“Contemplar el Corazón traspasado del Crucificado”

Mons. Javier Salinas     Dice un antiguo refrán: “obras son amores y no buenas razones”. Una clave para valorar la coherencia entre la forma de pensar y de vivir de las personas. Cierto que la fe se realiza en el amor (cf. Ef 4,15), que una fe sin obras acaba siendo un deseo, un sentimiento (cf. Sant 2,17). Pero la experiencia nos dice que no basta con obras, es necesario un impulso interior, el amor, pues “lo que rebosa del corazón lo habla la boca” (Mt 12,34). 

La fe cristiana “es la religión del permanecer en la intimidad de Dios, del participar en su vida” (TMA, 8). Una experiencia que Dios hace brotar en el corazón de cada uno. Según la tradición bíblica, el corazón es una realidad interior que representa la plena conciencia de la persona, la sede simbólica de la razón y la voluntad, de las decisiones, de los grandes proyectos vitales. Por eso, “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”(Mt 5,8). Es la realización de la promesa de Dios: “Les daré otro corazón e infundiré en ellos un  espíritu nuevo: les arrancaré el corazón de piedra y les daré un corazón de carne” (Ez 11,19). Se trata de vivir la fe en Dios en el corazón, no en apariencia. Una fe que, si es tal, no puede dejar de realizar las obras del amor. 

Cristo mismo evoca en el Evangelio muchas veces el corazón. “Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas” (Mt 11,28-29). El corazón es el símbolo de su amor por nosotros: “uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua” (Jn 19,34). Ahí se sitúa la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, que alcanzará una fuerte intensidad a través de las revelaciones hechas a Santa Margarita María Alacoque. Su fruto es una nueva aproximación al Misterio de Cristo, descubriendo, como recuerda Benedicto XVI, “el Misterio del corazón de un Dios que se conmueve y derrama todo su amor sobre la humanidad… no se rinde ante la ingratitud, ni siquiera ante el rechazo del pueblo que se ha escogido; más aún, con infinita misericordia envía al mundo a su Hijo unigénito, para que cargue sobre sí el destino del amor destruido; para que, derrotando el poder del mal y de la muerte, restituya la dignidad de hijos a los seres humanos esclavizados por el pecado”. 

Estamos llamados a vivir la fe desde el centro de nuestro ser, desde el corazón. Esto no significa una espiritualidad sentimental, sino una adhesión plena al ser mismo de Dios. Oremos, en las horas de luz y en las de oscuridad, permanezcamos unidos a la oración confiada de tantos cristianos: “Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío”. 

+ Javier Salinas Viñals

Obispo de Tortosa

Mons. Javier Salinas Viñals
Acerca de Mons. Javier Salinas Viñals 48 Artículos
Nace en Valencia el 23 de enero de 1948. Cursó estudios eclesiásticos en el Seminario valenciano, recibiendo la ordenación sacerdotal el 23 de junio de 1974. Es Doctor en Catequesis por la Pontificia Universidad Salesiana de Roma (1979-1982). CARGOS PASTORALESSu ministerio sacerdotal lo inició en la Parroquia de San Jaime de Moncada, de donde fue coadjutor entre 1974 y 1976. Este último año fue nombrado superior del Seminario Menor de Valencia, cargo que desempeñó hasta 1977, cuando fue nombrado consiliario diocesano del Movimiento Junior.Tras su estancia en Roma, volvió a Valencia como delegado episcopal de Catequesis, de 1982 a 1992; capellán y director espiritual en el Colegio Seminario Corpus Christi de Valencia, de 1987 a 1992; y Vicario Episcopal, de 1990 a 1992. Este último año fue nombrado obispo de Ibiza, sede de la que estuvo al frente hasta 1997, cuando fue promovido a la diócesis de Tortosa. El 16 de noviembre de 2012 fue nombrado obispo de Mallorca.El 8 de septiembre de 2016 se hacía público su nombramiento como obispo auxiliar de Valencia.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE preside la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar desde el año 2014, tras ser reelegido para un segundo trienio el 15 de marzo de 2017.Desde el año 1999 hasta 2014 presidió la Subcomisión Episcopal de Catequesis.El 23 de octubre de 2012 la Santa Sede le nombró miembro del Consejo Internacional para la Catequesis (COINCAT), organismo consultivo vinculado a la Congregación para el Clero.