Reemprendemos el camino y la tarea

Mons. Gerardo Melgar     Queridos diocesanos:

Han pasado ya los meses de julio y agosto, tiempo para disfrutar de unas merecidas vacaciones, y ha llegado la hora de reincorporarse al tajo, reemprender el camino y la tarea.

El final del Curso pastoral dejó sentir en todos el peso y el cansancio de la tarea, del bregar día a día para que muchos conozcan de verdad la persona de Jesús y su mensaje, y se enamoren de Él, cada cual desde su vocación y desde el ambiente en el que se desenvuelve su vida de trabajo, de relaciones de amistad y de familia. Por eso, necesitábamos unas vacaciones para reponer fuerzas, para recargar las pilas y comenzar un nuevo Curso con un ardor evangelizador renovado.

Ha llegado la hora de reemprender el camino y la tarea, que es la de siempre, la que el Señor nos ha confiado: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes” (Mt 28, 19) Se trata de continuar la misma tarea pero con un nuevo ardor evangelizador, con nuevos métodos y con un nuevo lenguaje más apropiado y cercano al hombre de hoy.

El día 24 de junio dábamos el pistoletazo de salida oficial a la Misión diocesana“Despertar a la fe” con la Eucaristía que celebrábamos en la Plaza Mayor de Soria. Durante dos Cursos -2012/2013 y 2013/2014- nuestra tarea preferente será llevar adelante la Misión. Todos sabemos que no es una tarea fácil pero no por ello tenemos que echarnos atrás; al contrario, Cristo nos ha confiado la misión de anunciarlo a los demás y hemos de hacerlo con pasión y con celo apostólico. Hoy muchas de nuestras gentes muestran una fe totalmente dormida -por no decir muerta- y hemos de ayudarles a que despierten de nuevo a la fe.

Porque sabemos, pues, que no es una tarea fácil (aunque siempre contamos con la compañía y la gracia de Dios) vamos a aprovechar una parte importante del Curso para prepararnos como misioneros, portadores y apóstoles de Jesús y su mensaje; esta preparación espiritual la vamos a desarrollar desde el ejercicio de la “Lectio divina”. En efecto, al contacto directo con la Palabra de Dios y desde la meditación sobre su contenido y exigencias, llegaremos al convencimiento de que ser misioneros y apóstoles no es ningún voluntariado ni una tarea que se puede tomar o dejar, sino un compromiso inherente que nace de nuestra condición de bautizados. Sí, por ser hijos del Padre en Jesucristo participamos de la misión de la Iglesia, que no es otra sino anunciar a Cristo con palabras y obras, con nuestra palabra y con nuestro testimonio; por tanto, no sólo hemos de vivir como seguidores y discípulos de Jesús sino que tenemos que ser portadores, misioneros y apóstoles que hagan presente a Jesús y su mensaje salvador a los demás para que se puedan encontrar con Él, convertir su vida desde lo que Él pida y puedan salvarse.

Ya lo decía Jesús en el Evangelio: “Alumbre así vuestra luz a los hombres para que viendo vuestras buenas obras glorifiquen a vuestro Padre que está en el Cielo” (Mt. 5, 16) Es lo que afirmaba el beato Juan Pablo II al hablar de la misión de la Iglesia hoy: “Hemos de llevar el mensaje salvador de Cristo al corazón del mundo”. Desde ese contacto con la Palabra de Dios descubriremos la llamada del Señor que nos sigue enviando a cada uno de nosotros al mundo entero a ser testigos, portadores, misioneros y apóstoles suyos y de su Buena Noticia.

Estoy convencido de que esta preciosa tarea de llevar a Cristo a los demás de forma renovada demás nos va ayudar a todos: a unos, a replantearse su fe de tal modo que les haga entender la necesidad de una profunda relación con Él; a otros, a reavivar su fe y a fortalecer e iluminar su vida con nueva frescura evangélica, dejando la indiferencia en la que quizá viven para vivirla con más compromiso; a otros, en fin, a fortalecer la fe para que sea, de verdad, los principios evangélicos, la Persona de Jesús, los que dirijan la vida.

Todos tenemos entre manos, queridos diocesanos una importante y fascinante tarea. Ilusionémonos con ella, trabajemos con ahínco, disponibilidad y generosidad; pidamos al Señor que sea Él quien haga fructificar las obras de nuestra manos, quien haga fructificar los esfuerzos que vamos a poner para ser auténticos misioneros y apóstoles suyos en medio de este mundo que tanto necesita a Dios. Abramos nuestro corazón al Espíritu del Señor y dejemos que Él -desde nuestra actitud de docilidad y disponibilidad- obre en nosotros en estenuevo Pentecostés que vamos a vivir con nuestra Misión diocesana “Despertar a la fe”.

¡Feliz Curso pastoral y fructífera Misión para nuestra Diócesis!

+Gerardo Melgar

Obispo de Osma-Soria

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.