En nombre del Señor

Mons. Julián Ruiz Martorell       Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

En el capítulo 17 del Primer libro de Samuel leemos la narración del desigual combate entre David y Goliat. El filisteo Goliat “medía unos tres metros” (v. 4), “llevaba un yelmo de bronce en la cabeza y vestía una coraza de escamas de bronce que pesaba unos sesenta kilos. Llevaba grebas de bronce en las piernas y una jabalina de bronce en la espalda” (vv. 5-6). 

David se ofreció a Saúl para combatir contra Goliat: “Que no  desmaye el corazón de nadie por causa de ese hombre. Tu siervo irá a luchar contra ese filisteo” (v. 32). Saúl respondió: “No puedes ir a luchar con ese filisteo. Tú eres todavía un joven y él es un guerrero desde su mocedad” (v. 33).

David “agarró el bastón, se escogió cinco piedras lisas del torrente y las puso en su zurrón de pastor y en el morral, y avanzó hacia el filisteo con la honda en la mano” (v. 40). El filisteo “se fue acercando a David, precedido de su escudero. Fijó su mirada en David y lo despreció, viendo que era un muchacho, rubio y de hermoso aspecto” (vv. 41-42). El filisteo le dijo: “¿Me has tomado por un perro, para que vengas a mí con palos?” (v. 43).
David dijo: “Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina. En cambio, yo voy contra ti en nombre del Señor del universo (…). Y toda la tierra sabrá que hay un Dios de Israel” (vv. 45-46).

La piedra que David lanzó con la honda hirió a Goliat en la frente. El filisteo cayó de bruces en tierra y David lo remató con la espada. “Así venció David al filisteo con una honda y una piedra” (v. 50). Unos medios insignificantes para una extraordinaria proeza. Frente a la espada, la lanza y la jabalina, David reconoce ir “en nombre del Señor”.

Hay ocasiones en que nosotros podemos pensar que nuestros recursos son limitados, que nuestras posibilidades son escasas, que nuestra capacidad no está a la altura de nuestros objetivos, que carecemos de habilidades y destrezas. 

No se trata de realizar gestos temerarios, ni de caminar al ritmo de las improvisaciones. Se trata de vivir conscientemente el gesto que demasiadas veces realizamos con excesiva rutina: “En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”.

Sentimos que el camino es superior a nuestras fuerzas. Pero estamos decididos a caminar bajo el signo del amor creador y providente del Padre, del amor redentor del Hijo y del amor santificador del Espíritu Santo, Señor y dador de vida.

“Yo soy un hombre sencillo y pobre” (1 Sam 18,23) dijo David a los servidores de Saúl cuando le comunicaron el proyecto de convertirse en yerno del rey. El reconocimiento sincero y real de nuestro perfil frágil va acompañado del reiterado mensaje que el Señor nos dirige: “no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortalezco, te auxilio, te sostengo con mi diestra victoriosa” (Is 41,10).

Salomón dijo al Señor a propósito de su padre David: “Has actuado con gran benevolencia hacia tu siervo David, mi padre, porque caminaba en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón” (1 Re 3,6). Y el inexperto Salomón reconoció: “Tú has hecho rey a tu siervo en lugar de David mi padre, pero yo soy un muchacho joven y no sé por dónde empezar o terminar” (1 Re 3,7).

En los momentos y circunstancias en los que no sepamos por dónde empezar o terminar, el comienzo más seguro consiste en ponernos en presencia del Señor y decir confiadamente: “En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”. Y ponernos a caminar “con lealtad, justicia y rectitud de corazón”.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+ Julián Ruiz Martorell    

Obispo de Jaca y Huesca

Mons. Julián Ruiz Martorell
Acerca de Mons. Julián Ruiz Martorell 335 Artículos
D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.