Eucaristía, Caridad, Filantropía

Mons. Francisco Gil Hellín     Hace apenas dos meses, la catedral y las iglesias de Burgos eran una inmensa plaza religiosa, en la que entraban y salían cientos y cientos de personas para hacer una visita a Jesús Sacramentado. Hoy, día del Corpus Christi, son las plazas y calles de la ciudad las que se convierten en un inmenso templo eucarístico donde muchos fieles adorarán a Jesucristo expuesto enla custodia. Elpueblo español y, más en concreto, el burgalés ha sido siempre un pueblo profundamente eucarístico. Hoy, aunque las circunstancias han cambiado, todavía es una fiesta profundamente popular. Es una herencia de arte, cultura y religiosidad que no sólo hemos de conservar sino potenciar y enriquecer con las mejores aportaciones de nuestro tiempo.

Una de ellas es, sin duda, la dimensión social y caritativa. Desde hace años, el Corpus, sin dejar de ser una fiesta eucarística, más aún, porque es una fiesta eucarística, es también una fiesta con un subrayado especial dela caridad. Bastepensar que muchos asocian de inmediato el “día del Corpus” con el “día de Caritas”. Pienso que es una conquista de nuestra fe. Una de las últimas Cartas del Beato Juan Pablo II nos ofrecela explicación. Hayun punto –decía- en el que se refleja especialmente la autenticidad de nuestras celebraciones eucarísticas: si ellas impulsan a los fieles y a las comunidades “a un compromiso activo para la edificación de una sociedad más justa y fraterna”. Una celebración eucarística es auténtica en la medida en que en ella brilla la caridad que lleva a compartir lo que tenemos con los necesitados: el afecto, el tiempo, los bienes materiales, y, especialmente, la fe.

Una Eucaristía –una celebración del Corpus Christi- desgajada de la caridad sería un culto vacío. Carecería del sello de autenticidad. La limosna –en forma de donativo fijo o esporádico-, la paz restablecida, el perdón concedido, el tiempo donado, la comprensión inmerecida son formas concretas dela caridad. Hayotras muchas. Por eso, es un reduccionismo pensar que sólo hay caridad cuando ésta es material. Baste pensar que hay personas con muchos bienes que son inmensamente pobres, porque son víctimas de la droga, han arruinado su matrimonio, sufren el abandono de los hijos e incluso carecen de la más mínima libertad de movimiento o de religión.

Sin embargo, en unos momentos como los nuestros, en los que padecemos una crisis económica sin precedentes, “no podemos quedarnos de brazos cruzados” y refugiarnos en un “sálvese quien pueda”, como decimos los obispos de España en el Mensaje para este día. Nuestro amor ala Eucaristíaha de llevarnos a descubrir que hay muchos hermanos nuestros que se encuentran en “extrema necesidad” e impulsarnos a dar a los demás parte de nuestros bienes, aunque no sean cuantiosos.

Una forma práctica y fiable de darle cauce es Caritas, que es la institución oficial para organizar la caridad en nombre dela Iglesiadiocesana. De todos son conocidos sus servicios a los necesitados en sus múltiples gamas: excluidos sociales, inmigrantes, madres solteras en dificultad, etcétera. Basta leer el informe anual para quedar impresionados de su extensión y eficacia.

Pero así como una Eucaristía sin el contraste de la caridad no sería auténtica, una caridad sin el contraste dela Eucaristíaes mera filantropía que muy pronto desaparece. Por eso, la celebración del Corpus Christi es un fuerte reclamo a robustecer los vínculos de la caridad y dela Eucaristía. Amás adoración eucarística, más caridad; y, a más caridad, más adoración y vivencia eucarística. La crisis económica es, en sus raíces y su solución una crisis de carácter ético y religioso. El olvido y desprecio de Dios –que es la expresión máxima de pobreza- nos han llevado al olvido y desprecio del hombre. Por eso, ni eucaristía sin caridad ni caridad reducida a filantropía.                                                                                  

+Francisco Gil Hellín

Arzobispo de Burgos                                                                         

 

Mons. Francisco Gil Hellín
Acerca de Mons. Francisco Gil Hellín 207 Artículos
Mons. D. Francisco Gil Hellín nace en La Ñora, Murcia, el 2 de julio de 1940. Realizó sus Estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Diocesano de Murcia entre 1957-1964. Obtuvo la Licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma entre 1966-1968. Además, estudió Teología Moral en la Pontificia Academia S. Alfonso de Roma entre los años 1969-1970. Es Doctor en Teológía por la Universidad de Navarra en 1975.CARGOS PASTORALESEjerció de Canónigo Penitenciario en Albacete entre 1972-1975 y en Valencia de 1975-1988. Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede de 1985 a 1996.Fue Vicedirector del Instituto de Totana, Murcia entre 1964-1966 y profesor de Teología en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia (1975-1985). También en el Istituto Juan PAblo II para EStudios sobre el Matrimonio y Familia (Roma, 1985-1997) y en el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz en Roma (1986-1997).Juan Pablo II le nombraría despues Secretario del Dicasterio de 1996 a 2002.Fue nombrado Arzobispo de la Archidiócesis de Burgos el 28 de marzo de 2002, dejando su cargo en la Santa Sede, y llamado a ser miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia desde entonces.El papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis de Burgos el 30 de octubre de 2015, siendo administrador apostólico hasta la toma de posesión de su sucesor, el 28 de noviembre de 2015.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la CEE es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida desde el año 2002. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Burgos desde 2011 hasta 2015. Además fue miembro de la Comisión Episcopal del Clero de 2002 a 2005.