La espiritualidad, hogar de la transmisión de la fe

Mons. Javier Salinas    El pasado miércoles celebramos la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, padres de María de Nazaret. No conocemos toda su vida, no obstante podemos suponerlos un matrimonio sencillo, trabajador y piadoso.San JuanDamascé –s.VII- decía de ellos: “Bendita pareja: toda la creación os está agradecida, pues a través de vosotros pudo ofrecer al Creador el más excelente de los dones: una madre venerable, la única digna de Aquel que la creó”. Ellos formaron a aquella niña, adolescente y joven, a una espiritualidad que cada día la acercaba más a Dios. Oraba con los salmos, asistía a la sinagoga. María vivió su fe desde el corazón. En un retablo de nuestra Catedral podemos ver aSanta Anaacompañando a su hija, quien sostiene un libro a las manos. Esla Sagrada Escrituracon la que su madre la enseñaba a rezar. Por esoSanta Anaes un verdadero modelo para quienes educan en la fe, especialmente los padres y los abuelos, ycomono, los catequistas.

La educación de la fe conlleva dar a conocer lo que Dios nos ha revelado yla Iglesianos ha transmitido. De ahí el gran valor de un catecismo como texto que recoge la riqueza de cuantola Iglesiacree, celebra, vive y ora. Pero la transmisión de la fe no se reduce a una información, en una instrucción sobre los contenidos de la fe. Se necesita, como decía Santo Agustí, aquel Maestro interior, el Espíritu Santo, que actúa desde dentro de nosotros y nos da los ojos y los oídos de la fe. Por eso los padres, los abuelos y los catequistas, para transmitir la fe no sólo tienen que hablar de Dios sino también hablar a Dios, es decir, rezar, vivir lo que enseñan.

La transmisión de la fe requiere una espiritualidad muy viva. La espiritualidad es la forma como un cristiano vive y expresa sus relaciones con Dios. Por eso no puede reducirse a cumplir unos ritos o prácticas piadosas. La fe, que es un don de Dios, se transmite a través del testimonio, en el seno de la familia, en la relación interpersonal. En este sentido, quien se propone educar en la fe sólo puede hacerlo si su enseñanza va acompañada del propio testimonio, pues la fe crece dándola, y se recibe de Dios a través de otro. Sólo quién vive la fe puede transmitirla. Para ello hay que tener experiencia de relación con Dios, de seguimiento de Jesucristo, de dejarse conducir por su Espíritu a través de la vida comunitaria dela Iglesia.

La transmisión de la fe no depende de los métodos o los medios sino de la vida de los cristianos. A los padres y los catequistas puede parecerles pequeña su contribución a la transmisión de la fe, pero ciertamente es necesaria. Jesús nos mostró en el milagro de la multiplicación de los panes y los peces que de lo poco puede salir mucho.

 †  Javier Salinas Viñals

Obispo de Tortosa

Mons. Javier Salinas Viñals
Acerca de Mons. Javier Salinas Viñals 48 Artículos
Nace en Valencia el 23 de enero de 1948. Cursó estudios eclesiásticos en el Seminario valenciano, recibiendo la ordenación sacerdotal el 23 de junio de 1974. Es Doctor en Catequesis por la Pontificia Universidad Salesiana de Roma (1979-1982). CARGOS PASTORALES Su ministerio sacerdotal lo inició en la Parroquia de San Jaime de Moncada, de donde fue coadjutor entre 1974 y 1976. Este último año fue nombrado superior del Seminario Menor de Valencia, cargo que desempeñó hasta 1977, cuando fue nombrado consiliario diocesano del Movimiento Junior. Tras su estancia en Roma, volvió a Valencia como delegado episcopal de Catequesis, de 1982 a 1992; capellán y director espiritual en el Colegio Seminario Corpus Christi de Valencia, de 1987 a 1992; y Vicario Episcopal, de 1990 a 1992. Este último año fue nombrado obispo de Ibiza, sede de la que estuvo al frente hasta 1997, cuando fue promovido a la diócesis de Tortosa. El 16 de noviembre de 2012 fue nombrado obispo de Mallorca. El 8 de septiembre de 2016 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE preside la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar desde el año 2014, tras ser reelegido para un segundo trienio el 15 de marzo de 2017. Desde el año 1999 hasta 2014 presidió la Subcomisión Episcopal de Catequesis. El 23 de octubre de 2012 la Santa Sede le nombró miembro del Consejo Internacional para la Catequesis (COINCAT), organismo consultivo vinculado a la Congregación para el Clero.