El Códice Calixtino, memoria del Hecho Jacobeo

Mons. Julián Barrio   Queridos diocesanos:

Estoy seguro de que todos hemos compartido la alegría de la  recuperación, en las debidas condiciones, del Códice Calixtino después del
sufrimiento y del desasosiego que conllevó su desaparición hace poco más de un año. Es momento de dar gracias a  Dios que en su providencia con el
patrocinio del Apóstol Santiago, ha guiado los pasos de quienes han
intervenido en su búsqueda y hallazgo. Para ellos mi reconocimiento
agradecido por su trabajo abnegado y  por sus conocimientos acreditados, 
también en vuestro nombre.

El Códice Calixtino, obra del siglo XII, es referente sin igual para
la Peregrinación Jacobea.  Las primeras vivencias de la peregrinación a la
Tumba del Apóstol dieron lugar a esta primera Guía del Peregrino con consejos, y con descripciones de lugares y de obras de arte a lo largo del Camino, así como de costumbres locales de las gentes, alimentando la espiritualidad del peregrino con sermones, con la narración de milagros atribuidos al Apóstol y con la aportación de textos litúrgicos para diferentes celebraciones. Fueron la tumba del Apóstol y la peregrinación  a ella las que están subyacentes al contenido de esta obra. Si es inapreciable el valor cultural, no lo es menos el valor espiritual para el Hecho Jacobeo. No es de extrañar la inquietud que generó también este hecho en tantas personas más allá de nuestros límites geográficos: también en esto se ha comprobado que la peregrinación no tiene fronteras.

Tenemos noticias de algunos incidentes que han acontecido al
Códice Calixtino según nos narra la carta atribuida al Papa Calixto II, que
introduce el primer libro. En ella encontramos esta referencia: “Pues en verdad he pasado innumerables angustias por  este códice. Mientras era escolar, amando al Apóstol desde la niñez; al recorrer por espacio de catorce años tierra y regiones extranjeras todo lo que acerca de él hallaba escrito lo copiaba con diligencia en unas pocas hojas ásperas  y ruines, a fin de exponerlo en un volumen para que los amantes de Santiago hallasen más a mano y reunido lo que debe leerse en los días festivos. ¡Oh admirable fortuna! Caí en poder de ladrones y despojado de todo sólo me quedó el manuscrito. Fui encerrado en prisiones y perdida toda mi hacienda, sólo me quedó el manuscrito. En mares de profundas aguas naufragué muchas veces y estuve a punto de morir, y al salir yo salió el manuscrito sin estropearse. Se quema una casa en la cual yo estaba y consumido mi ajuar escapó conmigo sin quemarse el manuscrito”.

Ochocientos años llevaba esta Casa del Señor Santiago custodiándolo y conservándolo con la  conciencia del tesoro que guardaba, afrontando situaciones y circunstancias diferentes, no siempre fáciles. Desde su
desaparición hemos compartido la preocupación de las personas de la policía y de la judicatura quienes, manteniendo los ritmos tensos de toda búsqueda e
investigación al margen de toda apreciación novelada, han logrado con su
saber, disponibilidad, generosidad y paciencia, que de nuevo el Códice
Calixtino vuelva a su lugar propio donde seguirá haciéndose eco con serenidad de la historia inicial de la peregrinación jacobea. 

He podido comprobar a lo largo de todo este tiempo la preocupación por nuestro patrimonio histórico, cultural y espiritual del que forma parte el Códice de extraordinaria relevancia en los diferentes aspectos.

También la complacencia ha sido grande al resolverse afortunadamente su
recuperación como la han manifestado tantas personas dentro y fuera de
nuestra diócesis. Puedo deciros que así como los peregrinos llegan de los
distintos continentes, de la misma manera han llegado felicitaciones de los
distintos países de Europa y de otras partes del mundo.

Este acontecimiento nos ha ayudado sin duda a acrecentar nuestra
sensibilidad a este respecto y a valorar más el patrimonio artístico y cultural
que tenemos en la Iglesia y que a veces no lo apreciamos como sería de desear.

En este sentido, todo esfuerzo que  hagamos será siempre poco a la hora
conservar y proteger lo que hemos heredado de nuestros antepasados y
transmitirlo en las mejores condiciones  a los que vengan detrás de nosotros. 
“La Iglesia está empeñada en mantener el patrimonio histórico-artístico en su
función originaria, en indisoluble conexión con la proclamación de la fe  y con
el servicio de la promoción integral del hombre”.

 No podemos ignorar que “el tesoro artístico y cultural de inspiración cristiana da dignidad al territorio y constituye una herencia espiritual para las futuras generaciones”.

 Os pido que seáis fieles y celosos custodios de un patrimonio que es reflejo de la verdad, bondad y belleza de nuestra fe.

Reiterando mi agradecimiento, os saluda y bendice en el Señor,

+Julián Barrio Barrio

Arzobispo de Santiago de Compostela

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).