Grandes héroes desconocidos

Mons. Francisco Gil Hellín     Cuando uno lee el periódico o ve la televisión, puede pensar que en el mundo sólo hay  desastres, muertes violentas, robos y separaciones de famosos. Para fortuna nuestra, sigue verdad lo del árbol que se viene a tierra y el bosque que crece en silencio. Las radios y televisiones necesitarían muchísimo más espacio que el disponible, si recogiesen las cosas buenas que protagonizan los médicos y enfermeras de cualquier hospital, los padres que ayudan a sus hijos en paro, la mesnada de voluntarios de Caritas, la dependienta del supermercado, el taxista de la parada de enfrente, el obrero del taller mecánico, el profesor de EPO y el ejército de sacerdotes, misioneros y madres de familia que gastan sus días en servir a los demás. Hemos de ser conscientes de que, aunque no hablen de ello la televisión y el periódico, están ahí. Para que no lo olvidemos, de vez en cuando se hacen notar, incluso de forma clamorosa.

Es lo que acaba de suceder en Córdoba el pasado 7 de julio. Ese día recibió cristiana sepultura una mujer muy joven –tenía 31 años-, cuyo marido la adoraba y su hija comenzaba a sonreírla y un día dirá con noble orgullo cómo se llamaba su madre. Bárbara –este es el nombre de esta esposa y madre- vivía “un sueño” con su marido Ignacio. Tal era su enamoramiento y felicidad. Pero el sueño se interrumpió el 10 de julio de 2010.  Bárbara llevaba tiempo quejándose de una llaga en la boca. Por fin fue al médico, el cual dictaminó que aquello “tenía mala pinta”. Había que hacer pruebas y comenzar tratamientos. Esto ponía en peligro la vida de Barbarita, que estaba en camino. Bárbara –confiesa su marido- lo tuvo muy claro desde siempre: “Nuestra hija nacería el día que Dios quisiera”. Durante el embarazo, sólo se le pudo practicar una pequeña operación en la lengua, que le provocó dolores que ni podía imaginar. A los pocos meses, nació Barbarita y llenó de alegría a Ignacio y Bárbara.

Pero la felicidad duró poco. Bárbara tuvo que volver al médico y oír de éste el siguiente diagnóstico: “Voy a hacer todo lo que pueda, pero la situación es muy seria”. Le operaron y le extirparon casi toda la lengua y parte de la mandíbula. Luego vinieron las sesiones de quimioterapia, los dolores y el agravamiento imparable de la enfermedad. El pasado 7 de julio Bárbara recibió sepultura en Córdoba.

Ignacio ha tenido que superar la mayor de todas las pruebas: Buscarle sentido a todo lo que les has pasado. Aunque parezca difícil y hasta incomprensible, Ignacio lo ha encontrado. Así lo ha escrito en una carta abierta a su querida Bárbara: “He sentido una fuerza de fe que no había sentido nunca. Me siento invencible. Dios me tiene agarrado y no me quiere soltar”. Y, desde luego, tiene muy claro que Bárbara ha dado su vida por amor. Por amor “hacia su hija, hacia mí y hacia Dios”. Su preocupación actual es “honrarla como ella merece”. Ignacio y Bárbara habían llegado a intuir que su historia, su dolor, serviría para hacer ver a los demás la fuerza que da el amor de Dios. No se han equivocado. 

Bárbara es una heroína, un espejo en el que ha quedado impresa para siempre la imagen de una mujer buena de verdad y modelo en el que todos podemos inspirarnos. Afortunadamente, su vida no es única. Hace pocas semanas se ha dado un caso muy similar en Italia. Allí, una mujer joven como ella, que esperaba ser madre como ella, sufrió la misma enfermedad y reaccionó como ella. Se llamaba Chiara y tenia 28 años. Gracias a ellas y a otras muchas con su misma entrega y coraje, el mundo sigue adelante y uno alienta la esperanza de que podemos hacerlo mejor. 

+Francisco Gil Hellín

Arzobispo de Burgos

Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975. CARGOS PASTORALES Ejerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996. Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997). Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002. Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces. El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.