Memoria del Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en Dublín del 10 al 17 de junio

Mons. Manuel Ureña    Entre los días 10 y 17 del presente mes de junio, la ciudad de Dublín, capital de Irlanda, ha vivido el 50º Congreso Eucarístico Internacional.

“Los Congresos Eucarísticos Internacionales – dice el Papa Benedicto XVI – cuentan ya con una larga historia en la Iglesia. Mediante la forma característica de la “statio orbis”, ponen de relieve la dimensión universal de la celebración eucarística. En efecto, se trata siempre de una fiesta de fe en torno a Cristo Eucaristía, en la que participan fieles no solo de una Iglesia particular o de una nación, sino, en la medida de lo posible, de varias regiones del orbe. Es la Iglesia que se congrega alrededor de su Señor y Dios”.

“Es también tarea de los Congresos Eucarísticos – prosigue el Papa – aportar una contribución peculiar a la nueva evangelización, promoviendo la evangelización mistagógica, que se realiza atesorando la enseñanza de la Iglesia orante, partiendo de la liturgia y por medio de ésta. Pero todo Congreso lleva también consigo un impulso evangelizador en sentido más estrictamente misionero, hasta el punto de que el binomio eucaristía-misión ha entrado a formar parte de las directrices propuestas por la Santa Sede. De este modo, el banquete eucarístico, banquete del sacrificio y de la comunión, constituye el centro difusor del fermento del Evangelio, fuerza propulsora para la construcción de la sociedad humana y prenda del Reino futuro”.

Finalmente, desde el punto de vista litúrgico-pastoral, “como la celebración eucarística es centro y cumbre de todas las diferentes manifestaciones y formas de piedad, importa que todo Congreso Eucarístico logre implicar e integrar, según el espíritu de la reforma conciliar, todas las expresiones del culto eucarístico extra missam que arraigan en la devoción popular, como también todas las asociaciones de fieles que bajo diferentes conceptos se inspiran en la eucaristía”.

Los Congresos Eucarísticos nacieron a finales del siglo XIX por iniciativa de una mujer, Emilie-Marie Tamisier (1834-1910), discípula de San Pedro Julián Eymard (1811-1868), llamado el “apóstol de la eucaristía”, y posteriormente del Beato Antoine Chevrier (1826-1879), fundador del instituto secular del Prado. Bendecidos por el Papa León XIII y puestos al servicio de la Santa Sede desde su inicio, los Congresos desarrollaron la doble dimensión de la piedad eucarística y de la influencia social de la Eucaristía con el fin de dar cada vez más a conocer, amar y servir a nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento y trabajar así para extender su reinado social en el mundo.

La Obra de los Congresos tuvo un inicio modesto en 1881 en Lille, en la región francesa del Paso de Calais, pero en pocos años la pequeña semilla creció hasta convertirse en un movimiento eucarístico mundial capaz de alcanzar las ciudades más importantes de todos los continentes. Tal fue el caso de Montreal, en 1910; de Chicago, en 1926; de Sidney, en 1928; de Buenos Aires, en 1934; de Manila, en 1937; y de Rio de Janeiro, en 1955.

El último Congreso Eucarístico Internacional, el número XLIX, tuvo lugar en Quebec, en junio de 2008. El número L, que se clausuró el domingo pasado, día 17 de junio, en Dublín, se venía preparando desde hace cuatro años.

Con un vasto programa de celebraciones y de catequesis, el Congreso Eucarístico de Dublín ha girado en torno al lema “The Eucharist: Communion with Christ and One Another” (La Eucaristía: comunión con Cristo y entre nosotros).

Para presidir oficialmente el acontecimiento eucarístico de Dublín, Su Santidad el Papa Benedicto XVI nombró legado pontificio al Cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación para los Obispos, quien, el domingo de la solemnidad de Corpus Christi, presidió la liturgia de apertura del Congreso, celebrada en el corazón mismo de Dublín, concretamente en la zona de la Royal Dublin Society (=RDS), particularmente equipada para la ocasión.

A lo largo de toda una semana, miles de peregrinos procedentes de más de cien países celebraron la eucaristía, rezaron  juntos, se unieron en oración, participaron  en las Conferencias generales impartidas por 18 oradores venidos de todo el mundo, trabajaron repartidos en más de 150 talleres (workshops) y grupos de discusión, escucharon decenas y decenas de testimonios, dialogaron sobre importantes temas religiosos y vivieron una auténtica solidaridad eclesial.

El Congreso se clausuró el domingo pasado, XI del Tiempo Ordinario, con la misa de la Statio Orbis, cuya celebración presidió el legado pontificio, Su Eminencia Reverendísima el Cardenal Marc Ouellet.

Pidamos a Dios por los frutos del Congreso. 

