Con la que está cayendo… fieles siempre

Mons. Antonio Algora     Será porque esta civilización europea está podrida, será porque ahora nos enteramos de todo gracias a los grandes medios de comunicación muy especialmente sensibles a publicar los escándalos… la cuestión es que las malas noticias están a la orden del día. Y no es lo malo eso, sino que nos estamos acostumbrando a ellas de una manera muy peligrosa: La de decir que aquí no se salva nadie, pues no se ve el porqué no hacer en cada momento lo que más convenga al egoísmo de cada cual. Desaparecido el pecado y su referencia a Dios, de tejas para abajo la cuestión está en que te pillen o no.

Pero hoy es día de saber que desde San Juan Bautista se habla en la comunidad cristiana de este hombre austero que llamaba a la conversión y al arrepentimiento de los pecados a todo el mundo: ricos y pobres, poderosos y humildes, reyes y gentes del pueblo. La Solemnidad del Bautista, desde su Nacimiento que hoy celebramos, nos trae a la memoria que en ese ambiente quiso Nuestro Señor aparecer como uno más en la fila de los pecadores -Él, que no tenía pecado- y recibir el bautismo de Juan, siendo señalado por Dios como el Hijo amado en quien se complace Dios Padre.

El Hijo de Dios e Hijo del Hombre que viene a hacer que los humanos tengamos futuro y seamos salvados del pecado, de todo lo que nos pervierte, de todo lo que amenaza con hundirnos en la mediocridad y en un “todo vale” de recorrido siempre corto.

Y es en esta solemnidad donde este año, precisamente, está programada la colecta que hacemos los católicos para ayudar al Papa -el óbolo de San Pedro- en sus necesidades que son las de la Iglesia y muy especialmente en los países de Misión. La cercanía de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, en esta semana que comenzamos, nos lleva a expresar la comunión con el sucesor de San Pedro y a vivir nuestro ser de católicos agradecidos a Benedicto XVI. Parecería que las fuerzas del mal se han desatado contra la Iglesia y amenazan con hacer naufragar a la Barca de Pedro en medio de las aguas cenagosas que la rodean. Pero es momento de una especial confianza en la fortaleza que da el Espíritu Santo a quien le ha dicho que SÍ y por lo mismo ha sido elegido para pastorear a la Iglesia Universal.

De nosotros obispos, sacerdotes, seglares y consagrados, fieles católicos todos, cabe esperar la comunión afectiva y efectiva con Benedicto XVI en la fidelidad que nace de nuestro ser de bautizados, es decir, de haber sido agraciados con el mismo Espíritu Santo que mantiene en unidad a la Iglesia por encima de cualquier tropiezo de cualquiera de sus miembros.

Volviendo a la figura de San Juan Bautista y al anuncio de la venida de Jesucristo, el que “no tiene donde reclinar la cabeza” como el mismo dice a los apóstoles Juan y Andrés, demos ejemplo y testimonio, todos los católicos, de austeridad y generosidad en esta hora de especial dificultad para tantos que no tienen lo mínimo necesario para subsistir. Una Iglesia unida y compactada, dócil al Espíritu Santo, siempre será segura esperanza para el resto de los hombres. Quienes nos quieren ver débiles en nuestras estructuras, y que no pierden ocasión para calumniar y mentir, no saben que están haciendo daño a los más empobrecidos, a los que nadie asistirá si no llega la comunidad cristiana. Con el Papa mantengamos la fe que nos hace limpios, austeros, entregados, hijos de Dios, resucitados a una vida nueva, que nada ni nadie nos puede quitar. Nos dice Zacarías, el padre de S. Juan: “Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto”.

Vuestro obispo,

+ Antonio Algora

Obispo de Ciudad Real

Mons. Antonio Algora
Acerca de Mons. Antonio Algora 193 Artículos
D. Antonio Ángel Algora Hernando nació en La Vilueña (Zaragoza), el 2 de octubre de 1.940. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Madrid.El 23 de diciembre de 1.967 fue ordenado de sacerdote y quedó incardinado en la que entonces era Archidiócesis de Madrid-Alcalá y hoy son tres diócesis: Madrid, Alcalá y Getafe.Desde 1968 a 1.973 fue Consiliario de las Hermandades del Trabajo en Alcalá.de Henares. Trasladado a Madrid como Consiliario de los jóvenes de Hermandades, sustituyó al fundador, D. Abundio García Román, en 1.978, como Consiliario del Centro de Madrid.El 9 de octubre de 1.984 fue nombrado Vicario Episcopal de la Vicaría VIII de la Archidiócesis de Madrid.El 20 de Julio de 1.985 fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín. Recibió la consagración episcopal el 29 de septiembre de ese mismo año.Su especialidad académica es la Sociología. En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y como tal, responsable del Secretariado para el Sostenimiento Económico de la Iglesia. Además, es vocal de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, y responsable del Departamento de Pastoral Obrera.