La Peregrinación Diocesana a Lourdes

Mons. Esteban Escudero     Como cada año, la Hospitalidad Diocesana de Nuestra Señora de Lourdes ha abierto sus puertas para acoger las inscripciones de los palentinos, sanos o enfermos que deseen participar en la Peregrinación que tendrá lugar del 1 al 5 de Agosto. Este año, sin embargo, el local ha cambiado de emplazamiento. Desde hace algunas semanas la sede de la Hospitalidad ha estrenado nuevos locales, más acordes con la importancia que esta institución diocesana tiene en la Iglesia Palentina. La nueva sede está ahora ubicada en la calle Gil de Fuentes nº 12, 2º-D, en el centro de la ciudad de Palencia.

La Peregrinacióna Lourdes constituye ya una tradición arraigada dentro del calendario de celebraciones religiosas de los católicos palentinos. El año pasado celebramos su 25 aniversario. Es de notar que en el título que encabeza la propaganda que se ha distribuido profusamente por la diócesis dice: “26 peregrinación con enfermos a Lourdes”. Y esto es ya todo un programa. Las peregrinaciones a Lourdes quieren tener como protagonistas a los enfermos que deseen tener la experiencia espiritual de encontrarse con la Virgen para solicitar la curación de su cuerpo y de su espíritu.

En primer lugar de su cuerpo. Son muchos los milagros que han ocurrido en aquella pequeña ciudad de los Pirineos franceses. Un comité médico internacional analiza minuciosamente los casos de curaciones que no pueden ser explicadas por causas científicas y un comité de teólogos dictamina finalmente si se han dado todos los requisitos para que el hecho pueda ser considerado como una intervención directa  de Dios en el cuerpo del enfermo. Muchas personas se han visto agraciadas hasta ahora con este don y por eso los enfermos acuden a Lourdes implorando en primer lugar, por intercesión de la Virgen, la curación de su enfermedad.

Pero, el milagro es siempre un signo del reino de Dios, en donde no existirá llanto ni dolor y donde la muerte será vencida. No todos los que acuden a Lourdes reciben, pues, esta gracia. Lo que sí que reciben todos los enfermos que van con recta intención es la paz espiritual, la resignación cristiana ante el dolor y el convencimiento de que sus dolores no son vanos, unidos a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, en la espera gozosa de la resurrección en la gloria del Padre. Y esa gracia sí que es muy común entre los enfermos que acuden a Lourdes. Los testimonios de los que año tras año peregrinan a la gruta de las apariciones y se bañan en las piscinas nos aseguran el bien espiritual que reciben en esos días de encuentro con la Virgen María. De ahí que estén esperando con ilusión la Peregrinación del año siguiente.

Ahora bien, la Peregrinación diocesana al santuario de Lourdes no va dirigida solamente a los enfermos. Son muchos los que están sanos y quieren vivir también la experiencia de oración que se respira en aquel lugar. “En Lourdes se reza”, podría ser el slogan anunciador de las peregrinaciones. La Madre siempre vela por sus hijos, los escucha en sus problemas y necesidades y los conforta con su misión maternal dentro de la Iglesia: llevar a sus hijos al encuentro con Cristo.

En Lourdes, todo está dirigido hacia Cristo por la Madre. La Eucaristía diaria, las confesiones, el Via Crucis, la procesión vespertina con el Santísimo; todo tiende a llevar al peregrino al encuentro personal con el Señor. El mismo rezo del santo rosario, que tanta importancia se le va a dar en este año,  no es sino una meditación de los principales acontecimientos de la vida de Jesús, vistos desde la perspectiva de su Madre.

Este año, además, yo quisiera añadir una intención más a las habituales de todos los años: hacer de la peregrinación diocesana a Lourdes la preparación inmediata del Año de la Fe, anunciado  por Su Santidad el Papa Benedicto XVI. Vamos a peregrinar a Lourdes para pedir la intercesión de Nuestra Señora, para que desde el 11 de Octubre de este año, cincuenta aniversario de la iniciación del concilio Vaticano II, hasta el 24 de Noviembre del año 2013, festividad de Cristo Rey, el Año de la Fe suponga para nuestra diócesis un tiempo de gracia para conocer mejor el mensaje, la vida  y el misterio de la persona de Nuestro Señor Jesucristo, para que, conociéndolo mejor, nos encontremos personalmente con él por la oración y la adoración eucarística y así podamos, robustecidos en la fe, testimoniarle en nuestra sociedad secularizada a través de una nueva y renovada evangelización.

