Mons. Ciriaco Benavente: “La misión ya no es un movimiento norte-sur o este-oeste. La misión hoy se encuentra en los cinco continentes”

Recientemente han tenido lugar en Pozuelo de Alarcón (Madrid) las Jornadas de Delegados Diocesanos y agentes de Pastoral de Migraciones, organizadas por la Comisión Episcopal de Migraciones. El encuentro dio comienzo con el saludo de Mons. Ciriaco Benavente, obispo de Albacete y presidente de esta Comisión. Recogemos a continuación sus palabras de saludo:
Queridos amigos:

Sed bienvenidos a estas Jornadas Nacionales de Migraciones. El hecho de compartir idénticas tareas, idénticas ocupaciones y preocupaciones ha permitido que vayamos encontrándonos en sucesivas Jornadas nacionales. El trato ha dado lugar al conocimiento, y del conocimiento nace el amor Estamos entre amigos, más aún, entre hermanos. Nos alegra encontrarnos.
En las Jornadas todos aprendemos de todos, y todos nos sentimos estimulados y enriquecidos con la experiencia y el testimonio de los otros. Si a alguno, en algún momento, le corresponde llevar la voz cantante, que lo acepte como un servicio a los hermanos; que ponga su trozo de pan sobre la mesa para compartirlo con todos y para alimento de todos. El Señor se encargará de multiplicarlo. Que nuestras manos, como las de los discípulos de la primera hora, estén dispuestas a repartirlo entre los grupos de comensales para “que no desfallezcan en el camino”( Mt. 15,32).
Acojamos a cada hermano como una gracia del Señor. Ya sabéis que el encuentro con los hermanos es como un signo corporal de la gracia: “Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt. 18,20)
Venimos arrastrando una crisis que está repercutiendo en todos los ámbitos y en todas las personas; menos, en quienes tienen las espaldas más cubiertas; más, en los más indefensos, que suelen ser los que siempre pagan el pato. Ya veis: los que para nuestro Padre Dios son los imprescindibles para la realización del Reino, son los que estorban en el reinado material del bienestar, cuando la tarta se achica.

Ya decíamos los obispos hace dos años que “los inmigrantes estaban siendo las primeras víctimas de la crisis”. Los últimos recortes afectan de manera especialmente grave a los inmigrantes “sin papeles”, que como algunos habéis puesto de relieve no son sólo los que llegaron sin permiso, sino también otros que llevan años viviendo aquí, que han trabajado y cotizado, que mantenían su permiso en regla, pero que debido a la crisis y al desempleo prolongado no han contado con los plazos necesarios para renovar su documentación. Han sido muchas las voces que se han levantado denunciando la retirada de la tarjeta sanitaria , quedando desprotegido el derecho a la salud, que por ser un derecho humano universal, ha de ser accesible a todos los hombres. “Para la Iglesia, el emigrante, independientemente de la situación legal, económica, laboral en la que se halle, es una persona con la misma dignidad y derechos fundamentales que los demás, es un hijo de Dios”.( C.E.E. La Iglesia en España y los Inmigrantes, n.5)

En situaciones como la que estamos viviendo, en que tener un puesto de trabajo es un bien que escasea, es fácil que surjan, incluso en nuestras comunidades cristianas, quienes hacen culpables a los inmigrantes de todo . Tendremos que estar atentos porque estas actitudes pueden ser caldo de cultivo donde se incuban la xenofobia y el racismo. Precisamente, cuando el mundo se ha convertido en la aldea global y cuando uno no es suficientemente “progre” si no se define como “ciudadano del mundo”, la emigración sigue siendo para muchos un exilio.

Punto de atención mayor para nosotros ha de ser la llamada que la Iglesia está haciendo a una “Nueva Evangelización”. El próximo Sínodo que va a estar dedicado a “la nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”, así como el “Año de al fe”, promulgado por Benedicto XVI con la Carta Apostólica “ Porta Fidei, “ son también una llamada para nosotros.
Precisamente, el segundo -de los seis escenarios señalados en los Lineamenta de preparación del Sínodo es el del fenómeno migratorio: Un fenómeno que modifica la geografía étnica de nuestras ciudades y pueblos, de las naciones y de los continentes, que está dando lugar a que se produzcan formas de desintegración y desmoronamiento de dimensiones fundamentales de la vida, de los valores, de los mismos vínculos a través de los cuales cada individuo estructura la vida y el sentido de la vida; un fenómeno relacionado con la globalización que puede ser leída también como un fenómeno de crecimiento , en el cual la humanidad aprende a desarrollar nuevas formas de solidaridad. Este escenario nos permite aprender que la misión ya no es un movimiento norte-sur o este-oeste. La misión hoy se encuentra en los cinco continentes. Es una oportunidad para el anuncio del Evangelio…, da la posibilidad de proponer la cuestión de Dios en todos los procesos de encuentro y de interacción… ( cf .Lineamenta n.6).
Se ha dicho que la Iglesia evangelizando promociona y promocionando evangeliza. Es verdad. NO es bueno separar ambas dimensiones, pero tampoco es bueno confundirlas. En la Iglesia todo o casi todo es pastoral, pero desde hace años venimos insistiendo que junto a labor de asistencia social y de promoción que tan admirablemente realiza Caritas, nuestra Comisión quería cuidar de manera especial la dimensión más netamente pastoral, el servicio fidei y no sólo los servicios exfide, por utilizar la terminología del Cardenal Martini.
Tened la seguridad que lo mejor que nuestra Iglesia puede ofrecer a nuestros hermanos los hombres no son ni siquiera sus obras sociales, sino a Nuestro Señor Jesucristo, con el que lo demás suele venir por añadidura.
Ya nos pasó con los gitanos: Les atendimos socialmente en nuestras Caritas; pero nos olvidamos de atenderles pastoralmente. Hoy, la mayoría de ellos, ya sabemos dónde se encuentran. Es una manifestación preciosa de la catolicidad de la Iglesia que ésta esté abierta a todos. Pero el respeto al otro no debe hacer que silenciemos nuestras creencias y desde donde actuamos. A veces habrá que dejar que hable sólo el amor. Pero nuestra Iglesia tiene la obligación de poner todos los medios para que aquellos hermanos bautizados en la Iglesia católica, que viene de otros países, no sólo encuentren en nuestras comunidades su propia casa y su familia, sino que puedan también hacerlo sin renunciar a lo más genuino de su cultura religiosa; más aún , que en nuestras comunidades encuentren cancha para poner al servicio de los demás sus propios carismas. Así estaremos logrando la integración que, para nosotros, tiene el nombre precioso de comunión. Todavía recuerdo el testimonio de un inmigrante en mi Diócesis de Albacete: El encuentro con la parroquia había sido la verdadera llave de su integración. Ese inmigrante es, desde hace tres meses, diácono permanente.
No olvidemos que la Iglesia, para evangelizar, ha de empezar por evangelizarse a sí misma. El” año de la fe “nos invita a hacer más viva y vigorosa nuestra fe para poder trasmitirla. La nueva evangelización , pues, no es sólo para los otros, ha de empezar por nosotros mismos, por los agentes de pastoral ser, en primer lugar renovación ha de empezar por nosotros mismos y por los agentes de pastoral.

