Hombres y mujeres de fe

Mons. Lluís Martínez Sistach

Estos primeros días de septiembre, en diferentes lugares de Cataluña, se celebran diversas fiestas patronales marianas, especialmente la fiesta de la Natividad de la Virgen, que se celebra el 8 de septiembre y que es popularmente conocida como «la Virgen de septiembre». Y en esta o en próximas fechas se celebran también aquellas advocaciones de la Virgen que tienen en su origen la tradición de una imagen encontrada misteriosamente, como es el caso de la Virgen de Nuria y , hasta finales del siglo XIX, también la de Montserrat.
Con motivo de estas fiestas, nos gusta recordar y exaltar la gran dignidad de María y sus excelsos privilegios. Esto es bueno porque se trata de verdades pertenecientes a nuestra fe. Pero me parece que hoy existe una necesidad urgente: la de hacer que el pueblo de Dios conozca cada vez más, entre otras cosas, la inmensa personalidad de María como cristiana, como mujer de fe.
Si seguimos el hilo de aquellas palabras de Isabel, María es bienaventurada porque ha creído. Juan Pablo II interpretó estas palabras diciendo que María «ha sido la primera en creer». El Concilio Vaticano II nos dice que ella engendró al Hijo de Dios «creyendo y obedeciendo» y «prestó su fe, exenta de toda duda, el mensajero de Dios».
Quizá pensamos que la vida de la familia de Nazaret fue un idilio poético, sin las dificultades que conlleva la aventura de la fe. No fue exactamente así. La vida de María transcurrió bajo el velo de una fe que no comprendió muchos acontecimientos de la vida de Jesús. Ni ella ni José no entendieron aquella respuesta de Jesús cuando le encontraron en el templo de Jerusalén: «¿No sabíais que yo debo ocuparme de las cosas que pertenecen al servicio de mi Padre?» Pero María aceptó estas situaciones y confió de verdad en los designios de Dios. María, en su peregrinación de la fe, avanzaba meditando en su corazón lo que veía y oía, y estuvo siempre bien unida a su Hijo, desde la cuna de Belén hasta la cruz del Calvario.
También nosotros queremos ser hombres y mujeres de fe, creyentes. En los momentos actuales de crisis de fe es bueno dirigir la mirada a María, sobre todo ahora que nos disponemos a celebrar un Año de la Fe, propuesto por el Papa Benedicto XVI a toda la Iglesia.
Es bueno también pensar que la presencia cristiana en Cataluña se remonta a los primeros siglos y que el cristianismo forma parte de las raíces de nuestra identidad. Esto impulsa a los cristianos a vivir de la fe y ofrecer los valores del evangelio en nuestra sociedad. Como se dice en un documento de los obispos de la Tarraconense sobre Cataluña: «Nos conviene conectar con aquello de mejor que nos ha legado la historia y hacer una fuerza que nos proyecte hacia un futuro de convivencia, de cultura y de progreso en todos los órdenes. El obispo Torras i Bages, patriarca espiritual de Cataluña, ofreció esta oración: «Señora de Montserrat, que tienes tu santa montaña rodeada de olivos, signo de paz, consigue para los pueblos de Cataluña una paz cristiana y perpetua”.

+ Lluís Martínez Sistach
Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil. Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas. CARGOS PASTORALES Fue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año. Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007. En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede. El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.