Emplazados ante un nuevo curso escolar. La clase de religión y de moral católicas

Mons. Manuel Ureña    “¡Qué hermosos los pies de los que anuncian el Evangelio!” (Rom. 10,15).

Con estas palabras de Isaías, citadas por S. Pablo, quiero saludar, en el comienzo del nuevo curso escolar, a todas aquellas personas y estructuras de la Comunidad educativa implicadas en la dimensión religiosa de la educación y renovarles mi amistad y afecto.

Me dirijo especialmente a vosotros, los estudiantes, que recibís la clase de Religión y de Moral católicas. Con ello se os da la oportunidad de vivir la aventura del descubrimiento de vosotros mismos, del “qué” y del “para quién” de la vida, del amor, del sacrificio y del sueño posible de una felicidad plena. Abrid, pues, vuestro corazón al Mensaje de Jesús. Él tiene palabras de vida eterna. Él confiere dignidad sin límites y vida eterna a todas las personas de toda clase y condición. Él es el único que puede ofreceros el verdadero horizonte de vuestra realización y el único que puede infundiros la fuerza necesaria para superar toda clase de obstáculos, incluidos los que emanan de vuestra juventud misma.

En la delicada tarea de la educación, los profesores sois también muy importantes, pues tenéis la preciosa y delicada misión de ser, con vuestra vida, testigos creíbles  de la verdad y del amor ante vuestros alumnos. Vosotros habéis recibido el encargo de preparar a los niños y a los jóvenes para que sus personas maduren bien y sean capaces de afrontar el futuro con gravedad y con responsabilidad. Pero la maduración personal no puede producirse en el alma de las nuevas generaciones si esta alma no es alumbrada con la verdad. Ésta, la verdad, es la fuente originaria de todos los verdaderos valores, como son el don de la vida, la dignidad de la persona, el bien de la familia, la bondad de la convivencia civil. Ciertamente, existe una conexión intrínseca entre verdad y valor, cosa de la que no podía apercibirse el fenomenólogo Max Scheller.

El joven de hoy, estimulado y tantas veces confundido por la tremenda masa de informaciones y por el contraste de ideas y de interpretaciones que se le proponen, padece dentro de sí una gran necesidad de verdad… Orientad vuestros conocimientos a la Verdad, que es Jesucristo. El Papa Benedicto XVI decía que “debemos esforzarnos por responder a la demanda de verdad, poniendo sin miedo la propuesta de la fe en confrontación con la razón de nuestro tiempo. Así, ayudaremos a los jóvenes a ensanchar los horizontes de su inteligencia, abriéndose al misterio de Dios, en el cual se encuentran el sentido y la dirección de nuestra existencia, y superando los condicionamientos de una racionalidad que sólo se fía de lo que puede ser objeto de experimento y de cálculo” (Benedicto XVI a la Asamblea Diocesana de Roma, el 11 de junio de 2007).

La familia tiene un papel fundamental e insustituible en la educación de los hijos. A los padres corresponde la máxima responsabilidad en este campo, de modo que no deben escudarse detrás de la labor de la escuela, necesaria, sin duda, sino aportar a sus hijos el patrimonio de su experiencia, de sus valores, de su fe y de su testimonio de vida.  Además, el derecho de los padres a decidir libremente el tipo de educación que quieren para sus hijos es un derecho  natural inalienable, reconocido en nuestra Constitución como un derecho positivo vinculante.

La Administración Educativa debe ser consciente de que, aun atravesando hoy momentos de crisis, su tarea está al servicio del bien común y no puede olvidar la ayuda a aquellas personas más necesitadas de la sociedad. A la Administración educativa corresponden la organización y la coordinación de las instituciones educativas. Por tanto, debe estar siempre animada por valores de justicia social y de solidaridad. También concierne a aquélla tutelar los derechos y las obligaciones de los padres, colaborando con éstos para completar la obra de la educación según el gran principio de subsidiariedad.

Quiero reconocer, particularmente, el trabajo de todos los profesores de Religión y de Moral católicas de nuestra Iglesia particular. Ellos ejercen una misión recibida directamente del Obispo, transmiten la fe de la Iglesia que profesan, con la competencia científica y pedagógica necesaria para transmitir el mensaje de Jesucristo a nuestros niños y jóvenes. En medio de múltiples dificultades, deben adaptarse a las condiciones de sus alumnos con humildad y buen ánimo, pero respetando siempre la exigencia de la verdad, que es una y cuya fuente y cima es Cristo y sólo Cristo. Como dice San Pablo, “siendo libre, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles. Con los judíos me he hecho como judío, para ganar a los judíos; con los que están bajo la Ley, como si estuviera bajo la Ley – aunque no lo estoy – para ganar a los que están bajo la Ley; con los que están sin ley, como si yo estuviera sin Ley – aunque no estoy fuera de la ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo – para ganar a los que están sin Ley. Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles. Me he hecho todo para todos, para ganar, como pueda, a algunos” (I Cor 9,19-22).

