El agua, elemento esencial para la vida

Mons. Lluís Martínez Sistach    Con motivo de la actual crisis económica, se ha dicho que todos debemos hacer un esfuerzo para educarnos en un estilo de vida más austero, valorando las cosas pequeñas y compartiendo lo poco que tenemos, con nuestro testimonio en el día a día. Hoy quisiera sugerir unas reflexiones sobre el uso responsable del agua, como una expresión de esta actitud austera y a la vez solidaria.

Me da pie a hacerlo la celebración del VI Forum Mundial del Agua, que tuvo lugar el pasado mes de marzo en Marsella. Se trata de un encuentro que cada tres años organiza el Consejo Mundial del Agua, que reúne a entidades privadas y estatales para analizar y promover una visión realista y solidaria de este elemento tan necesario para la vida.

El tema de este encuentro fue precisamente: “El agua, un elemento esencial para la vida”. En él participó la Santa Sede a través de una delegación y el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz presentó la ponencia que motiva este comentario. En primer lugar, la ponencia presenta una síntesis histórica del largo camino seguido hasta el reconocimiento del derecho a disponer del agua potable, algo asumido ya por la comunidad internacional. ElCompendio de la Doctrina Social de la Iglesia, publicado el año 2004, afirma que “el derecho al agua, como todos los derechos del hombre, tiene su fundamento en la dignidad humana y no es una valoración de tipo meramente cuantitativo”, y añade que “es un derecho universal e inalienable”.

Con notable realismo, en la segunda parte de la ponencia, se analiza la situación actual en lo referente al acceso de los pueblos al agua potable y se reconocen las muchas carencias existentes en este aspecto. Se considera que más de 900 millones de personas no disponen de agua suficientemente depurada para no comprometer la salud de sus usuarios. Segúnla Organización Mundial de la Salud, esta carencia afecta al 84% de la población mundial.

En su última parte, la ponencia de la delegación de la Santa Sede formula algunas propuestas de actuación para poder avanzar ante este grave problema que afecta a mucha gente. Recuerda que el derecho al agua potable ha sido reconocido, pero que los progresos para que sea ejercido en la vida práctica son lentos. Cabe aplicar, también en este punto, el principio de la Doctrina Social de la Iglesia del destino universal de los bienes, por lo que pide que el agua sea reconocida como “un bien común mundial”.

El documento del Vaticano no olvida que la gestión del agua no es un problema que ataña sólo a los técnicos, a los políticos o a los administradores de los recursos públicos. “Es y debe ser –afirma- una preocupación de toda la sociedad civil, que conserva la responsabilidad última en este punto. Por ello, cuando la comunidad política no se muestra capaz de cumplir su función, la sociedad civil tiene que movilizarse para que se logre este objetivo”.

La conclusión práctica de estas reflexiones no puede ser otra que imponernos todos un uso austero, responsable y solidario del agua. Cuando millones de personas no disponen de agua en cantidad y en calidad suficientes, la Iglesia, en el Forum Mundial de Marsella, elevó una voz que podemos resumir en dos palabras: sobriedad y solidaridad.

+ Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona

Mons. Lluís Martínez Sistach
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El Cardenal Martínez Sistach nace en Barcelona el 29 del abril de 1937. Cursó los Estudios Eclesiásticos en el Seminario Mayor de Barcelona entre los años 1954 y 1961. Fue ordenado sacerdote el 17 de septiembre de 1961 en Cornellá de Llobregat. Entre 1962 y 1967 cursó estudios jurídicos en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma, doctorándose en Derecho Canónico y Civil.Terminados sus estudios jurídicos en Roma, fue nombrado Notario del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, cargó que ocupo desde 1967 a 1972. Desde ese mismo año y hasta 1979, fue Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de Barcelona, y de 1975 a 1987, Profesor de Derecho Canónico de la Facultad de Teología de Cataluña, en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona y en el Instituto de los PP. Salesianos de Barcelona. De 1979 y 1987 fue Vicario General de la archidiócesis de Barcelona. En 1983 fue elegido Presidente de la Asociación Española de Canonistas.CARGOS PASTORALESFue nombrado Obispo auxiliar de Barcelona el 6 de noviembre de 1987. Recibió la ordenación episcopal el 27 de diciembre de ese mismo año. Fue nombrado Obispo de Tortosa el 17 de mayo de 1991. El 20 de febrero de 1997 fue promovido a Arzobispo Metropolitano de Tarragona y el 15 de junio de 2004 a Arzobispo Metropolitano de Barcelona. El 6 de noviembre de 2015 el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Barcelona, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 26 de diciembre del mismo año.Es Gran Canciller de la Facultad de Teología de Catalunya y de la Facultad de Filosofía de Catalunya, y Presidente de la Fundación “Escola Cristiana de Catalunya”. Creado Cardenal en el Consistorio de noviembre de 2007.En la Curia Romana es miembro, desde mayo de 2008, del Pontificio Consejo para los Laicos, del que ya era consultor desde 1996; del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos de la Iglesia, desde 2002, y desde julio de 2006, es también miembro del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, cargo para el que fue ratificado en mayo de 2008. Desde junio de 2010 es miembro de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede.El 9 de abril de 2013 la Generalitat de Cataluña le otorgó la Medalla de Oro.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es miembro de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos, de la que ya fue miembro desde 1987 al 2005 y Presidente de 1990 al 2002. Formó parte del Comité Ejecutivo de 2005 al 2011, año que fue elegido Presidente de la Comisión de Liturgia para el trienio 2011-2014. Desde este último y hasta diciembre de 2015, era miembro de la Comisión Permanente.