Corpus Christi, Día de la Caridad

Mons. José María Yanguas   Queridos diocesanos:

¡Dios es amor! Esta es la gran verdad acerca de Dios que resplandece con luz propia en la predicación de Jesús; pero ya desde el comienzo del mundo, Dios se reveló como el Dios-amor, pues el mundo fue creado en un acto de amor. Tras una larga historia de relaciones difíciles entre Dios y los hombres, entre Dios y el Pueblo elegido ─ presididas, a pesar de todo, por la Providencia amorosa de Dios ─, la re-creación de los hombres y del mundo, la obra de la Redención realizada con la muerte y resurrección de Jesucristo, fue fruto igualmente del amor de Dios. Después de la Ascensión de Jesús a los cielos, el Espíritu Santo, el espíritu de amor, fue el gran don de Dios a la humanidad que peregrina en la tierra. 

La Eucaristía, que construye continuamente a la Iglesia y es raíz y culmen de su vida, de su misión y de su acción, es el misterio de la fe, misterio del amor de Dios, sacramento de la caridad, como reza el título de la Exhortación Apostólica del Papa Benedicto XVI sobre la Eucaristía. 

La Iglesia, por su parte, que hace presente a Cristo y realiza su obra en el mundo, el nuevo pueblo de Dios, es la familia de Dios, la familia de los hijos de Dios, en la que Jesús es nuestro Hermano mayor y su Espíritu el amor que mantiene a la Iglesia continuamente unida, a pesar de las divisiones y los desgarros sufridos a lo largo de la historia          

La Iglesia, que vive de la Eucaristía, es misterio, sacramento, “signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano” (Lumen gentium, 1). La Iglesia es pues misterio de comunión y tiene como misión crear, hacer comunión. Misterio de amor recibido y de amor donado.           

Se entiende bien, entonces, que la Iglesia haya querido que la solemnidad del Corpus Christi, el día en que tributa solemnísimo culto de adoración al Misterio de Cristo presente real, verdadera y substancialmente en la Hostia santa, sea al mismo tiempo el Día de la Caridad. La comunión, el amor a Dios y el amor a los hermanos son realidades inseparables: el primero queda como autenticado en el amor a los demás, y éste es auténtico amor cristiano sólo si es expresión del amor a Dios.           

“El amor de Cristo nos urge” (2Co 5, 14); nos apremia para que demos una respuesta de entrega incondicional al amor de Dios que se nos dona; y nos urge, a la vez, a manifestar ese amor en la caridad con el hermano. “En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros hemos de dar nuestra vida por los hermanos” (1Jn 3, 16). Las palabras de san Juan no dejan lugar a equívocos ni consiente cómodos subterfugios. Menos todavía en tiempos como los actuales en los que las necesidades y carencias que sufren tantos hermanos son una llamada que no puede ser desoída.           

El amor a los hermanos, especialmente a los hermanos en la fe, pide una sincera voluntad  de salir al encuentro de las necesidades que sufren. Hacerlo está al alcance de  todos, si se ponen en práctica algunas virtudes como la sobriedad y la austeridad, la templanza y la moderación en gastos personales y familiares que suenan a exceso, y de los que se puede prescindir sin especial sacrificio. No podemos hacernos insensibles al dolor ajeno, a la necesidad de quien vive “al lado de nuestra puerta”; no podemos cerrar nuestros ojos a la desnudez del necesitado ni tapiar nuestros oídos para no oír su voz. Nos lo recuerda con especial viveza la celebración del día del amor fraterno, la solemnidad del Corpus Christi. Hagamos eco a su recuerdo y llamada. 

Con mi bendición. 

+José María Yanguas

Obispo de Cuenca

Mons. José María Yanguas
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Mons. José María Yanguas Sanz nació el 26 de octubre de 1947 en Alberite de Iregua (La Rioja), diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Siguió los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano y el 19 de junio de 1972 fue ordenado sacerdote en Logroño al servicio de la misma diócesis. En 1971 inició en Pamplona los esutdios de Filosofía y en el 1974 los de Teología en la respectiva Facultad de la Universidad de Navarra, obteniendo en el 1978 el doctorado en Teología y en el 1991 el de Filosofía en la misma universidad.Ha trabajado como Capellán y Profesor de Teología de los esudiantes de diversas Facultades Civiles de la Universidad de Navarra (1972-1978; 1980-1986), Secretario del Departamento de Teología para Universitarios (1976-1978), Capellán militar (1978-1980), Profesor de Teología Dogmática (1976-1981), Profesor de Ética y de Teología Moral (1981-1989), Miembro del Comité de Dirección de la revista Scripta Theologica (1982-1986), Director de Investigación de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra y Profesor Asociado de Ética de la Facultad Eclesiástica de Filosofía (1988-1989), Oficial de la Congregación para los Obispos (1989-2005) y Profesor Visitante de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1990-2005). En Roma ha sido Capellán de las Hermanas de la Sagrada Familia de Spoleto y ha colaborado pastoralmente en la Parroquia de Santa María de la Divina Providencia (1990-2005). El 20 de abril de 2001 fue nombrado Prelado de Honor de Su Santidad.Ha publicado numerosos artículos en las revistas Scripta Teologica y Annales Teologici; en las “Actas de Congresos y Simposios de Teología”, Pamplona, 1985, y Roma, Cittá Nuova Editrice, 1986, 1988.Es autor de los siguientes libros:- Pneumatología de San Basilio. La divinidad del Espíritu Santo y su consustancialidad con el Padre y el Hijo, Eunsa, Pamplona, 1983;- Constitutionis Pastoralis Gaudium et Spes sinopsis histórica: De Ecclesia et vocatione hominis, Pamplona, 1985;- La intención fundamental. El pensamiento de Dietrich von Hildebrand: contribución al estudio de un concepto moral clave, Barcelona, 1994.Además de español habla francés, inglés, italiano y alemán.Nombrado Obispo de Cuenca el 23 de diciembre de 2005, recibió la Ordenación Episcopal y tomó posesión de la Sede de Cuenca, en la Catedral, el 25 de febrero de 2006, de manos del Excmo. y Rvmo. Mons. Antonio Cañizares Llovera, Arzobispo de Toledo.Es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la CEE (Conferencia Episcopal Española).