La Virgen de los marineros

Mons. Jaume Pujol     La devoción a la Virgen del Carmen arranca de muy antiguo y toma su nombre del Monte Carmelo, en Israel, donde el profeta Elías halló refugio. Es una de las múltiples devociones marianas extendidas por el mundo y es vivida con particular devoción por las gentes relacionadas con el mar, marinos y pescadores.

El 16 de julio participo siempre que puedo en las procesiones que desfilan en honor de la Virgen. Suelen organizarlas en los puertos las cofradías de pescadores y son de una belleza sin igual. En Tarragona tienen como punto de referencia la parroquia de Sant Pere, en el Serrallo, siempre acogedora para la gente del mar, verdadero faro de espiritualidad para todo el barrio.

Son procesiones entrañables en las que la imagen de la Virgen es trasladada en una barca con el cortejo de otras embarcaciones y paseada sobre una alfombra de flores. También en la de Torredembarra he tenido el gozo de participar. En estas ocasiones rezo por las familias de los pescadores y pido por su trabajo, tan sacrificado y duro muchas veces.

Habiendo nacido en un pueblo del interior de Catalunya, el mar siempre ha tenido para mí algo de mágico. Puedo figurarme la lucha de sus gentes contra los elementos, a veces el viento y la lluvia, y en noches de tormenta y oleaje recuerdo con frecuencia que puede haber personas en medio de la oscuridad de las aguas, lejos de la costa, y pido para que tengan un feliz retorno a casa.

Uno de los títulos de la Virgen es Stella Maris, Estrella del Mar. Con este nombre existe un admirable servicio diocesano que procura prestar atención a marinos mercantes que quizá llevan meses sin ver a sus familias. Al tocar sus barcos a puerto se les ofrece la atención material y espiritual posible.

Del mismo modo que los astros siempre han guiado a los marineros en sus travesías, la Virgen, en su advocación del Carmen, es la estrella que nos guía a todos, ya que nos lleva a Jesús, como aquella estrella que condujo a los Magos a la cueva de Belén.

Encontrar a Jesús en nuestra vida es la vocación de todos. Y en este punto deseo recordar hoy la vocación específica y admirable de las religiosas Carmelitas, cuyo nombre se inspira en la Virgen del Monte Carmelo y que tantos frutos de santidad han dado a la Iglesia. Me encomiendo también a sus oraciones en esta festividad de julio, tan entrañable.

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y Primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei.CARGOS PASTORALESFue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad.Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión.Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc.El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004.Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.