Día del Misionero Burgalés

Mons. Francisco Gil Hellín      La diócesis de Burgos celebra hoy una fiesta muy peculiar: el «Día del misionero burgalés». El marco de la efeméride no puede ser más extraordinario; pues nos hallamos, en vísperas de cuatro grandes acontecimientos eclesiales: la memoria jubilosa de los cincuenta años de la convocatoria del concilio Vaticano II, el recuerdo agradecido de los treinta años de publicación del Catecismo dela Iglesia Católica, el inminente comienzo del Año dela Fey el inicio dela Asambleageneral del Sínodo de los Obispos  el próximo octubre. Estos cuatro eventos tienen un denominador común: el impulso de la evangelización y de la acción misionera dela Iglesia.

El Concilio Vaticano II fue un concilio radicalmente misionero. Además de promulgar un importantísimo documento sobre la actividad misionera dela Iglesia,-que es, desde el punto de vista teológico, de los más madurados de todo el Concilio-, todo él está animado por la idea de quela Iglesiaha de llevar a Jesucristo y su Reino al mundo actual si quiere ser fiel a su naturaleza. Para el Concilio, la misión es el horizonte que orienta la acción de todos los cristianos, tanto de los sacerdotes como de los  seglares, y el motor que impulsa su presencia enla Iglesiay en el mundo.

Las formas de realizarlo son variadas. Unas veces consistirá en anunciar el evangelio por primera vez a quienes nunca lo han oído (primer anuncio); otras, anunciárselo con más empeño a los que lo conocen y viven (pastoral ordinaria), y otras volver a presentárselo a quienes lo aceptaron y vivieron, pero poco a poco se han ido apartando de él, hasta hacerse incluso enemigos (nueva evangelización). Por eso, la misión o evangelización no se circunscribe a unas determinadas geografías, regiones o situaciones sino que es el camino que se extiende al mundo entero y a todos los avatares de la compleja historia humana. Pues el mandato de Jesucristo no puede ser ni más claro ni mas tajante: “Id al mundo entero y haced discípulos míos, bautizándoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

El gran acontecimiento del Vaticano II necesita ser llevado a la práctica y revitalizado. Porque, como dijo el Beato Juan Pablo II, fue «la gran gracia de la quela Iglesiase ha beneficiado en el siglo veinte». Todos somos conscientes de que en las décadas pasadas, sea por defecto o por exceso, no ha ocurrido lo que deseaba el gran Juan XXIII.

Benedicto XVI es muy consciente de ello. Y, por este motivo, ha querido aprovechar los cincuenta años para convocar el Año dela Fey, dentro de él, impulsar la lectura, reflexión y vivencia personal y comunitaria del Vaticano II. El Papa quiere también que estudiemos, aprendamos y vivamos el Catecismo dela Iglesia Católica, documento que es fruto del Vaticano II, fue querido por el Sínodo Extraordinario de obispos de 1985 y se realizó con la colaboración de todo el Episcopado dela Iglesia Católica.Es el libro de referencia de toda la acción caterética dela Iglesia.

Si seguimos las indicaciones del Papa a lo largo de los próximos meses, cuando volvamos a encontrarnos el año próximo para celebrar otro Día del misionero burgalés, se habrá hecho realidad que todos y cada uno hemos dado pasos significativos para crecer en el conocimiento y vivencia dela Personade Jesucristo, que es camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación, que es la meta de toda la actividad misionera dela Iglesia. 

Por eso, mi mayor deseo para el “Día del misionero burgalés” de este año es que todos conozcamos y vivamos mejor los documentos del Vaticano II y el Catecismo dela Iglesia, y, como fundamento de todos ellos, el Evangelio.                                                                                   

+Francisco Gil Hellín

Arzobispo de Burgos              

Mons. Francisco Gil Hellín
Acerca de Mons. Francisco Gil Hellín 207 Artículos
Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975.CARGOS PASTORALESEjerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996.Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997).Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002.Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces.El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.