Damos la bienvenida a nuestro obispo auxiliar

Mons. Francisco Pérez González

Felicito al nuevo Obispo Auxiliar, Mons. Juan Antonio Aznárez Cobo, por su entrega generosa en la Iglesia y por haber aceptado el nombramiento del Papa Benedicto XVI. Después de más de dos meses, esperando ser ordenado obispo de la Santa Iglesia como sucesor de los apóstoles, ya ha llegado su día. Es bueno recordar y exponer cuál ha de ser la labor que juntos realizaremos en esta querida Diócesis en Navarra.

El Código de Derecho Canónico dice: “Cuando lo aconsejen las necesidades pastorales de una diócesis, se constituirán uno o varios Obispos auxiliares, a petición del Obispo diocesano…” (CIC 403). Este fue el deseo que expresé al Santo Padre Benedicto XVI: tener la posibilidad de ayuda, compartiendo trabajos al unísono, con un Obispo auxiliar. Lo más hermoso en la Iglesia es el sentido de la comunión y de la unidad. Bien merece nuestra diócesis que podamos seguir mostrando lo que es y significa la comunión apostólica. No hay otra razón u otras razones. Simplemente sentí, en mi labor de pastor, poder vivir esta comunión y así compartir lo mejor posible el servicio ministerial a favor de la salud espiritual y santificación de todos nuestros fieles diocesanos. Que nadie quede excluido por falta de tiempo o dedicación o por falta de presencia.

Nos queda mucho que recorrer en este momento histórico y en estas circunstancias de restauración evangelizadora y espiritual. El curso que iniciamos tiene un hito fundamental: profundizar en nuestra FE. No son tiempos de muchas bonanzas, pero no hemos de claudicar y menos depreciar lo que el Señor nos quiere decir. Los signos de los tiempos, como decía el Concilio Vaticano II, no han de pasar de largo; en ellos encontramos una trama divina de la que ya nos advierte el evangelio y de ahí que la nueva evangelización ha de favorecer todo lo posible para que sea un momento de conversión y de renovación. Nada hay extraño a Jesucristo puesto que él ha venido a dar sentido a todo, es más, nos ha llevado a la plena libertad: a la Salvación. Sólo desde él se entiende ser libres, porque el pecado nos ha hecho esclavos. Liberarnos de él, es la gran libertad de los hijos de Dios.

Desde esta perspectiva todo lo humano y natural (social, económico, ambiental…) tiene sentido. Una gran decepción provocan las ideologías relativistas que llegan a propiciar la amargura y el trauma existencial en las personas. Todo se esfuma como si de fuegos artificiales se tratara. Al aumentar la desesperanza, la desilusión de vivir y la construcción de “la casa sobre arena” o uno se pertrecha de vida profunda y espiritual en algo más trascendente o fenece inútilmente en el intento. Todos tenemos no sólo nostalgia de infinito sino también una sed de infinito. “El hombre es una creatura de Dios. Hoy esta palabra, creatura, parece casi pasada de moda: se prefiere pensar al hombre como un ser cumplido en sí mismo y artífice absoluto del propio destino” (Benedicto XVI).

La labor pastoral que nos viene exigida por los interrogantes de hoy, requiere mayor entrega para enseñar, santificar y guiar al Pueblo de Dios. Nuestra labor, como obispos, será anunciar, testificar y visitar todas las realidades de la diócesis; que a nadie le resulte extraña la Iglesia. Los niños, los jóvenes, las familias, los agentes de pastoral, los sacerdotes, los consagrados en sus diversos carismas, los ancianos, los ámbitos diversos y plurales que conforman nuestra diócesis requieren una presencia mayor del obispo para confirmar en la fe, esperanza y caridad. Baste pensar en la visita pastoral que se ha realizado a la zona de La Ribera; lo que ésta ha supuesto y lo que ésta alienta en el camino, de la vida creyente, sólo Dios lo sabe

Concluyo con un texto del Concilio Vaticano II: “Los Obispos deben dedicarse a su labor apostólica como testigos de Cristo ante los hombres, no sólo interesándose por los que ya siguen al Príncipe de los Pastores que es Jesucristo, sino consagrándose totalmente a los que de cualquier modo perdieron el camino de la verdad o desconocen el Evangelio o la misericordia salvadora de Cristo, hasta que todos caminen en toda bondad, justicia y verdad “(Ef 5, 9) [nº 11]. Rogad a Dios por nosotros para que este mensaje se haga realidad.

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).