Las vacaciones y los que no pueden disfrutarlas

Mons. Jaume Pujol      La palabra vacaciones va unida, en el recuerdo más o menos lejano de todos nosotros, a los tiempos escolares. ¡Cómo esperábamos los meses de verano! A muchos nos tocaba ayudar en las tareas agrícolas, pero había tiempo también para el esparcimiento.

Recuerdo cómo nos gustaban las historietas de la Familia Ulises que aparecían en la contraportada del popular TBO, que tanto impregnó nuestra infancia. La familia se montaba en un cochecito en el que apenas cabían todos, incluido el perro, y se lanzaban a la conquista de la carretera en busca de algún lugar donde pudieran estar en contacto con la naturaleza.

¡La naturaleza! Juan Pablo II, que fue un enamorado de la montaña, disfrutaba de sus paseos por el Valle de Aosta y de la contemplación de los paisajes en los que veía la mano de Dios, que pasó, como dice el poeta, sembrando los valles de hermosura. También Benedicto XVI procura encontrar un lugar tranquilo donde pasar sus vacaciones, aunque, menos deportista, sus actividades preferidas son los libros y el piano.

Como ellos millones de personas en  todo el mundo, se desplazan desde su lugar habitual hasta otro destino donde pasar los días vacacionales. Algunos, paradójicamente, en estos meses de descanso se cansan más que durante el resto del año, pero son muchos los que buscan la tranquilidad que les aleje del ajetreo diario habitual. Personalmente suelo preferir, cuando me es posible, algún rincón del Pirineo, pero en cuestión de gustos no hay nada escrito. Importa tanto conocer nuevos paisajes y personas como gozar de un modo nuevo de los lugares que tenemos a mano.

Las vacaciones son un tiempo en el que no debemos alejarnos de nuestra práctica cristiana y, en definitiva, de la amistad con Dios. ¡Por el contrario! Hemos de aprovecharlas para contemplar las bellezas del mundo que El creó, para agradecerle estos días de asueto, a menudo en compañía de la familia; en una palabra para celebrar estos días de paz y serenidad.

Pero en este tiempo el mundo continúa girando, con sus problemas que afectan a personas tanto próximas como lejanas. Tengamos muy presentes a quienes no tienen vacaciones porque no tienen trabajo, a quienes no las tienen porque no pueden permitirse ni un mínimo dispendio, a quienes no les será posible disfrutarlas por una enfermedad o alguna otra contrariedad.

En la medida de lo posible sintámonos solidarios con ellas, ayudémosles si está en nuestra mano, no las olvidemos. Nada descansa tanto como las buenas obras y una conciencia moral recta, es decir el ejercicio de la caridad, que no es incompatible con satisfacer gustos personales. En cualquier caso, pongamos siempre la solidaridad por encima del egoísmo; haremos felices a los otros y lo seremos más nosotros mismos.

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y Primado

Mons. Jaume Pujol
Acerca de Mons. Jaume Pujol 324 Artículos
Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.