Crisis económica, crisis moral

Mons. Vicente Jiménez Zamora     La crisis económica, que estamos padeciendo desde hace tiempo, es muy compleja y tiene muchas causas y graves consecuencias. Es una crisis, que viene acompañada de otras crisis: financiera, hipotecaria, del estado del bienestar, del trabajo y, sobre todo, ética y de valores.

La crisis económica no debe llevarnos a sentimientos de fatalismo ni a actitudes de desaliento, sino que debe conducirnos a vivirla con realismo y esperanza, porque hay posibilidades para encontrar caminos de solución y hacer de este mundo la casa de todos. La crisis es una oportunidad para valorar las realidades positivas emergentes y, sobre todo, a la luz de la fe tenemos que leer los “signos de los tiempos” desde los cuales Dios mismo nos está moviendo a la acción para construir una sociedad más justa y para colocar a la persona humana, imagen de Dios, en el centro de la cuestión social y económica.

No es posible pensar en una transformación profunda del sistema económico en que vivimos sin afrontar un necesario cambio de actitudes y valores. No podemos olvidar que la crisis no es sólo un problema económico, sino, sobre todo, un hecho moral, porque está provocada por comportamientos humanos libres y, por tanto, moralmente responsables. Y hay que reconocer que una de las causas ha sido la búsqueda en la economía y en las finanzas de un beneficio injusto y radicalmente abusivo, que merece la denuncia moral por las nefastas consecuencias sociales.

Estamos tocando fondo y sin un profundo cambio en nuestros hábitos y estilos de vida como mucho haremos remiendos y no iremos a la raíz de las causas de las situaciones dramáticas, que padecen muchas familias. En definitiva, es urgente un cambio de comportamientos morales, porque sólo así podremos impulsar los cambios estructurales y personales que nuestra sociedad necesita.

Es necesario también proyectar sobre la crisis económica la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia, como lo hace el Papa Benedicto XVI en la encíclica Cáritas in veritate. La fe en Jesús nos conduce a vivir la comunión, y la caridad, y a ser generosos, desprendidos, creadores de relaciones de fraternidad, que vayan más allá de los derechos y de la justicia a imagen de un Dios, que es familia trinitaria y que es comunión en diversidad. Jesús nos invita a “ser más” y no sólo a “tener más”. Por este camino debe ir la salida de la crisis económica.

+ Vicente Jiménez Zamora

Obispo de Santander

 

Mons. Vicente Jiménez Zamora
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Mons. D. Vicente Jiménez Zamora nace en Ágreda (Soria) el 28 de enero de 1944. Fue ordenado sacerdote diocesano de Osma-Soria el 29 de junio de 1968. Es licenciado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma y en Filosofía por la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino de Roma. CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal y episcopal está unido a su diócesis natal, en la que durante años impartió clases de Religión en Institutos Públicos y en la Escuela Universitaria de Enfermería, además fue profesor de Filosofía y de Teología en el Seminario Diocesano. También desempeñó los cargos de delegado diocesano del Clero (1982-1995); Vicario Episcopal de Pastoral (1988-1993); Vicario Episcopal para la aplicación del Sínodo (1998-2004) y Vicario General (2001-2004). Fue, desde 1990 hasta su nombramiento episcopal,abad-presidente del Cabildo de la Concatedral de Soria. El 12 de diciembre de 2003 fue elegido por el colegio de consultores administrador diocesano de Osma-Soria, sede de la que fue nombrado obispo el 21 de mayo de 2004. Ese mismo año, el 17 de julio, recibió la ordenación episcopal. El 27 de julio de 2007 fue nombrado Obispo de Santander y tomó posesión el 9 de septiembre de 2007. Desde el 21 de diciembre de 2014 es Arzobispo de Zaragoza, tras hacerse público el nombramiento el día 12 del mismo mes. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro del Comité Ejecutivo desde el 14 de marzo de 2017. Además, ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (2007-2008) y Pastoral Social (2008-2011). Desde 2011 era presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, tras ser reelegido para el cargo el 13 de marzo de 2014. El sábado 29 de marzo de 2014 la Santa Sede hizo público su nombramiento como miembro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.