Admirar y respetar la creación

Mons. Àngel Saiz Meneses     Es realmente difícil que el ser humano no quede admirado ante la belleza de la creación. Para expresar la belleza de las cosas creadas tienen, como nadie, un don los poetas. Entre ellos el mismo san Juan dela Cruz, que he citado en algunos de mis últimos comentarios. Sirva como ejemplo este fragmento de su “Cántico Espiritual!: “Mi Amado, las montañas, / los valles solitarios nemorosos, / las ínsulas extrañas, / los ríos sonorosos, / el silbo de los aires amorosos. / La noche sosegada, / en par de los levantes de la aurora, / la cena que recrea y enamora”.

Se comprende que, según afirman los textos bíblicos, los cielos narran, sin palabras, la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos y desde la hermosura de las criaturas se pueda llegar, por analogía, al autor de tanta belleza. Las primeras páginas del Génesis nos presentan a un Dios admirado de la obra de sus manos. Vio Dios que las cosas creadas eran buenas y bellas al mismo tiempo, como explican los expertos en los estudios bíblicos a partir tanto del término hebreo como del término griego usado en el texto sagrado.

De esta bondad y belleza de la creación se deriva una exigencia de respeto hacia ella. De respeto que es expresión del amor y de la admiración, como se desprende del famoso “Cántico de las criaturas”, de San Francisco de Asís. Actualmente es una actitud compartida por creyentes y no creyentes la preocupación por el deterioro, la degradación, el riesgo incluso de aniquilamiento que se deriva de una interpretación incorrecta del mandato de Dios al hombre de someter la creación y ponerla a su servicio. Dios confió la creación al hombre, pero éste no ha de considerarse un dueño absoluto para usar y abusar de ella, sino un administrador responsable de la misma.

La mentalidad ecológica tiene unas claras raíces cristianas. Santo Tomás de Aquino estableció un principio muy iluminador que formuló diciendo que “la gracia no destruye el orden de la naturaleza, sino que lo perfecciona”. Es sabido que en los documentos recientes dela Doctrina Socialdela Iglesiase insiste en la necesidad de preservar la naturaleza y de asegurar un medio ambiente saludable tanto para las actuales como para las futuras generaciones.

Se deriva de estas consideraciones un imperativo ético, una norma de actuación, que consiste en admirar la belleza de la naturaleza y tratarla con un respeto que asegure el uso y disfrute de las presentes y de las futuras generaciones. Esto no conviene que quede en un “buen deseo”, sino que inspire unas actitudes prácticas de respeto, que en el verano, cuando muchos ciudadanos se acercan más a la naturaleza, pueden ser especialmente necesarias. 

Como dice Benedicto XVI en su encíclica “La caridad en la verdad”, la  naturaleza y el medio ambiente son “un don de Dios para todos, y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con los pobres, las generaciones futuras y para toda la humanidad (…)  El creyente reconoce en la naturaleza el maravilloso resultado de la intervención creadora de Dios, que el hombre puede utilizar responsablemente para satisfacer sus legítimas necesidades –materiales e inmateriales- respetando el equilibrio inherente a la creación misma. Si se desvanece esta visión, se acaba por considerar la naturaleza como un tabú intocable o, al contrario, por abusar de ella”. (Caritas in veritate, n. 48). 

+ Josep Àngel Saiz Meneses

Obispo de Terrassa

 

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.