Las fiestas de San Fermín

Mons. Francisco Pérez     Los santos son como flores en el jardín de Dios. Los hay de todos los aromas y colores. Al Creador le encanta la variedad. No hay dos seres humanos cuyos ojos presenten un iris idéntico. Pues algo así sucede con los santos. ¡Qué variedad entre ellos! Los hay de todas las razas, culturas, tiempos, edades y oficios. Claro que, todos tienen en común haber amado a Dios y a los hermanos con toda el alma.

San Fermín, nuestro patrón,es un obispode nuestra tierra, apóstol entusiasta y valiente,  evangelizador pionero. Con su sangre derramada en el martirio colorea y riega los inicios de la evangelización en nuestra ciudad de Pamplona. Celebramos el testimonio de quien dio su vida hasta la última gota de su sangre por Cristo, por su evangelio y por los fieles cristianos. Recordamos su heroicidad con afecto y devoción sincera, con celebraciones y ambiente de alegría familiar y social.

La fiesta es muy necesaria en la vida. Es fundamental encontrar el corazón de la fiesta para humanizar el trabajo de modo que sirva para abrirse a la relación y al compartir: con la comunidad, con el prójimo y con Dios. Es necesario poner equilibrio entre trabajo y fiesta de modo que la persona se sienta realizada y liberada tanto por el hecho de trabajar como de hacer fiesta. La fiesta rompe el ritmo rutinario, la tensión del esfuerzo y sirve para recuperar fuerzas físicas y psíquicas para seguir viviendo con ilusión y entusiasmo. La diversión que conlleva la fiesta para ser liberadora y no producir mayor desgaste ha de ser respetuosa, moderada y honesta.  

Los cristianos hemos aprendido a hacer fiesta desde las más antiguas tradiciones y textos sagrados.El libro delgénesis dice cómo Diosal concluir lacreación vio que todo lo que había hecho era muy bueno y bendijo, santificó y descansó el séptimo día. (Gn 2, 1) Para los cristianos el séptimo día es el domingo, “día del Señor”. Lo festejamos con alegría descansando y celebrando en el banquete de la Eucaristía que Cristo ha resucitado y está vivo y presente en la comunidad cristiana, en la familia y en la vida personal. Especialmente, el domingo debe ser tiempo de confianza, de libertad, de encuentro, de descanso, de compartir, de oración, de familia, de apertura a la comunidad y a  la caridad. A imagen del domingo son las fiestas como la de San Fermín.

Lo religioso es lo primordial. La fiesta de San Fermín nace de un hecho religioso. Celebramos a un santo, un seguidor de Jesucristo. En este caso a un mártir que murió por predicar el evangelio. El color de los ornamentos sagrados, así como el “pañuelico” rojo, recuerdan la sangre que salió de su cuello al sufrir el martirio. Su patronazgo nos reclama fortaleza en la fe, generosidad en la caridad y alegría y entusiasmo en la vida.

La fiesta es un regalo para la familia. Todos sus miembros tienen ocasión de reunirse para celebrar en unión y alegría. Hay tiempo para el encuentro de todos sus miembros en un clima distendido. Entonces se produce una intercomunicación enriquecedora en diálogo amable, en el ambiente cálido de la mesa familiar, en la oración común y el disfrute de sanas diversiones. Los valores de la familia, del afecto y de la sangre se potencian. La familia se ensancha porque llegan  parientes y amigos con los que se comparte lo mejor que tenemos, el cariño y la amistad. La fiesta es tiempo de gratuidad para las relaciones interpersonales y sociales.

Que todo nos ayude a dar gracias  a Dios por San Fermín, nuestro patrón, a vivir con sana alegría, a comunicar el gozo de vivir unidos con una identidad propia, abiertos a toda la humanidad y mostrando la grandeza de nuestra fe en al amor a Jesucristo y cumpliendo su mandato: “Amaos como yo os he amado”.

+Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplonay Obispo de Tudela

 

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental.Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense.El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión.CARGOS PASTORALESDesde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad.El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017.Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).