¡Yo voy a catequesis! y tú, ¿no vas?

Mons. Francesc Pardo i Artigas      Dialogo con un grupo de niños que participan en la catequesis posterior a la de primera comunión. “De mi clase, únicamente somos dos los que venimos, un niño y una  niña. Le digo a mi amigo con el que juego al fútbol: ¿por qué no vienes a catequesis? Y me responde, que ya ha hecho la primera comunión y que no es necesario seguir con la catequesis”. Me esfuerzo para dar a entender la importancia que siempre tiene la catequesis. Por eso les digo: “Yo también voy a catequesis, no cada semana, pero siempre que puedo”. Los niños ríen y se sorprenden que el obispo también vaya a catequesis. Les comento que todos necesitamos conocer más a Jesucristo, lo que hace por nosotros y que nos pide. Todos necesitamos formarnos como cristianos.

Continuamos la conversación recordando que seguirán en la escuela durante años, después puede que vayan a la universidad o a la formación profesional para prepararse para el ejercicio de una profesión y para la propia vida. También comentamos que se aprende la práctica de un deporte a base de disputar muchos partidos, a ser posible cada semana. Observamos que muchos adultos siguen formándose en sus respectivas profesiones, y que siempre debemos estar dispuestos a aprender. Hasta llegar a la pregunta de cómo aprender a ser cristianos. 

En las reuniones con catequistas y párrocos siempre aparece la preocupación por la continuidad de la catequesis. Los niños y sus padres se dan por satisfechos con la catequesis de primera comunión y sus celebraciones, pero después la mayoría desaparecen y no siguen con la catequesis. Los catequistas añaden las justificaciones que les llegan a través de los padres: “Tienen muchas actividades extraescolares; nosotros no podemos acompañarles y recogerles por razón del horario; los sábados nos vamos a la segunda residencia o hacemos algunas salidas; nuestros hijos no quieren venir porque se aburren; si faltan a los entrenamientos dos días, el entrenador no les deja jugar…”  Podríamos seguir con esta lista, pero todo ello sugiere que bastantes padres que han bautizado a sus hijos, que han procurado que hagan la primera comunión, que ciertamente quieren ofrecerles una buena educación, no valoran la catequesis. Ésta es la gran cuestión: el valor o la importancia que tiene la catequesis, ya sea en la etapa infantil, como adolescentes o jóvenes. 

De alguna forma se debería responder claramente a la pregunta “¿para qué sirve la catequesis?” La pregunta se formula porque no se ha entendido y asumido que significa SER CRISTIANO. 

Si nos esforzásemos por responder sinceramente “¿qué creo, qué celebro, qué vivo como cristiano?” nos daríamos cuenta de la importancia de la catequesis. 

¿Cómo vivir en cristiano si no sé exactamente qué creo y porqué lo creo? ¿Cómo vivir en cristiano si no entiendo la importancia de las celebraciones? ¿Qué nos aporta la vida cristiana y qué aporta a los que nos rodean? 

Los niños, los jóvenes y los adultos abrimos nuestra inteligencia a nuevos conocimientos, a la experiencia de la vida, a la relación de comunicación con las personas, a los hechos, a las distintas maneras de vivir y a la búsqueda del sentido existencial y la felicidad. La misma pregunta por el hecho de vivir y por el futuro personal y comunitario… sugiere muchas cuestiones que requieren respuestas y más respuestas que debemos ir actualizando. 

Si las respuestas “cristianas” son únicamente las que hemos conocido en nuestra formación hasta la primera comunión, no las hallaremos adecuadas para las distintas etapas del proceso de crecimiento en todos los ámbitos de la vida. Por ello, cada etapa requiere su catequesis, y mucho más todavía la etapa de formación. 

Padres, llevad vuestros hijos a la catequesis. Hijos, id a catequesis. Abuelos, avisad a vuestros hijos y nietos que no abandonen la asignatura de la catequesis, ya que es la manera para vivir según Jesús. 

Ah! Y debe quedar claro que la catequesis se complementa con la clase de religión en la escuela. 

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

 

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 370 Artículos
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.