† Manuel Ureña

Arzobispo de Zaragoza

Mons. Manuel Ureña
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Manuel Ureña Pastor nació en Albaida (Valencia) el 4 de Marzo de 1945. Realizó sus estudios de Enseñanza Primaria en las Escuelas Nacionales de su pueblo natal. En Septiembre de 1959 ingresó en el Seminario Metropolitano de Moncada (Valencia), en donde cursó el Bachillerato Elemental y el Bachillerato Superior, y, posteriormente, el quinquenio de Estudios Eclesiásticos, obteniendo en junio de 1970 el título de Bachiller en Teología. Entre los años 1968 y 1973, cursó Estudios Superiores de Historia y de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Literaria de Valencia. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca con una tesina sobre “El tema de Dios en el joven Leibnitz”. El 14 de Julio de aquel mismo año, 1973, recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos del entonces Sr. Arzobispo Metropolitano, S.E. Rvdma., Mons. José María García Lahiguera. A partir de septiembre de aquel año ejerce el ministerio sacerdotal, como coadjutor, en la parroquia de Nuestra Señora del Olivar de Alacuás (Valencia) y, al mismo tiempo, imparte clases de Teología pastoral, de Teología Fundamental y de Teología de la fe en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia. En Septiembre de 1976 es enviado a Roma para cursar estudios superiores de Filosofía en la Pontificia Universidad de Santo Tomás. Allí obtendrá en abril de 1984 el grado de Doctor en Filosofía con una Tesis Doctoral sobre el pensamiento del filósofo neomarxista alemán Ernst Bloch titulada: “Ernst Bloch:una interpretación teleológica –inmanente de la realidad” que mereció la máxima calificación académica. En 1980, es nombrado Director del Colegio Mayor "San Juan de Ribera", de Burjasot (Valencia), y profesor de Metafísica y de Historia de la Filosofía Antigua en la Facultad de Teología de Valencia. Durante dos semestres impartiría también las asignaturas de Filosofía de la Religión y de Historia de la Filosofía medieval. En 1987 es nombrado miembro de la Blochsgesellschaft, en la entonces República Federal de Alemania. El 8 de Julio de 1988 el Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis de Ibiza, siendo consagrado el 11 de septiembre de aquel mismo año. Y, desde el 20 de abril de 1990, simultaneó su ministerio episcopal en Ibiza con el de Administrador Apostólico de la Diócesis de Menorca. En Julio de 1991, el Papa Juan Pablo II lo trasladó a la Diócesis, entonces recien creada, de Alcalá de Henares, nombrándolo, al mismo tiempo, Visitador Apostólico de los Seminarios Mayores de las provincias eclesiásticas de Andalucía y Administrador Apostólico de la Diócesis de Ibiza. En 1992, el entonces Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Zaragoza, S. E. Rvdma., Mons. Elías Yanes Álvarez, lo nombró Consiliario Nacional de la Adoración Nocturna Española, cargo que sigue ejerciendo en la actualidad. En Julio de 1998 es nombrado Obispo de la Diócesis de Cartagena, Administrador Apostólico de la diócesis de Alcalá de Henares y Gran Canciller de la Universidad Católica de Murcia.Promovido al Arzobispado de Zaragoza el 2 de abril de 2005, comenzó a ejercer aquí su ministerio de sucesión apostólica el 19 de junio del mismo año, al tiempo que era nombrado Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena y Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza.En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral Social, de Seminarios y Universidades, y del Comité Episcopal ‘Pro vita’. En la actualidad es miembro de la Comisión Episcopal de para la Doctrina de la Fe.Su investigación filosófica gira en torno al pensamiento marxista y al pensamiento postmoderno. En teología, ha trabajado bastante el pensamiento de los teólogos católicos Karl Rahner y Hans Urs von Balthasar; y, en teología protestante, ha familiarizado mucho con los teólogos protestantes Karl Barth y Dietrich Bonhoeffer. Sus trabajos científicos son ya más de 60. Y su principal publicación es el libro Ernst Bloch, ¿un futuro sin Dios? (BAC MAIOR (Madrid) 1986).Reconocimientos: Hijo Predilecto de Albaida, Medalla de Oro de la ciudad de Murcia, Defensor de Zaragoza 2008, Premio IACOM (Instituto Aragonés de Comunicación). Premio Fundación Carlos Sanz 2010. Caballero de Honor de Ntra. Sra. del Pilar. Encargos pastorales: Miembro de la Comisión de Enseñanza y Catequesis de la Conferencia Episcopal, trienios (1993-1996; 1996-1999; 1999-2002; 2002-2005; 20005-2008; 2008-2011). Miembro de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (2011-2014). Gran Canciller de la Universidad San Jorge de Zaragoza. Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica San Antonio de Murcia.