`Servidores y testigos de la verdad’. Plan Pastoral 2012-2013 de la Archidiócesis de Madrid

El Plan Pastoral para el curso 2012-2013 en la Archidiócesis lleva por título ‘Servidores y testigos de la verdad’. En él, el Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, presenta la propuesta pastoral Misión-Madrid, “que culminará con el Año de la Fe en la Solemnidad de Cristo Rey del Universo del año 2013. Esa será nuestra respuesta a la llamada del Santo Padre a una Nueva Evangelización”.

En él explica que se trata de una acción animada por “la JMJ y sus frutos”. “Con un corazón generosamente abierto a la llamada de Jesucristo, nuestro Amigo, Hermano y Señor, queremos hacernos eco de las palabras del Papa a los jóvenes en la Homilía de la Eucaristía de Cuatro Vientos y de las dirigidas a los voluntarios al despedirse de España y de Madrid en el IFEMA: “No se puede encontrar a Cristo y no darlo a conocer a los demás. Por tanto, no os guardéis a Cristo para vosotros mismos. Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe. El mundo necesita el testimonio de vuestra fe, necesita ciertamente a Dios”. “¿Qué quiere Dios de mí? ¿Cuál es su designio sobre mi vida? ¿Me llama Cristo a seguirlo más de cerca? ¿No podría yo gastar mi vida entera en la misión de anunciar al mundo la grandeza de su amor a través del sacerdocio, de la vida consagrada o el matrimonio? Si ha surgido esta inquietud, dejaos llevar por el Señor y ofreceos como voluntarios al servicio de Aquél que ‘no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos’ (Mc 10,45). Vuestra vida alcanzará una plenitud insospechada”. Decir corazón generosamente abierto equivale a ofrecer a Cristo nuestros pensamientos, nuestra libertad, toda la voluntad, todo nuestro haber y poseer, ¡todo nuestro ser!, para poder corresponder fielmente a lo que el Sucesor de Pedro nos pedía y nos pide: una entrega netamente apostólica, es decir, un espíritu y una disposición misionera para estar prestos a evangelizar”.

Además, el Año de la Fe “nos abre al horizonte de interrogantes y angustias que ocupan y preocupan no sólo al mundo juvenil de nuestros días, sino también a toda la sociedad”. Así, en referencia a la Encíclica Caritas in Veritate, apunta a la crisis espiritual que estamos viviendo.

En este sentido, se pregunta si Madrid “representa un oasis de fe y de auténtica vida cristiana en esta hora de la crisis espiritual de España y de toda Europa”, y responde afimando que “también en la sociedad madrileña, en aspectos bien visibles de sus expresiones y experiencias humanas, socio-económicas y culturales, se nota la influencia de la negación explícita e implícita de Dios y de una visión del hombre y de la vida marcada profundamente por el relativismo moral”. “También nuestra crisis económica, social y cultural no es separable de la crisis espiritual: de la crisis de la fe cristiana, nítidamente perceptible en la mentalidad y en la vida práctica de muchos de nuestros conciudadanos y hermanos madrileños”.

“Con qué actualidad resuena en este momento del inicio de la Misión Madrid lo que nos decía nuestro Santo Padre Benedicto XVI a los participantes en el III Sínodo Diocesano de Madrid en la audiencia especial que nos concedió en julio del año 2005 con motivo de su clausura”: “En una sociedad sedienta de auténticos valores humanos y que sufre tantas divisiones y fracturas, la comunidad de los creyentes ha de ser portadora de la luz del Evangelio, con la certeza de que la caridad es, ante todo, comunicación de la verdad”. Y el Cardenal recuerda que “comunicar la verdad es igual a comunicar la fe en Jesucristo, ‘Camino, Verdad y Vida’, con palabras y obras”.

La Confesión y la Vida de la fe

“Confesar la fe en toda la integridad y la vitalidad de su contenido”, señala, “es sólo posible cuando el alma ha vivido en actitud de humilde apertura espiritual y de voluntad de conversión en el encuentro con el Señor: ¡con Jesucristo! Lo que implica dejar y buscar que su amor actúe en lo más entrañable de uno mismo: ¡en el corazón!”.

