Multiplicar comunión y fraternidad

Mons. Joan Piris     A pesar de las críticas más o menos bien intencionadas, nadie puede dudar que en nuestras comunidades cristianas es un hecho evidente el servicio generoso y la ayuda solidaria a tantos y tantas que están sufriendo en el cuerpo o en el espíritu. Para nosotros es un escándalo que uno de cada cuatro españoles viva en situación de riesgo de pobreza y de exclusión social y, por ello, además de hacerles llegar el mensaje de esperanza que nace del amor de Dios y pedir para ellos la fortaleza necesaria, compartimos de muchas maneras nuestros bienes multiplicando obras de comunión y fraternidad.

Esta es nuestra contribución a la humanidad. El cristianismo se orienta a la unificación de la humanidad («Que todos sean uno», pedía Jesús). Por ello, la auténtica espiritualidad de comunión tiene necesariamente un carácter social. Y la misma participación en la Eucaristía, donde el Señor nos convoca y reúne, nos alimenta de la Palabra y del Pan de vida y nos une a Él en la ofrenda del Sacrificio, se convierte en imperativo social para todos los que participamos y nos pide hacer algo para que todos puedan «vivir» como Dios nos lo ha hecho ver en Jesús. Él se hace presente en el pan y el vino, frutos de la tierra y del trabajo humano, y es desde esta transformación que nos tenemos que mirar las otras transformaciones a las que hay que contribuir.

Cada domingo nos reunimos alrededor de la Mesa eucarística… queriendo comunicarnos verdaderamente con Jesús y dejándonos transformar por Él. Y cuando hacemos comunión con Él-cuando comulgamos a Jesús, que es «el Amor divino encarnado» – queremos reproducir su manera de entender la vida. Sin esta carga de profundidad, la misma comunión sacramental puede llegar a ser un gesto superficial y externo. Hay un verdadero encuentro con Jesús en la Misa cuando reconocemos y hacemos ver que Él, que nos ha invitado a su mesa, después, en la calle, sigue con nosotros con su presencia silenciosa, y nos acompaña y nos motiva a la hora de ofrecer a nuestros conciudadanos criterios y ejemplos de responsabilidad.

En nuestro mundo hace mucho tiempo que venimos empleando la palabra solidaridad como el camino para realizar la igualdad de todos, la paz en el mundo y la eliminación de la pobreza. Pero una verdadera «solidaridad» significa sentirse responsables unos de otros, los sanos de los enfermos, los ricos de los pobres, el norte del sur, conscientes de que lo que podemos dar nunca nos pertenece del todo porque antes también nos ha sido dado. En consecuencia, hay que procurar que el vivir «compartiendo» llegue a ser praxis habitual entre las personas y los pueblos.

Nuestra sociedad es muy secular ya veces parece que aumenta la indiferencia y el agnosticismo, pero también hay situaciones que la van haciendo cada día menos autosuficiente. Las crisis periódicas también tienen un efecto purificador. Y aunque muchos dejan de lado a Dios, porque consideran que vivir encuadernados a su voluntad es una dependencia infantil, nosotros, creyentes, sabemos que sin Dios las cosas no pueden ir bien, y debemos encontrar maneras de presencia que estimulen a creer.

Recibid el saludo de vuestro hermano obispo,

 + Joan Piris Frígola

 Bisbe de Lleida

 

Mons. Joan Piris
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Mons. D. Joan Piris Frígola nació el 28 de septiembre de 1939 en Cullera (Valencia). Fue ordenado sacerdote en Moncada el 21 de octubre de 1963. Desde 1964 a 1968 realizó los estudios de Licenciatura en Pedagogía en Roma y la Diplomatura en Catequética en el Pontificio Ateneo Salesiano de Roma. En 1971 obtuvo la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Civil de Valencia. En 1968 fue nombrado Vicario y de 1969 a 1974 párroco de San Fernando Rey de Valencia. Fue miembro del Grupo Promotor en España del Movimiento por un Mundo Mejor, de 1974 a 1979, fecha en la que ejerció como Director del Secretariado Diocesano y luego Delegado Episcopal de Pastoral Familiar en Valencia, hasta 1984. Este cargo lo compaginó con la dirección del Secretariado de la Subcomisión de Familia de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, en Madrid, de 1981 a 1984. CARGOS PASTORALES Ha sido párroco de diferentes parroquias de Valencia y Miembro del Consejo de Presbiterio de Valencia en 1984 y Párroco Consultor un año más tarde. Ha sido Vicario Episcopal de las demarcaciones de La Ribera, Valencia-Nordeste, Lliria-Via Madrid y Valencia-Nordeste. El 1 de marzo de 2001 fue elegido Obispo de Menorca y recibió la Ordenación Episcopal el 28 de abril de ese mismo año. El 16 de julio de 2008 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI Obispo de Lleida y tomó posesión de la diócesis el 21 de septiembre de 2008. El 28 de julio de 2015 el Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral (2001-2005) y desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, de la que fue Presidente de 2009 a 2014.