Amor y oración por el Papa

Mons. Francisco Gil Hellín     Hace unos años, el entonces cardenal Ratzinger pidió alPapa Juan PabloII que le concediera la jubilación como Prefecto dela Congregaciónparala Doctrinadela Fe. Queríadedicarse a escribir teología, que era su gran pasión. Juan Pablo II conocía demasiado bien a su íntimo y fiel colaborador, y quiso que permaneciera en su puesto.

¿Tenía el presentimiento de que sería quien le sucediera como Romano Pontífice? Es posible. Lo cierto es que, tras la muerte del santoPapa Juan PabloII, los cardenales eligieron a Ratzinger para que ocupara la Cátedra de Pedro. No sabemos cuál fue su reacción interior. Seguramente que estaría en línea con lo que manifestó poco después, al saludar a los fieles congregados en la Plaza de san Pedro: “Los señores cardenales han querido elegir a un humilde trabajador de la viña del Señor”. ¡Humilde trabajador de la viña del Señor! Magnífica definición de lo que es un Papa.

Porque el Romano Pontífice no es un monarca ni un primer ministro de una nación. Su misión es hacer las veces de Jesucristo en la tierra, ser su Vicario en medio de los fieles. Por eso, tras el nombre, cada Papa añade “Siervo de los siervos de Dios”.  Su misión es dar la vida por los que ya son discípulos de Jesucristo y por quienes están llamados a serlo: todos los hombres y mujeres del mundo. ¡Inmensa responsabilidad y peso muy superior al que pueden soportar unos hombros humanos! Máxime si son los hombros de un anciano.

En estos siete años de Pontificado, Benedicto XVI ha demostrado que las palabras de presentación como “humilde trabajador de la Viña del Señor” no eran protocolarias sino que respondían ala verdad. Bastepensar que, a pesar de sus años y demás circunstancias, no se ha replegado tras los muros del Vaticano, sino que se ha lanzado a  los caminos del mundo, para confirmar en la fe a sus hermanos y anunciar el Evangelio a quienes todavía no conocen a Jesucristo. Así, se ha hecho presente en Australia, África, Méjico, Cuba, Alemania, España y en un amplio abanico de países, sin contar los viajes apostólicos dentro de Italia.

Hoy, con sus 85 años de edad, el “humilde trabajador de la Viña del Señor” sigue prestando su servicio y regalándonos su humildad y sencillez, su sabiduría, su profundo conocimiento del mundo, su insobornable compromiso con la verdad, aunque tenga que decir y hacer cosas que duelen y humillan. Se cuenta del Beato Juan Pablo que, cuando alguien le preguntó si dejaría su cargo porque estaba muy enfermo, contestó que si Cristo no se había bajado de la Cruz, él tampoco lo haría. Gracias a ese permanecer en la cruz, el mundo entero aprendió la más grande y difícil lección: el valor del dolor vivido con y por amor. 

Benedicto XVI no está clavado todavía en la cruz del dolor físico. Pero sí en la cruz de un dolor moral. ¡Qué dolor el que le ha causado la pederastia de algunos clérigos, la filtración a la prensa de cosas destinadas a la más estricta reserva y confidencialidad. Parte muy importante de esa cruz moral de Benedicto XVI es el alejamiento de Dios del mundo actual y, especialmente, de Europa, la desunión de los cristianos y la secularización interna de la Iglesia.

Pienso que de nosotros espera el Papa que le apoyemos con nuestra oración constante y nuestro sacrificio generoso, con nuestra aceptación gustosa y fiel de sus enseñanzas, con el mejoramiento de nuestra vida cristiana, con la vivencia alegre de nuestra fe y con el testimonio sencillo y gozoso de nuestra condición de discípulos del Señor.

Estoy seguro de que al Señor le agrada especialmente que queramos al Papa, que le apoyemos, que vivamos y  difundamos sus enseñanzas y que le defendamos como a un padre. Y que quienes celebramos la fiesta de san Pedro, vivamos todo esto de modo muy especial, dado que el Papa es el sucesor de san Pedro.                                                                                  

+ Francisco Gil Hellín

 Arzobispo de Burgos

Mons. Francisco Gil Hellín
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Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975.CARGOS PASTORALESEjerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996.Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997).Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002.Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces.El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.