Sembrar con confianza y amor

Mons. Eusebio Hernández    Queridos hermanos y amigos:

El próximo otoño comenzaremos, Dios mediante, el Año de la Fe promulgado por el Santo Padre Benedicto XVI en la Carta Apostólica Porta fidei. El Año de la Fe es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo.

Por ello, como nos dice el Papa es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para descubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe.

Debemos pues estar convencidos que con su amor, Jesucristo atrae hacia sí a los hombres de cada generación: en todo tiempo, convoca a la Iglesia y le confía el anuncio del Evangelio, con un mandato que es siempre nuevo.

Con este espíritu quisiera hoy leer e interpretar el texto del Evangelio de la Misa de este domingo del evangelista S. Marcos (4, 26-34). Nosotros somos, en esta época que nos ha tocado vivir, el sembrador que echa simiente en la tierra. La evangelización ha sido siempre sembrar con confianza, con generosidad y con amor sabiendo que el mismo Señor será el que abra el corazón y la mente de los que escuchan para acoger la semilla que es la invitación a aceptar la Palabra.

A veces una pregunta nos inquieta: ¿Para qué han servido tantos años de esfuerzos por difundir el mensaje de Jesucristo cuando observamos a tantos que no le conocen o viven como si no le conocieran? Sin embargo el Evangelio de hoy nos habla de una semilla pequeña pero que tiene un crecimiento que es imparable. Es como la rama de la que habla el profeta Ezequiel en la primera lectura que se convierte en un frondoso árbol o como la semilla insignificante y sumamente minúscula de la mostaza.

Estamos en un tiempo en que todo corre veloz, estamos acostumbrados a tener todo en el momento en lo que lo deseamos, a encontrar resultados rápidamente. Sin embargo, las lecturas nos hablan hoy de la paciencia, la paciencia es necesaria en esta labor de la evangelización.

Por ello nuestra característica ante el reto de la Nueva Evangelización no es otra que la Confianza de la que nos habla S. Pablo en la segunda lectura de hoy: siempre tenemos confianza.

Esta confianza es, por lo tanto, lo que nos mueve hacia un compromiso eclesial más convencido y valiente de una Nueva Evangelización que nos ayudará a descubrir la alegría de creer y, sobre todo, a volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe.

La semilla, aunque sea pequeña, es fecunda. No nos cansemos de sembrar, de anunciar, de proponer. La fe crece cuando se comunica con gozo y amor.

Aunque nos gustaría más cosechar que sembrar, la dinámica que el Señor ha querido ha sido distinta: Ha querido que sembremos. Sembremos, pues, con amor, con paciencia, con confianza.

Sabemos por nuestra fe que el Señor dará crecimiento a la semilla. Que el corazón de cada hombre está hecho para recibirla y con ritmos diferentes, sólo conocidos por Dios, crecerá y fructificará.

Con mis mejores deseos os bendigo con afecto.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR
Obispo de Tarazona

Mons. Eusebio Hernández Sola
Acerca de Mons. Eusebio Hernández Sola 208 Artículos
Nació en Cárcar (Navarra) el 29 de julio de 1944. Sus padres, Ignacio (+ 1973) y Áurea. Es el mayor de cuatro hermanos. Ingresó en el seminario menor de la Orden de los Padres Agustinos Recoletos, en Lodosa, el 12 de septiembre de 1955. En 1958 pasó al colegio de Fuenterrabía donde completó los cursos de humanidades y los estudios filosóficos. A continuación (1963-1964) ingresó en el noviciado del convento de la orden en Monteagudo (Navarra), donde hizo la primera profesión el 30 de agosto de 1964, pasando posteriormente a Marcilla donde cursó los estudios teológicos (1964-68). Aquí hizo la profesión solemne (1967); fue ordenado diácono (1967) y presbítero el 7 de julio de 1968. Su primer oficio pastoral fue el de asistente en la Parroquia de "Santa Rita" de Madrid, comenzando al mismo tiempo sus estudios de Derecho Canónico en la Universidad de "Comillas", de la Compañía de Jesús. Al curso siguiente (1969) fue traslado a la residencia universitaria "Augustinus", que la orden tiene en aquella ciudad. Se le confió la misión de director espiritual de sus 160 universitarios, continuó sus estudios de derecho canónico, que concluyó con el doctorado en 1971, e inició los de Derecho en la universidad complutense de Madrid (1969-1974). Durante el curso 1974-75 hizo prácticas jurídicas en la universidad y en los tribunales de Madrid. El 3 de noviembre de 1975 inició su trabajo en la Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica. Desde 1976 fue el director del departamento de la formación y animación de la vida religiosa, siendo el responsable de la elaboración y publicación de los documentos de la Congregación; además dirige una escuela bienal de teología y derecho de la vida consagrada. Desde 1995 es "capo ufficio" del mismo Dicasterio. Por razones de trabajo los Superiores de la Congregación le han confiado multitud de misiones en numerosos países del mundo. Ha participado en variados congresos de vida consagrada, de obispos y de pastoral vocacional. Durante este tiempo ha ejercido de asistente en el servicio pastoral de la orden en Roma. El día 29 de enero de 2011 fue publicado su nombramiento como Obispo de Tarazona y fue ordenado el 19 de marzo, fiesta de San José, en la Iglesia de Ntra. Sra. de Veruela.