Tomás, la fe que duda

Mons. Jaume Pujol     Estamos en camino hacia el Año de la Fe, propuesto por Benedicto XVI a partir de octubre, y me ha parecido que podríamos considerar esa virtud sobrenatural de la fe a la luz de la conducta del apóstol Tomás, cuya fiesta celebra la Iglesia el próximo martes, 3 de julio. Tomás es ejemplo paradigmático del creyente que duda, y por este motivo pienso que puede ser una buena referencia para acompañar a cuantas personas tienen dudas, pero buscan sinceramente la verdad en Jesucristo. 

El Papa ha dispuesto que el comienzo del Año de la Fe coincida con el 50 aniversario del inicio del Concilio Vaticano II. Quienes tuvimos la fortuna de residir en Roma aquellos años, no podemos olvidar un acontecimiento tan grande que ha marcado la historia de la Iglesia en los últimos tiempos. Hemos de profundizar en sus contenidos, que es como decir que hay que profundizar en la fe y la práctica cristiana, y a ello nos aplicamos hoy, una vez más, de la mano del apóstol Tomás.

Tomás fue uno de los doce escogidos directamente por el Señor. Y el Evangelio nos trae algunas frases suyas que, aún siendo escasas, son muy ilustrativas. Benedicto XVI las repasó en sus homilías dedicadas a los pilares de la Iglesia. La primera intervención que recogen los evangelistas es cuando Jesús, en un momento crítico, decide ir a Betania para resucitar a Lázaro, poniendo en peligro su vida. “Vayamos también nosotros a morir con él” (Jn, 11-16), dijo Tomás. En efecto, “lo importante —dirá el Papa— es no alejarse nunca de Jesús”.

Una segunda intervención es en la Última Cena cuando el Señor predice su muerte y dice a los suyos: “Vosotros ya sabéis el camino para ir adonde yo voy”. Tomás exclama: “Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” (Jn 14,5). Gracias a esa espontánea reacción, Jesús nos dejó una sentencia lapidaria: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.

Hasta ahora Tomás era un creyente desconcertado. Creía en el Maestro, por eso le seguía, pero se le acumulaban las preguntas.  Hay que llegar a su tercera intervención, la más famosa, para entender del todo al personaje. No se encuentra presente cuando Jesús resucitado se aparece a los apóstoles y, al decirle ellos lo ocurrido, afirma: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré” (Jn, 20-25). Cuando Jesús le muestra la evidencia, surge en él un acto de fe que la Iglesia repite cada día al celebrar la misa, antes de la comunión: “¡Señor mío y Dios mío!”.

En la preparación del Año de la Fe, consideremos esta realidad. La duda no es mala, incluso puede ser necesaria para desembocar en una creencia más vigorosa. La lealtad y la sinceridad, como las que tenía Tomás, son las alforjas necesarias para este camino.

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei.CARGOS PASTORALESFue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad.Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión.Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc.El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004.Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.