas, en última instancia, a provocar un encuentro personal con Cristo, que nos lleve a experimentar el gozo de sentirnos discípulos y nos impulse a la alegría de ser sus apóstoles.

+Francisco Gil Hellín

Arzobispo de Burgos

Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.