Denuncian que el peso de la crisis económica recaiga ahora en quienes menos se beneficiaron en tiempos de bonanza

Manifiesto del Secretariado de Marginación

Delegación de Pastoral Social – Arzobispado de Barcelona

El Secretariado de Marginación del Arzobispado de Barcelona ha dedicado parte de sus sesiones de estudios de este curso 2011-12 a examinar las consecuencias de los recortes económicos en las políticas sociales.

Recortes que repercuten de forma muy negativa en la vida de muchas personas, en especial de aquellas que sufren más precariedades, que han ido creciendo en estos últimos tiempos, como consecuencia de la grave crisis económica que padece nuestro país.

En nuestros encuentros hemos invitado a expertos.Hemos escuchado el testimonio de personas que trabajan en instituciones en el campo de la exclusión social … Agradecemos las aportaciones de algunos biblistas que nos han ayudado a reflexionar a la luz de la Palabra de Dios.

Al finalizar el curso hemos creído conveniente hacer públicas algunas de las conclusiones a las que hemos llegado.Nuestra pretensión no es otra sino la de apuntar algunas pistas que puedan ayudar a los creyentes, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a tener algunos elementos de juicio.

Algunas realidades

En nuestro país cada vez crece más el número de familias en las que ninguno de sus miembros tiene ingresos estables, debido a que se encuentran en paro y se les ha acabado el subsidio o bien porque no han accedido al primer empleo.

Aumenta el número de personas que se ven obligadas a pedir, para subsistir, ropa o alimentos en las parroquias, Cáritas, Cruz Roja u otras instituciones de carácter benéfico.

Es muy significativo el aumento considerable de personas “sin techo”.Según el recuento que se hizo el 8 de noviembre de 2011, en la actualidad en la ciudad de Barcelona son 2.791 (1.533 durmiendo directamente en la calle o en asentamientos y 1258 alojadas en los recursos públicos y privados existentes), un 32 ‘1% más que hace cuatro años.

Crece el número de personas que se ven obligadas a trabajar en la economía sumergida, sin ningún tipo de seguro y cobrando unos sueldos de miseria. Este fenómeno es transversal, pero lo sufre de una forma muy significativa el colectivo de inmigrantes.

Se ha denegado o retirado el “PIRMI”, único ingreso estable, a muchas familias, debido a las nuevas exigencias administrativas.

Los niños son uno de los colectivos más afectados por la política de “recortes”.Según los últimos informes, uno de cada cuatro niños de Cataluña se encuentran en situación de riesgo, debido a la falta de alimentación adecuada, higiene, y condiciones de vida.Los comedores escolares se quejan de falta de recursos o de cobrar de la Administración con mucho retraso y algunas de estas empresas amenazan con cerrar.Para algunos niños es la única comida adecuada.

Cada vez es mayor el número de personas que se ven obligadas para subsistir a buscar restos de comida en los contenedores, a recoger chatarra en la basura, o a la venta ambulante. En este último caso, exponiéndose a la detención o el embargo de los productos o se ven obligados a huir y esconderse de las fuerzas de seguridad como si fueran delincuentes.

Se han cancelado o recortado muchas subvenciones a entidades sociales, lo que ha obligado a muchas de estas entidades a suprimir o disminuir algunos de sus servicios, en detrimento de las personas que se beneficiaban de ellos. Últimamente uno de los colectivos que se han visto afectados, no el único, ha sido el de los que sufren deficiencias psíquicas.

A la luz de la Palabra de Dios

Ante tantos hombres y mujeres que sufren, Dios sigue interpelando de nuevo con la misma pregunta que hizo a Caín, desde los inicios de la historia: “¿Dónde está tu hermano Abel?” (Gn 4, 9)

Los creyentes no podemos hacer caso omiso de las observaciones de la carta de Santiago: “Hermanos míos, ¿de qué servirá que alguien diga que tiene fe si no tiene obras?¿Puede salvarlo, tal vez, esta fe?Si un hermano o una hermana no tienen vestidos y les falta el alimento de cada día, y alguno de vosotros les dice: «Podéis ir en paz, abrigaos bien y alimentaros”, pero no les da lo que necesitan, de qué servirán estas palabras? Así pasa también con la fe: si no se demuestra con las obras, la fe sola está muerta ” (St 2 14-17).

No podemos cerrar los ojos ante el sufrimiento de tantos hombres y tantas mujeres que no tienen lo mínimo para vivir con dignidad. Nuestro criterio de comportamiento debe ser la parábola del buen samaritano (Lc 10,25-37).

Denunciamos

Que el peso de la crisis económica recaiga en los más débiles, aquellos que menos se beneficiaron en tiempos de bonanza.

Que en los debates parlamentarios, tanto a nivel estatal como catalán, se hable mucho más de políticas financieras, de estabilidades presupuestarias, de déficit fiscal, que de personas.Conscientes de que es básica para un país una correcta política económica, esta debe estar al servicio de las personas, y de forma muy particular al servicio de los más pobres y no a la inversa.

Que en la elaboración de los presupuestos no se tenga como primera prioridad las políticas de bienestar social, ayudando con proyectos y subvenciones a la reinserción social de aquellos que se han visto arrojados por la crisis económica al margen de la sociedad.

Que mientras hay personas que se ven obligadas a vivir en la calle o en viviendas sin las debidas condiciones, entidades financieras e inmobiliarias posean un gran stock de pisos vacíos.

Que va creciendo en nuestra sociedad el número de personas que viven la marginalidad, abocadas a un proceso de degradación personal que hará muy difícil, por no decir imposible, su reintegración a la sociedad.

Que cada vez es mayor la diferencia que hay entre la población sin recursos suficientes, los pobres, y los que nadan en la abundancia, los ricos. Es escandaloso que uno de los mercados que más crezca sea el de los productos de lujo, a los que parece que no les afecte la crisis.

Pedimos

En primer lugar a las comunidades cristianas, que siguiendo el ejemplo de la primitiva Iglesia, intensifiquen la comunión de bienes (Hch 2, 44-46) y tengan como prioridad la solidaridad hacia los más débiles.

A las administraciones públicas, que revisen sus presupuestos y pongan como primer objetivo de gasto políticas de reinserción y promoción social, de ayudas y subvenciones a las entidades que trabajan en el mundo de la marginación y los más pobres, aunque estosea ​​en detrimento de otras realidades.

A las entidades financieras, que pongan al servicio de los más pobres sus recursos y faciliten el acceso a la vivienda poniendo a su disposición en condiciones asumibles el stock de pisos vacíos que tienen.

A los partidos políticos, que dejando de lado sus legítimas diferencias se esfuercen por buscar un gran acuerdo para poner la economía del país al servicio de los más débiles.

A la sociedad en general, que sea consciente de que nuestro mundo no tiene futuro si sigue creciendo el número de personas que no pueden vivir con dignidad y promueva como uno de los valores más preciados la solidaridad.

Finalmente, queremos dar gracias al gran número de voluntarios e instituciones, tanto civiles como de inspiración religiosa, que trabajan para la promoción de las personas y que dedican a ello tiempo, creatividad, recursos.Son un signo de esperanza, en medio de esta situación tan difícil para muchos.

Secretariado Diocesano para los Marginados

Día del Corpus Christi, fiesta de la caridad,

10 de junio de 2012

Agencia SIC
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