Carta a los católicos palentinos

El día 29 de Agosto se cumplen dos años desde mi entrada en la diócesis de Palencia como nuevo obispo. Aunque con raíces castellanas –mi padre era de cerca de Benavente y mi madre de Madrid- no conocía ni la capital ni la provincia. Todo era nuevo para mí: el paisaje, las gentes, la Iglesia diocesana…

Han pasado ya dos años: he podido visitar todas las comarcas de esta hermosa tierra palentina; he hablado con hombres y mujeres de la ciudad y de los pueblos, he visitado sus bellas iglesias y monumentos religiosos, empezando por su grandiosa catedral, he empezado a amar mi nueva tierra de adopción y he empezado a sufrir con aquellos que lo están pasando mal: enfermos, ancianos, parados, personas dependientes, etc.

Pero, principalmente, he conocido la realidad religiosa de estas gentes “de buena masa”: he podido apreciar su profunda devoción a la Virgen María, he participado en sus tradiciones religiosas, romerías, fiestas patronales, celebraciones; pero, sobre todo, he encontrado una nueva familia en mis hermanos sacerdotes del presbiterio palentino, en los religiosos y religiosas de vida activa y vida monástica y en los laicos católicos, la gran mayoría de la población palentina.

Desde el primer momento de mi entrada en la diócesis, he querido entregar mi tiempo y mi trabajo a esta Iglesia particular, cuyo pastoreo Dios ha querido confiarme. Y entre todos hemos podido llevar a cabo distintas tareas para gloria de Dios y adelanto de su reino. En las parroquias y comunidades cristianas, el trabajo de los sacerdotes y religiosos ha sido verdaderamente encomiable y aunque hemos tenido que suspender las actividades académicas del Seminario Menor, dos jóvenes, con sus estudios universitarios terminados ingresan este año en el Seminario Mayor, ilusionados con llegar a ser sacerdotes de Cristo.

Refiriéndome a las actividades estrictamente diocesanas, hay que destacar que en los últimos meses, se ha realizado la visita pastoral a las parroquias de la capital –sólo me quedan dos o tres de los alrededores-; la fundación “El buen samaritano; ayuda al parado” está ya asistiendo a muchos desempleados; Cáritas Diocesana, además de su ayuda constante a los más necesitados, ha realizado durante este verano actividades recreativas para niños cuyas familias no podían llevarlos de vacaciones; se han entregado más de 130 Diplomas a los alumnos que han asistido durante el curso 2011-2012 a las clases de teología del Instituto de Ciencias Religiosas; se ha remozado la Oficina de Comunicación Diocesana, habiendo inaugurado un “blog” que contiene en edición digital todos los documentos, artículos religiosos y noticias de la diócesis aparecidos durante el curso pasado en la publicación quincenal “Iglesia en Palencia”. También se han publicado libros de formación para seglares, como los “Contenidos básicos de la fe cristiana” (en DVD) y un “Resumen de la Doctrina Social de la Iglesia”, además de los nuevos Estatutos de la Curia Diocesana, de las Cáritas de Palencia, de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes y el Estatuto del Arciprestazgo y del Arcipreste.

La tarea que tenemos por delante para el curso próximo viene marcada, además del seguimiento del Plan Diocesano de Pastoral (2011-2016), por la invitación del Papa Benedicto XVI a celebrar el “Año de la Fe”, del 11 de octubre de 2012 al 24 de Noviembre de 2013. Como todos sabemos, este “Año de la Fe” se convoca coincidiendo con el cincuenta aniversario de la apertura del concilio Vaticano II y los veinte años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. Además, en Octubre de este año, se tendrá en Roma el Sínodo de Obispos dedicado a la “nueva evangelización”.

