Documento Episcopal de gran alcance

Mons. Francisco Gil Hellín     Una de las batallas que tuvieron que ganar los Padres dela Iglesiaen los primeros siglos del cristianismo fue el de la verdad y bondad del cuerpo. Los gnósticos aseguraban que el cuerpo humano es malo y, en consecuencia, que el matrimonio y las relaciones conyugales eran intrínsecamente perversas, en cuanto que procedían de un principio malo. Frente a esta herejíala Iglesiasostuvo que el cuerpo humano es bueno, porque es la expresión visible de la persona humana. El matrimonio también es bueno; más aún, muy bueno, puesto que es un maravilloso espejo donde se refleja la comunión de las divinas personas. Si el cuerpo hubiera sido malo, no lo habría asumido Dios al hacerse hombre; y si el matrimonio fuese malo, Jesucristo no podría haber reclamado su originario sentido –desvirtuado parcialmente en su tiempo- ni lo habría llevado a la categoría de sacramento.

Las tendencias despreciativas del cuerpo humano y del matrimonio han vuelto a reaparecer en nuestros días, bajo tres formas aparentemente opuestas pero coincidentes en sus planteamientos de fondo: el espiritualismo, el sexismo biológico y la llamada ideología de género. El espiritualismo consiste en no reconocer a la corporeidad sexuada su sentido espiritual. Es decir, que sea capaz de generar y expresar la comunión de amor entre las personas. En el fondo, niega que el ser humano sea imagen de Dios en todas las dimensiones de su humanidad. En el extremo opuesto se sitúa el sexismo biológico. El cuerpo humano es pura materia biológica, sin ninguna dimensión espiritual y trascendente. Por eso, hay que dar vía libre y no poner ningún dique a las manifestaciones y relaciones sexuales. La revolución sexual del mayo francés y el “con mi cuerpo hago lo que quiero” son algunas de sus manifestaciones. Desde esta perspectiva se comprende que el matrimonio y la castidad sean considerados como obstáculos que impiden que el hombre se realice y, por ello, deben ser despreciados y combatidos.

Con todo, la llamada ideología de género es la postura más radical contra la verdad y bondad del cuerpo humano. Ser hombre o ser mujer depende de una opción personal, sobre todo cultural. La sexualidad humana, es decir: la masculinidad y feminidad son un “accidente cultural”, sin ninguna relación con la persona humana. Niega que entre cuerpo, alma y vida se dé una relación tan íntima que sea imposible pensar que la persona humana sólo pueda existir como hombre o como mujer. En otras palabras, la masculinidad y la feminidad afecta al núcleo íntimo de la persona en cuanto tal. Es la persona misma la que siente y se expresa a través de la sexualidad.

La “opción de género”, lejos de ser una conquista que haría al hombre dueño de su propia historia, deforma radicalmente la imagen del ser humano. Esta ideología imposibilita que la sexualidad sea expresión de la persona.

Con este trasfondo cultural, los obispos de España acabamos de hacer público un documento muy importante sobre “la verdad del amor humano”, que se titula precisamente así. Se trata de un texto amplio, profundo y de gran calado doctrinal y pastoral. Está dividido en dos partes y seis capítulos, con una introducción y una conclusión. Es el primer fruto concreto del reciente Plan pastoral dela ConferenciaEpiscopalEspañola.

Invito encarecidamente a los sacerdotes, catequistas, formadores cristianos, miembros de movimientos familiares y de asociaciones y nuevas realidades eclesiales a que lo lean, asimilen y difundan en todos sus ambientes. Mención especial merecen quienes imparten los Cursillos prematrimoniales y la catequesis familiar a las parejas jóvenes.     

+Francisco Gil Hellín

Arzobispo de Burgos                                                    

                                                                                 

  

 

Mons. Francisco Gil Hellín
Acerca de Mons. Francisco Gil Hellín 207 Artículos
Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975.CARGOS PASTORALESEjerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996.Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997).Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002.Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces.El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.