El Arzobispo de Santiago sostiene que “no debemos eludir la responsabilidad ante los graves problemas sociales, que deben resolverse con un compromiso ético y moral”

El Arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, presidió la Solemnidad del Apóstol, ceremonia en la que actuó como oferente el alcalde de Santiago, Ángel Currás.

En su homilía, el Arzobispo compostelano animó a “revitalizar la auténtica religiosidad y a recordar los valores del Evangelio transmitidos por el Apóstol, que han ido modelando la fisonomía espiritual y cultural de Europa”.

Puntualizó que “Volver a Dios y regenerar la situación actual, son dos tareas en las que convergen la misión de la Iglesia y el empeño sanamente laico de una sociedad que no quiera ser una Babel. Hay que obedecer a Dios para volver de verdad al hombre, respondiendo a las grandes preguntas de éste, y mostrando la aportación de humanidad, de razón y de libertad, que ofrece la fe cristiana”.

Para Monseñor Barrio, “Potenciar el diálogo entre fe y razón, entre política y religión, entre economía y ética, permitirá construir una civilización que no convierta al hombre en algo superfluo”.

En referencia a las difíciles circunstancias por las que atraviesa nuestra sociedad, manifestó que “no debemos eludir la responsabilidad ante los graves problemas sociales que más allá de los procesos y mecanismos estrictamente económicos, movidos a veces por una especulación inmoral, deben resolverse con un compromiso ético y moral”.

Recordó que “La Iglesia, siempre atenta a lo que afecta al hombre, está ayudando con su acción caritativa y social, nos llama a recuperar la confianza en los valores como la sobriedad, el esfuerzo, la veracidad, la comprensión, la honestidad, el compromiso social, y la gratuidad, y nos indica que sólo Cristo es la respuesta a nuestras aspiraciones más profundas”.

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