La celebración de este acontecimiento de la Iglesia universal, según la Carta Apostólica Porta Fidei, debe tener una triple dimensión: catequética, celebrativa y caritativa. Estas dimensiones deben llevarnos a una renovación profunda de nuestra vida espiritual y a un decidido compromiso misionero, tal como se pretende con la llamada del Papa a la “nueva evangelización” especialmente de los países antaño evangelizados. Las actividades programadas por el Consejo Diocesano de Pastoral para celebrar este “Año de la Fe” son las siguientes:
Actividades catequéticas.
. Terminar de implantar en las parroquias el catecismo preparatorio para la primera comunión “Jesús es el Señor” y su metodología, a través de la “Guía Básica”, publicada por la Conferencia Episcopal Española.
. Con el fin de cumplir el compromiso de “redescubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe”, se impartirán en todos los arciprestazgos cursos breves sobre la vida y mensaje de Jesús de Nazaret. En la capital se tendrán en las parroquias de San Antonio, San José y María Inmaculada. Estos cursos se adaptarán para los grupos de las parroquias de los pueblos más pequeños.
. La formación permanente de los sacerdotes deberá concentrarse en el estudio y comentario de algunos temas clave de los documentos del Concilio Vaticano II, especialmente de sus cuatro grandes constituciones.
. Las asociaciones y movimientos apostólicos de laicos programarán sus actividades de formación en base a los materiales catequéticos de la Iglesia, especialmente el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.
. El obispo, “maestro auténtico de la fe que hay que creer y que hay que llevar a la práctica”, dedicará todas las semanas una breve carta pastoral, que será repartida en todas las parroquias y comunidades cristianas en general, para explicar los contenidos de la fe, según el “Catecismo de la Iglesia Católica”.
Actividades celebrativas.
. Con la periodicidad que se anuncie, se celebrará en la Catedral, los sábados por la tarde, una Eucaristía centrada en la renovación de la fe bautismal y en el testimonio misionero, para laicos y religiosos de los distintos arciprestazgos. Lo mismo podrá hacerse en las parroquias, coincidiendo con las fechas de inauguración y clausura del Año de la Fe o con motivo de alguna fiesta local.
. Los Encuentros Eclesiales de Mayo-Junio de 2013, presididos por el obispo, tendrán como tema común la reflexión sobre el Credo Apostólico, dentro de un ambiente de oración y celebración festiva de la fe.
. Se incluirán momentos de oración silenciosa ante el Señor Sacramentado en las asambleas eclesiales de los distintos arciprestazgos, en las vigilias diocesanas de oración, en los encuentros con los jóvenes y, en general, en todos los actos celebrativos del Año de la Fe
. Se programarán peregrinaciones a santuarios de especial devoción de cada arciprestazgo, con el fin de celebrar la alegría de la fe y renovar las promesas bautismales.
. La diócesis programará con el mismo fin una peregrinación a Tierra Santa en la segunda quincena de Julio, otra a la tumba de San Pedro en Roma en Pascua y una peregrinación al santuario de N.S. de Lourdes en Agosto.
. Se enviarán a las parroquias y comunidades cristianas esquemas de celebraciones de la palabra centradas en el Credo Apostólico para realizarlas en momentos oportunos.
Actividades caritativas.
. Con motivo de la visita pastoral del Obispo, en la Misa Estacional de cada parroquia o unidad pastoral, se hará una colecta especialmente dedicada a la Fundación “El buen Samaritano. Ayuda al parado”.
. Los párrocos podrán sugerir que, con motivo de la celebración de los sacramentos, que van acompañados de gastos festivos (bautizos, bodas, primeras comuniones, etc.), la familia entregue a Cáritas el importe de lo que se va a gastar con un invitado.
. Igualmente, se impartirá a los confirmandos una catequesis sobre el tema “la fe sin obras está muerta” (Sant 2,26), invitándoles a dar un pequeño donativo a Cáritas con motivo de su Confirmación en la fe y a visitar a algunos enfermos o personas necesitadas.
. Las Cofradías y Hermandades, que de acuerdo con sus Estatutos deben de tener siempre una dimensión benéfica, entregarán a Cáritas Diocesana, con motivo del Año de la Fe, la aportación de una colecta especial entre sus afiliados. Igualmente se les invitará a realizar otras obras de caridad, visitando a enfermos, discapacitados o personas necesitadas.
Conclusión. Que el “año de la Fe”, en sus tres dimensiones: catequética, celebrativa y caritativa, reavive nuestra comunión con el Señor, nos ayude a profundizar en el contenido de su revelación salvífica, nos impulse a dar testimonio de su mensaje en nuestra sociedad y nos mueva a un mayor compromiso en el mundo, aguardando “unos cielos nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia” (2 Pe 3, 13).

Un nuevo curso pastoral comienza para nosotros. Dios nos acompaña en nuestro caminar hacia su reino de “Verdad, Justicia y Amor”. La alegría de la fe y la caridad hacia el prójimo pueden avivar en nosotros, y ayudarnos a transmitir, esa esperanza que parece que muchos están perdiendo.

