La catequesis, hogar del crecimiento cristiano

Mons. Javier Salinas      Jesús creció en un hogar de Nazaret, como todos nosotros crecimos en estatura y como personas en un hogar. Así lo recuerda el Evangelio: “Él bajó con ellos y fue a Nazaret… Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres” (Lc 2, 51-52). La comunidad parroquial es el hogar donde los cristianos crecemos en la fe: la catequesis nos capacita para conocer, celebrar y vivir la fe.

El Concilio Vaticano II recuerda que “la catequesis intenta que la fe, iluminada por la enseñanza, se haga viva, explícita y activa en la vida de los hombres… no sólo a los niños y adolescentes, sino también a los jóvenes y e incluso a los adultos… adecuada al carácter, las capacidades, edad y condiciones de vida de los oyentes” (CD 14). Pero la catequesis, que es un tiempo de iniciación en todas las dimensiones de la fe, necesita como punto de partida el interés por la fe. No se puede construir una vida cristiana si no hay fundamento. Una catequesis que no parte de un interés por Jesús, de un cierto contagio de la alegría de vivir como cristianos, puede acabar en una simple enseñanza de palabras que no resuenan en el corazón. Por esto la catequesis tiene como punto de partida, en el caso de los niños y los jóvenes, un despertar, un interés por la fe. Experiencia que se da en el seno de la familia, si ésta es creyente. En el caso de los adultos es necesario un acto de adhesión personal y libre al Evangelio.

Pero al igual que una planta no puede crecer sin un ambiente propicio, la fe no puede crecer sin el contacto con los cristianos. Toda catequesis ha de estar arraigada en una comunidad parroquial, punto de partida y ambiente donde el creyente nace y madura en la fe. “la comunidad parroquial debe seguir siendo la animadora de la catequesis y su lugar privilegiado” (CT 67). Y como miembros de la comunidad parroquial, formamos parte dela Iglesiadiocesana y dela Iglesiauniversal.

A pesar del gran valor de la comunidad parroquial, la familia es la primera comunidad que encontramos en la vida. De ahí su valor fundamental en el dinamismo del crecimiento de la fe. No hay que dejar nunca de animar a las familias para que ayuden a vivir a sus hijos la fe. Y esto es posible solamente con gestos sencillos, como una oración al bendecir la mesa o al acostarse; señalar la importancia del perdón y del compartir; mostrar, en la convivencia diaria, que la propia vida es un don para los demás. La catequesis de niños y de jóvenes necesita apoyarse en estas experiencias en el seno de la familia. Pero también necesita de la comunidad parroquial, que cada domingo es convocada para alimentarse de la mesa de la Palabray de la Eucaristía, en la oración y la ayuda mutua. Catequesis y familia, y comunidad parroquial, van siempre unidas.

† Javier Salinas Viñals

Obispo de Tortosa

Mons. Javier Salinas Viñals
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Nace en Valencia el 23 de enero de 1948. Cursó estudios eclesiásticos en el Seminario valenciano, recibiendo la ordenación sacerdotal el 23 de junio de 1974. Es Doctor en Catequesis por la Pontificia Universidad Salesiana de Roma (1979-1982). CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo inició en la Parroquia de San Jaime de Moncada, de donde fue coadjutor entre 1974 y 1976. Este último año fue nombrado superior del Seminario Menor de Valencia, cargo que desempeñó hasta 1977, cuando fue nombrado consiliario diocesano del Movimiento Junior. Tras su estancia en Roma, volvió a Valencia como delegado episcopal de Catequesis, de 1982 a 1992; capellán y director espiritual en el Colegio Seminario Corpus Christi de Valencia, de 1987 a 1992; y Vicario Episcopal, de 1990 a 1992. Este último año fue nombrado obispo de Ibiza, sede de la que estuvo al frente hasta 1997, cuando fue promovido a la diócesis de Tortosa. El 16 de noviembre de 2012 fue nombrado obispo de Mallorca. El 8 de septiembre de 2016 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE preside la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar desde el año 2014, tras ser reelegido para un segundo trienio el 15 de marzo de 2017. Desde el año 1999 hasta 2014 presidió la Subcomisión Episcopal de Catequesis. El 23 de octubre de 2012 la Santa Sede le nombró miembro del Consejo Internacional para la Catequesis (COINCAT), organismo consultivo vinculado a la Congregación para el Clero.