Al hablar de los agentes de pastoral, conecto con otra de las tareas a que quiere servir la Comisión: la formación de los agentes de pastoral. Evangelizamos sobre todo por lo que somos. Por eso es básica la identidad cristiana y eclesial de nuestros agentes. Pero eso no impide, sino que lo reclama, que pongamos al servicio de nuestra tarea los mejores conocimientos, la mejor pedagogía y los mejores medios. La seriedad de la tarea ha de contar con la buena voluntad, pero reclama más que buena voluntad.
Hay muchas realidades con las que nuestra Iglesia está respondiendo al fenómeno migratorio: Diócesis, parroquias, congregaciones religiosas… Asombra la multitud de iniciativas, algunas admirables. La coordinación es tarea difícil, pero no imposible. Se necesitan cauces que permitan conocer lo que se hace y, en su caso, el trabajo en redes. Ahí se anda. Parece que hay buena voluntad y deseos de lograrlo por parte de todos para apoyarnos unos en otros y, así, además de construir comunión, ser también más eficaces. Es otro aspecto a considerar.
Tendremos que estar atentos, como lo están haciendo ya alguna de nuestras misiones de Alemania, a las nuevas migraciones de españoles que están dando lugar a que, en Alemania, la población procedente de España se haya duplicado en muy poco tiempo.
Realidades a las que prestar más atención que la que hemos prestado hasta ahora son
-Los refugiados. En el año 1992 editaron conjuntamente los s Pontificios Consejos Cor Unun y el Consejo para la Pastoral de los Emigrantes un preciso documento titulado :“Los refugiados,un desafío a la solidaridad”. Se presentaba este problema como una tragedia que se agravaba. Soy el primero en entonar el mea culpa por la falta de atención.
– Campos nuestros son también las mujeres y los niños de la calle, los estudiantes extranjeros en España…. En la medida que podamos iremos estando presentes a esas realidades.

Hay mucha tarea sobre las que seguir reflexionado: .la gestión de la interculturalidad, el diálogo inter-religioso y ecuménico. . . .Nos encontramos ante un fenómeno de primera magnitud, epocal, capaz de dar lugar a nueva edad histórica.

En 1991 Jean Christophe Rufin publicó un libro titulado “El Imperio y los nuevos bárbaros”. En él comparaba los muros levantados alrededor de los países ricos, para frenar la marea de inmigrantes procedentes del Tercer Mundo, con los fosos, murallas y torres de vigilancia que el Imperio romano construyó durante los siglos II y III para impermeabilizar sus fronteras e impedir el acceso de los bárbaros. Algunos eclesiásticos llegaron a preguntarse, con preocupación, al ver aquella avalancha que amenazaba con acabar con el ya decrépito y decadente imperio romano, ¿qué iba a ser de la Iglesia ?. Pasados unos siglos lo que vino fue la Edad Media. La Iglesia, en buena parte gracias a los monasterios y a grandes misioneros, supo acoger y evangelizar a aquellos pueblos dando una respuesta integral: agricultura, cultura y culto. ¿Seremos capaces de hacer algo parecido hoy?

Saludamos cordialmente y agradecemos las aportaciones de los ponentes en esta XXXII Asamblea: a mi casi paisano Francisco José Andrades, brillante profesor de la UPSA, a Mons Xavier Novell , obispo de Solsona, el obispo más joven de la Conferencia, pero que ya se ha hecho merecedor de que otros que llevamos ya muchos años seamos fans suyos, a D. Vicente Riesco, presidente de la Academia de Formación en Alemania. Los que hemos frecuentado Alemania y le conocemos sabemos de su relación con las Misiones allá, de la importancia de la Academia, de su generosidad y de su calidad humana e intelectual. Con tales maestros y con nuestras experiencias estoy seguro de que aterrizaremos en propuestas operativas para nuestro trabajo. Aprovechemos también los momentos de oración y celebración, que son el alma de nuestro encuentro. Y disfrutemos de los momentos de ocio, que serán pocos, para convivir. ¡Buen trabajo!

+ D. Ciriaco Benavente
Obispo de Albacete
Presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones

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