Remad mar adentro

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses

Con el mes de septiembre se vive un retorno a la vida ordinaria, marcada sobre todo por la vuelta de los niños y los estudiantes a sus centros de enseñanza. Tras el paréntesis veraniego, también las actividades pastorales retornan al ritmo ordinario y se inicia el nuevo curso.
Uno de los acontecimientos que marcará este curso será sin duda el Año de la Fe, que, como es sabido, es una propuesta de Benedicto XVI a toda la Iglesia. Fue un anuncio inesperado, pero muy coherente con este pontificado, muy centrado en consolidar la fe y los puntos básicos del catolicismo. Lo hizo al final de su homilía en la eucaristía que celebró el domingo 16 de octubre de 2011, con la que se clausuraba el primer Encuentro Internacional de Nuevos Evangelizadores.
Benedicto XVI dijo lo siguiente: “Para dar un renovado impulso a la misión de la Iglesia de conducir a los hombres fuera del desierto, en el que se encuentran con frecuencia, hacia el lugar de la vida, hacia la amistad con Cristo que nos da la vida en plenitud, quisiera anunciar en esta celebración eucarística que he decido convocar un Año de la Fe que ilustraré con una +carta apostólica. Este Año de la Fe comenzará el 11 de octubre de 2012, quincuagésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y se terminará el 24 de noviembre de 2013, solemnidad de Cristo Rey del Universo”.
¿Qué cabe deducir de estas palabras iniciales? Sobre todo lo que podríamos llamar la intención espiritual. El Papa lo formuló con unos términos antitéticos y muy expresivos: desierto/vida. Trató de ello en su homilía en las exequias de su predecesor, el beato Juan Pablo II, al hablar de los “desiertos” en los que vive a menudo la humanidad actual. El énfasis, sin embargo, no está en el punto de partida –el desierto- sino en el de llegada: el lugar de la vida, la centralidad de la fe.
A la hora del Ángelus, aquel mismo día, el Papa lo comunicó en la alocución a los peregrinos presentes en la plaza de San Pedro. Recordó que el siervo de Dios Pablo VI convocó un análogo Año de la Fe en 1967, con ocasión del décimo noveno centenario del martirio de los Apóstoles Pedro y Pablo “y en un período de grandes trastornos sociales”, clara alusión a los hechos del postconcilio y del mayo de 1968. E hizo mención también al medio siglo transcurrido desde de la apertura del Concilio, “ligado la feliz memoria de Juan XXIII”, para añadir que “es oportuno volver a evocar la belleza y centralidad de la fe, la exigencia de reforzarla y profundizarla a nivel personal y comunitario, y hacerlo con una perspectiva no sólo celebrativa, sino más bien misionera, en la perspectiva exactamente de la misión ad gentes y de la Nueva Evangelización”.
Se suele acusar a la Iglesia de mirar siempre más hacia el pasado que hacia el futuro, de celebrar hechos notorios del pasado, acaso para consolarse de una cierta inercia y carencia de impulso en el presente. Por ello, es especialmente significativo que el Papa nos pida que no nos quedemos en una perspectiva meramente “celebrativa” –es decir, de rememorar el pasado- sino también y sobre todo “misionera”; o sea, plantearnos qué hemos de hacer para evangelizar con la Palabra y la Gracia de Cristo a los hombres y mujeres de hoy. Este es el gran reto del nuevo curso. Para toda la Iglesia y también para nuestra diócesis. Tendremos que volver sobre ello.
+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.