“Nos encontramos en primer lugar, ante la necesidad de hacer de nuevo el recorrido espiritual del camino de la fe como un recorrido personal y un recorrido eclesial”, explica. Así, “la Misión-Madrid comenzará y se mantendrá apostólicamente viva y vigorosa si parte de la acogida interior de la llamada del Espíritu en la oración personal y en la de toda la comunidad diocesana”, consagrados y consagradas, fieles, sacerdotes y obispos, “pidiendo ferviente e insistentemente al Señor que derribe los obstáculos y rompa los candados con los que intentamos cerrarle su paso a nuestras vidas y a la vida de las comunidades eclesiales, estará asegurada una renovada y actual experiencia de la conversión”. “Oración y penitencia, afirma, representan los dos aspectos integrantes y simultáneos de lo que posibilita y constituye la experiencia lograda de la fe: ¡el encuentro con el Señor que nos salva!”.

“La preparación y la vivencia de los Tiempos de Adviento y de la Cuaresma del próximo año litúrgico habrán, pues, de incluir todas aquellas formas de ayuda doctrinal y espiritual para la purificación de la conciencia, el arrepentimiento y el propósito de la enmienda que enderecen la vida cristiana por la senda de la caridad perfecta y de la santidad y que se han venido cultivando en la doctrina y en la praxis pastoral de la Iglesia. Las charlas cuaresmales, los ejercicios espirituales, la lectio divina y otros instrumentos de ayuda para la vida espiritual, reconocidos y recomendados por la experiencia pasada y presente de la Iglesia, habrán de encontrar su lugar, con la debida proporción, en la programación del curso pastoral próximo”. Además, “uno de sus momentos álgidos deberán ser las ‘peregrinaciones’ de las Vicarías Episcopales a nuestra Iglesia Catedral de La Almudena en los días de ‘las estaciones cuaresmales’”.

“La Confesión de la fe vivida y transmitida con todo su vigor y fuerza salvadora implica como condición indispensable el conocimiento íntegro de lo que significa y contiene intelectual y existencialmente el sí a Cristo y a la historia de la Salvación a la luz de la revelación plena de la verdad de Dios y de la verdad del hombre”. El Catecismo de la Iglesia Católica, a disposición de todos los fieles, es “un fruto excepcional del Concilio Vaticano II”. También se puede contar con el Youcat, “regalo” del Papa a los jóvenes en la JMJ 2011.

“Nos proponemos, inspirándonos en el Catecismo de la Iglesia Católica, ofrecer una serie de catequesis sobre los artículos centrales del Credo, que habrán de seguirse como guión doctrinal en todas las actividades de índole catequético o de formación teológica y bíblica que se programen para el curso próximo en las parroquias, capellanías, colegios, cofradías, hermandades, asociaciones y movimientos apostólicos de nuestra Archidiócesis”.

La Profesión de Fe

“Profesar la fe en Cristo, Redentor del hombre, es la vocación de la Iglesia desde sus orígenes”. “La Iglesia no deja de anunciar el Evangelio de la salvación y dar testimonio de él con la palabra y con la vida”. “La Misión-Madrid consiste precisamente en hacernos responsables de este servicio y testimonio de la verdad en todas las comunidades y ambientes de nuestra diócesis”.

Por eso, “en esta misión tendremos una serie de actos centrales que harán patente la comunión de fe y vida que es la Iglesia”, y “haremos visible la belleza y la armonía de la Iglesia en celebraciones litúrgicas, peregrinaciones, encuentros y vigilias de oración donde proclamaremos la fe y actualizaremos los misterios de nuestra salvación”. “Tomar parte en estos actos es exigencia del misterio de comunión en torno al Obispo”.

Cultura y sociedad

“La fe cristiana tiene la capacidad de impregnar todos los aspectos de la vida del hombre”. “Es preciso, por tanto, que la misión alcance todos los ámbitos de la sociedad y a todas las expresiones culturales descubriendo en ellos un lugar privilegiado para proponer a los hombres la salvación de Cristo”.

