El nacimiento de la Virgen

Mons. Jaume Pujol      En 1660 Murillo pintó el cuadro “El nacimiento de la Virgen”, con destino a una capilla de la Catedral de Sevilla. La invasión napoleónica hizo que la obra viajara a París y hoy se exhibe en el Louvre. Representa a la niña recién nacida, atendida por varias mujeres y algunos ángeles que no han querido perderse el momento. En segundo plano, fuera del foco de la luz, aparece Santa Ana, incorporada sobre un lecho, con San Joaquín a su lado.

La imaginación del artista ha embellecido la escena de la que en realidad no sabemos detalles, ya que sólo los Evangelios apócrifos dan cuenta de quienes fueron los padres de la Virgen. Pero el cuadro nos resulta útil, cuando llega esta fecha de la Natividad de la Virgen, que la Iglesia celebra cada 8 de septiembre, para fijarnos en nuestra Madre y cultivar la devoción hacia quienes fueron sus padres. De hecho, en nuestra archidiócesis hay ermitas con una historia secular dedicadas a Santa Ana.

Joaquín y Ana son hoy invocados como ejemplo para los abuelos, a quienes nuestro tiempo reserva tantas veces la misión de educadores en la fe, completando esa función principal de los padres. ¿Cómo sería la vida en familia en la casa donde nació aquella niña a la que la Santísima Trinidad reservaba un papel inigualable en la historia de la salvación?

Grandes tuvieron que ser los corazones de Ana y de Joaquín cuando Dios los escogió para alimentar y educar a la Madre de Jesucristo. Si todos los padres se embelesan contemplando a sus hijos, ¿qué no sería la admiración de aquel matrimonio judío ante aquella Niña llena de gracia, “bendita entre todas las mujeres”? Sin duda se maravillarían una y mil veces, y se sorprenderían. Como haría más tarde María ante las lecciones de su Hijo, también ellos “guardarían en su corazón” las circunstancias que vivieron.

La Natividad de la Virgen nos sitúa ante el inicio de una vida y una vocación de incomparable santidad de la que tenemos, sin embargo, pocas noticias. Podemos imaginar los gozos y los dolores de Aquella que dio a luz al Hijo de Dios y que le acompañó, con humilde discreción, hasta el pie de la cruz, donde fue constituida Madre de la Iglesia.

Algunos teólogos tuvieron cierto reparo en exaltar a María temiendo que ensombreciera el culto al único Mediador.  Pero se equivocaban. La madre siempre conduce al hijo. En el cuadro de Murillo la luz se proyecta sobre María, porque lo que se representa es el nacimiento de la Virgen; pero en la cueva de Belén y siempre, es Jesús la Luz del Mundo. María es el camino que nos señala la presencia de Dios y es la gran intercesora. ¿Qué hijo se mostraría insensible ante el ruego de cualquier persona que venga avalado por la petición de su madre?

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y Primado

 

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.