Os bendice de corazón vuestro Obispo
+Esteban

Mons. Esteban Escudero Torre
Acerca de Mons. Esteban Escudero Torre 38 Artículos
Mons. Esteban Escudero Torres nació en Valencia, el 4 de febrero de 1946. Cursó los estudios primarios y el bachillerato superior en el Colegio de los PP. Agustinos, de Valencia. A la edad de 17 años entró en el Seminario Metropolitano, sito en Moncada, donde cursó tres años de Filosofía y tres de Teología. Tras el bachillerato en Teología, obtuvo, en 1970, la Licenciatura en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Con permiso del entonces Arzobispo de Valencia, don José María García Lahiguera, inició estudios de Filosofía en la Universidad literaria de Valencia obteniendo, en 1974, la Licenciatura en Filosofía pura. Durante el tiempo de sus estudios civiles, trabajó activamente en la Comisión Diocesana del Movimiento Junior, organizando frecuentes cursillos de formación religiosa y de técnicas de tiempo libre para los educadores de los distintos centros Juniors de la diócesis. Tras un año de diaconado en la Parroquia de San Martín, en la ciudad de Valencia, fue ordenado sacerdote el 12 de enero de 1975 y destinado, como coadjutor, a la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, de Carlet. Durante cuatro años, simultaneó los trabajos pastorales de vicario parroquial con las clases de religión en el Instituto de Bachillerato de la localidad. Igualmente dirigió y animó espiritualmente el centro del Movimiento Junior de Carlet. Enviado a Roma en 1978 para ampliar estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana por el Arzobispo don Miguel Roca Cabanellas, obtuvo el grado de Doctor en Filosofía de la Universidad con una tesis sobre el pensamiento filosófico de don Miguel de Unamuno. De regreso a la actividad pastoral de la diócesis, colaboró en la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y, posteriormente, en la Delegación Diocesana de Enseñanza y Educación Religiosa, donde desempeñó el cargo de Coordinador de la Enseñanza Religiosa Escolar y Director de la Escuela Diocesana de formación del profesorado de Enseñanza Religiosa Escolar. Igualmente, fue adscrito a la Parroquia de Nuestra Señora del Socorro, de Valencia, donde ha venido trabajando pastoralmente hasta su ordenación episcopal. Durante seis años fue profesor de Filosofía en el C.E.U. San Pablo de Moncada y, desde 1988, profesor, jefe de estudios y posteriormente director de la Escuela Diocesana de Pastoral. Al erigirse en 1994, por el Arzobispo don Agustín García-Gasco, el Instituto Diocesano de Ciencias Religiosas, fue nombrado Director, recorriendo regularmente las distintas sedes del mismo, e impartiendo clases de Fe-Cultura y Teología Dogmática. Desde 1982 impartió diversas asignaturas en la Facultad de Teología «San Vicente Ferrer», de Valencia, haciéndose cargo, como profesor agregado de dicha Facultad, desde el curso escolar 1988-1989 hasta su nombramiento episcopal, de las asignaturas de Historia de la Filosofía Antigua, Historia de la Filosofía Moderna y Filosofía y Fenomenología de la Religión. También fue profesor de Antropología Filosófica en la sede española del Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia, desde su erección en la diócesis de Valencia. Desde 1988 es miembro de la asociación «Viajes a Tierra Santa con los PP. Franciscanos», habiendo dirigido y animado espiritualmente en numerosas ocasiones peregrinaciones a los lugares santos del cristianismo. Ha participado en varias reuniones y simposios sobre el diálogo, cristianismo y judaísmo. En 1999, don Agustín García-Gasco, Arzobispo de Valencia, le nombró canónigo de la Santa Iglesia Catedral Metropolitana, donde desempeñó el cargo de Secretario Capitular. Es autor de varios artículos de Filosofía y Teología de las Religiones, publicados en los números de la Revista Anales Valentinos de los años 1983, 1989, 1990, 1991 y 1999. Igualmente publicó, en 1994, el audiolibro en seis volúmenes Contenidos básicos de la fe cristiana, Valencia 1994, y el libro Creer es razonable. Introducción a la Filosofía y a la Fenomenología de la Religión, Valencia 1997. El 17 de noviembre de 2000, fue nombrado, por Su Santidad el papa Juan Pablo II, Obispo Titular de Thala y Auxiliar de Valencia, recibiendo la consagración episcopal el 13 de enero de 2001.