Yo animo, pues, a todos los católicos palentinos, a inscribirse en la 26 Peregrinación diocesana a Lourdes con enfermos, asegurándoles que van a vivir días inolvidables, en comunión con María, la Madre de Dios, y con su Hijo Jesucristo, Nuestro Señor.

+Esteban Escudero

Obispo de Palencia

 

Mons. Esteban Escudero Torre
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Mons. Esteban Escudero Torres nació en Valencia, el 4 de febrero de 1946.Cursó los estudios primarios y el bachillerato superior en el Colegio de los PP. Agustinos, de Valencia. A la edad de 17 años entró en el Seminario Metropolitano, sito en Moncada, donde cursó tres años de Filosofía y tres de Teología. Tras el bachillerato en Teología, obtuvo, en 1970, la Licenciatura en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca.Con permiso del entonces Arzobispo de Valencia, don José María García Lahiguera, inició estudios de Filosofía en la Universidad literaria de Valencia obteniendo, en 1974, la Licenciatura en Filosofía pura.Durante el tiempo de sus estudios civiles, trabajó activamente en la Comisión Diocesana del Movimiento Junior, organizando frecuentes cursillos de formación religiosa y de técnicas de tiempo libre para los educadores de los distintos centros Juniors de la diócesis.Tras un año de diaconado en la Parroquia de San Martín, en la ciudad de Valencia, fue ordenado sacerdote el 12 de enero de 1975 y destinado, como coadjutor, a la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, de Carlet. Durante cuatro años, simultaneó los trabajos pastorales de vicario parroquial con las clases de religión en el Instituto de Bachillerato de la localidad. Igualmente dirigió y animó espiritualmente el centro del Movimiento Junior de Carlet.Enviado a Roma en 1978 para ampliar estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana por el Arzobispo don Miguel Roca Cabanellas, obtuvo el grado de Doctor en Filosofía de la Universidad con una tesis sobre el pensamiento filosófico de don Miguel de Unamuno.De regreso a la actividad pastoral de la diócesis, colaboró en la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y, posteriormente, en la Delegación Diocesana de Enseñanza y Educación Religiosa, donde desempeñó el cargo de Coordinador de la Enseñanza Religiosa Escolar y Director de la Escuela Diocesana de formación del profesorado de Enseñanza Religiosa Escolar. Igualmente, fue adscrito a la Parroquia de Nuestra Señora del Socorro, de Valencia, donde ha venido trabajando pastoralmente hasta su ordenación episcopal.Durante seis años fue profesor de Filosofía en el C.E.U. San Pablo de Moncada y, desde 1988, profesor, jefe de estudios y posteriormente director de la Escuela Diocesana de Pastoral. Al erigirse en 1994, por el Arzobispo don Agustín García-Gasco, el Instituto Diocesano de Ciencias Religiosas, fue nombrado Director, recorriendo regularmente las distintas sedes del mismo, e impartiendo clases de Fe-Cultura y Teología Dogmática.Desde 1982 impartió diversas asignaturas en la Facultad de Teología «San Vicente Ferrer», de Valencia, haciéndose cargo, como profesor agregado de dicha Facultad, desde el curso escolar 1988-1989 hasta su nombramiento episcopal, de las asignaturas de Historia de la Filosofía Antigua, Historia de la Filosofía Moderna y Filosofía y Fenomenología de la Religión. También fue profesor de Antropología Filosófica en la sede española del Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia, desde su erección en la diócesis de Valencia.Desde 1988 es miembro de la asociación «Viajes a Tierra Santa con los PP. Franciscanos», habiendo dirigido y animado espiritualmente en numerosas ocasiones peregrinaciones a los lugares santos del cristianismo. Ha participado en varias reuniones y simposios sobre el diálogo, cristianismo y judaísmo.En 1999, don Agustín García-Gasco, Arzobispo de Valencia, le nombró canónigo de la Santa Iglesia Catedral Metropolitana, donde desempeñó el cargo de Secretario Capitular.Es autor de varios artículos de Filosofía y Teología de las Religiones, publicados en los números de la Revista Anales Valentinos de los años 1983, 1989, 1990, 1991 y 1999. Igualmente publicó, en 1994, el audiolibro en seis volúmenes Contenidos básicos de la fe cristiana, Valencia 1994, y el libro Creer es razonable. Introducción a la Filosofía y a la Fenomenología de la Religión, Valencia 1997.El 17 de noviembre de 2000, fue nombrado, por Su Santidad el papa Juan Pablo II, Obispo Titular de Thala y Auxiliar de Valencia, recibiendo la consagración episcopal el 13 de enero de 2001.