Agradecimiento

Mons. Braulio Rodríguez    Casi al final del curso pastoral, escribiendo desde Jerusalén en peregrinación diocesana a Tierra Santa, he orado por nuestra Iglesia, por muchas personas y por muchas intenciones. También he agradecido al Señor por tantos católicos toledanos que conmigo, con el presbiterio, la vida consagrada y todos los fieles laicos hemos trabajado, tal vez en ocasiones sin acierto pero con ánimo y con decisión por ser testigos de Jesucristo y sus siervos y poder llevar adelante la obra de salvación en este curso que acaba.

Aquí, en Tierra Santa, se ve mejor cuánto ha hecho el Señor y qué poco nosotros. Y entendemos que necesitamos más de Él, de fiarnos de su palabra en nuestra tarea episcopal, sacerdotal, de consagrados; pero también en la vida matrimonial y familia, o como jóvenes o niños y ancianos o simplemente fieles laicos adultos. El mundo necesita de buenos cristianos y el amplio mundo de los fieles laicos ahí está con vuestro empuje y vuestras limitaciones, vuestros problemas y vuestras alegrías.

Quiero daros sencillamente las gracias por vuestras personas y vuestro apostolado, vuestra atención a tanta gente a la que os habéis acercado y amado, necesitados como están del amor de Dios. Necesitamos ahora tomas fuerzas porque el futuro inmediato es ilusionante, al empezar la tarea del Plan Diocesano de Pastoral y encontrarnos el 22 de septiembre para iniciar el curso próximo.

Quiero agradecer a nuestros sacerdotes cuanto hacen en la comunidad cristiana. Cada vez es más importante la comunión entre los sacerdotes y los demás cristianos de las parroquias, asociaciones o movimientos apostólicos. Como arzobispo os doy las gracias, hermanos sacerdotes porque sois sacerdotes de Jesucristo al frente de vuestras comunidades. Somos, la Iglesia, una casa de comunión en la que el Señor quiere que nos ayudemos los unos a los otros. Hay mucho que hacer, pero sobre todo hay mucho que animar y mucho que hacer en comunión. Felicitamos de corazón a Monseñor José Rico Pavés, nombrado por su Santidad el Papa obispo auxiliar de Getafe. Es un orgullo para nuestra Diócesis. Por cierto que al nuevo Obispo le ha sido asignado la sede titular de Mentesa (La Guardia, Mentesan(us)-España, que tenía como metropolitana a Toledo.

Nuestra Diócesis, por cierto, debe seguir creciendo en evangelizar, en ser consciente de que no somos para nosotros, sino que el Evangelio, que es Cristo, es para los de cerca y los de lejos. Los que se sientan ajenos a esta Iglesia, no se acercarán a ella; hemos de ser nosotros los que probemos ante ellos qué grande es ser cristianos e hijos de la Iglesia. Es evidente que, por tantas razones, algunas muy injustas, la Iglesia encuentra rechazo y desconfianza en nuestra sociedad. Sólo si nos sentimos humildemente la carne humillada del Señor, seremos capaces de deshacer ese sofisma que está implícito en la frase “Cristo sí, Iglesia no”. Yo os pido oración y capacidad de reacción para no resignarse y ser capaces de evangelizar.

No es nuestro discurso el que queremos que se oiga. Anunciamos lo que el Señor nos ha revelado: su amor infinito, nuestra elección en Cristo, la posibilidad de un mundo más fraterno y compartido, el rechazo de que solo vale lo que aquí disfrutemos, la constatación de que somos un Cuerpo, un Pueblo con Cristo a la cabeza, que posibilita, por encima de nuestros pecados y limitaciones, la verdad y se opone al engaño, a la corrupción, a no tener presente al bien común. Sabemos que esto es posible; es más, es la única esperanza de la humanidad. No hace muchos días decía yo en Burgos: “Si Cristo… en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, revela plenamente el hombre al propio hombre y saca a la luz su vocación más alta (GS 22), Cristo pertenece a la misma definición del hombre, de tal forma, que pensar en el hombre sin Cristo es precisamente dejar incompleta la comprensión del hombre, es errar en la más importante, incluso para la construcción de la de ciudad terrena: el destino y la vocación de la humanidad a participar de la vida divina del Hijo de Dios”.

+Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo

Primado de España

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.