“La Misión-Madrid nos ayudará a presentar cómo la Iglesia, en esta dificilísima coyuntura histórica de crisis global y generalizada, se preocupa por el hombre en su integridad haciendo memoria de la caridad de Cristo que se hace tangible, no sólo en la materialidad de las obras de Cáritas, sino en el testimonio vivo de los creyentes, que sustentan dichas obras, y que constituyen un voluntariado ejemplar. Testimonio activamente presente en la necesaria renovación evangélica de las realidades económicas, sociales y políticas que nos envuelven. Se podrá constatar que los pobres, enfermos y abandonados ocupan un lugar privilegiado en la vida de nuestra comunidad creyente”.

Además, la Misión Madrid “pondrá de relieve la vida de los santos en nuestra diócesis, señalando aquellos itinerarios de su vida que hicieron de muchos lugares de nuestra ciudad una memoria venerable de sus virtudes y obras apostólicas. Igualmente, aprovecharemos para dar a conocer el rico patrimonio histórico y cultural, obra de la fe que se hace cultura y vida”.

“La misión cristiana debe hacerse especialmente presente en los ámbitos del pensamiento, que tiene en la Universidad un lugar propio donde se debaten problemas que afectan a diversas áreas de la vida social”.

Juventud

Reconoce “la importancia que tienen los jóvenes en la sociedad y en la Iglesia. Ellos son el futuro”. Por eso, “es fundamental que en todas las parroquias y comunidades cristianas, así como en los colegios, sobre todo de titularidad católica, los jóvenes sean evangelizados y llamados a ser protagonistas de la vida de la Iglesia. Hemos de preparar, además, nuestra participación en la Jornada Mundial de Río de Janeiro, que abrirá a muchos jóvenes el horizonte de la misión en el continente iberoamericano”.

“Debemos también potenciar la pastoral vocacional tanto al sacerdocio ministerial como a la vida consagrada. La Iglesia necesita sacerdotes que sirvan generosamente a sus hermanos en la vivencia y sostenimiento de la fe. Tomar conciencia de esta necesidad nos ayudará a proponer el ministerio sacerdotal como un modo de identificarse plenamente con Cristo en su misión redentora, que nace de su sacrificio en la cruz”.

Misión Madrid

El Cardenal asegura que “toda la diócesis es el sujeto de esta misión. Nadie puede quedarse indiferente cuando se trata de anunciar el Evangelio de Cristo”. “La riqueza y complejidad de la Archidiócesis de Madrid exige que todas las parroquias, comunidades cristianas, asociaciones y movimientos eclesiales acojan la misión como una llamada de Cristo y se integren generosamente en su desarrollo. Así se hará visible la comunión y la unidad eclesial, que es, según la mente de Cristo, el presupuesto para que el mundo crea”.

“Será el Señor quien nos dé los frutos. A nosotros nos corresponde sembrar con la oración y el trabajo diario”. “Si somos fieles al Espíritu y a la Iglesia, no debemos dudar de que también en nuestro tiempo se realizara la renovación que necesitamos y volverá a ser fecundo el magnífico árbol de la Iglesia”.

Conclusiones

El Cardenal concluye el Plan Pastoral afirmando que, con él, ha querido presentar “un desafiante panorama de la misión que nos proponemos llevar adelante para la renovación de nuestra Archidiócesis y de toda la vida cristiana. Necesitamos convertirnos al Señor para creer que Él quiere llegar al corazón de todos los diocesanos. Se trata de una propuesta pastoral que tiene la pretensión de llegar a todos los aspectos de la vida de nuestro tiempo”.

Por ello, invita a poner “nuestras personas al servicio de esta misión sin esperar más premio que el hecho de hacerla. El Evangelio es nuestro premio. No dudemos de su eficacia y de su fuerza poderosa”.

Concluye exhortando a sus diocesanos a poner “este plan en manos de María, Nuestra Señora de la Almudena. Y pidamos vivir con su misma obediencia a la fe que hizo posible la Encarnación del Verbo. También Cristo volverá a hacerse presente en el corazón de los hombres que contemplarán las maravillas de Dios”.

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