Os deseo a todos un buen curso escolar. Que la ayuda inestimable de Nuestra Señora la Virgen del Pilar os ayude a apuntar cada vez más alto y a descubrir el rostro de Cristo, Él, que es el Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14, 6) de todo hombre que viene a este mundo (Jn 1, 9). 

Manuel Ureña

 Arzobispo de Zaragoza

Mons. Manuel Ureña
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Manuel Ureña Pastor nació en Albaida (Valencia) el 4 de Marzo de 1945. Realizó sus estudios de Enseñanza Primaria en las Escuelas Nacionales de su pueblo natal. En Septiembre de 1959 ingresó en el Seminario Metropolitano de Moncada (Valencia), en donde cursó el Bachillerato Elemental y el Bachillerato Superior, y, posteriormente, el quinquenio de Estudios Eclesiásticos, obteniendo en junio de 1970 el título de Bachiller en Teología. Entre los años 1968 y 1973, cursó Estudios Superiores de Historia y de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Literaria de Valencia. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca con una tesina sobre “El tema de Dios en el joven Leibnitz”. El 14 de Julio de aquel mismo año, 1973, recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos del entonces Sr. Arzobispo Metropolitano, S.E. Rvdma., Mons. José María García Lahiguera. A partir de septiembre de aquel año ejerce el ministerio sacerdotal, como coadjutor, en la parroquia de Nuestra Señora del Olivar de Alacuás (Valencia) y, al mismo tiempo, imparte clases de Teología pastoral, de Teología Fundamental y de Teología de la fe en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia. En Septiembre de 1976 es enviado a Roma para cursar estudios superiores de Filosofía en la Pontificia Universidad de Santo Tomás. Allí obtendrá en abril de 1984 el grado de Doctor en Filosofía con una Tesis Doctoral sobre el pensamiento del filósofo neomarxista alemán Ernst Bloch titulada: “Ernst Bloch:una interpretación teleológica –inmanente de la realidad” que mereció la máxima calificación académica. En 1980, es nombrado Director del Colegio Mayor "San Juan de Ribera", de Burjasot (Valencia), y profesor de Metafísica y de Historia de la Filosofía Antigua en la Facultad de Teología de Valencia. Durante dos semestres impartiría también las asignaturas de Filosofía de la Religión y de Historia de la Filosofía medieval. En 1987 es nombrado miembro de la Blochsgesellschaft, en la entonces República Federal de Alemania. El 8 de Julio de 1988 el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis de Ibiza, siendo consagrado el 11 de septiembre de aquel mismo año. Y, desde el 20 de abril de 1990, simultaneó su ministerio episcopal en Ibiza con el de Administrador Apostólico de la Diócesis de Menorca. En Julio de 1991, el Papa Juan Pablo II lo trasladó a la Diócesis, entonces recien creada, de Alcalá de Henares, nombrándolo, al mismo tiempo, Visitador Apostólico de los Seminarios Mayores de las provincias eclesiásticas de Andalucía y Administrador Apostólico de la Diócesis de Ibiza. En 1992, el entonces Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Zaragoza, S. E. Rvdma., Mons. Elías Yanes Álvarez, lo nombró Consiliario Nacional de la Adoración Nocturna Española, cargo que sigue ejerciendo en la actualidad. En Julio de 1998 es nombrado Obispo de la Diócesis de Cartagena, Administrador Apostólico de la diócesis de Alcalá de Henares y Gran Canciller de la Universidad Católica de Murcia. Promovido al Arzobispado de Zaragoza el 2 de abril de 2005, comenzó a ejercer aquí su ministerio de sucesión apostólica el 19 de junio del mismo año, al tiempo que era nombrado Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena y Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral Social, de Seminarios y Universidades, y del Comité Episcopal ‘Pro vita’. En la actualidad es miembro de la Comisión Episcopal de para la Doctrina de la Fe. Su investigación filosófica gira en torno al pensamiento marxista y al pensamiento postmoderno. En teología, ha trabajado bastante el pensamiento de los teólogos católicos Karl Rahner y Hans Urs von Balthasar; y, en teología protestante, ha familiarizado mucho con los teólogos protestantes Karl Barth y Dietrich Bonhoeffer. Sus trabajos científicos son ya más de 60. Y su principal publicación es el libro Ernst Bloch, ¿un futuro sin Dios? (BAC MAIOR (Madrid) 1986). Reconocimientos: Hijo Predilecto de Albaida, Medalla de Oro de la ciudad de Murcia, Defensor de Zaragoza 2008, Premio IACOM (Instituto Aragonés de Comunicación). Premio Fundación Carlos Sanz 2010. Caballero de Honor de Ntra. Sra. del Pilar. Encargos pastorales: Miembro de la Comisión de Enseñanza y Catequesis de la Conferencia Episcopal, trienios (1993-1996; 1996-1999; 1999-2002; 2002-2005; 20005-2008; 2008-2011). Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (2011-2014). Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica San Antonio de Murcia.