Corpus Christi 2012 – Día de la Caridad

Mons. Rafael Palmero   Queridos diocesanos:

Nos disponemos un año más a celebrar el Día de la Caridad, que la Iglesia española vincula con acierto a la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor, manifestación suprema de su inmenso amor a los hombres y estímulo constante de toda la acción caritativa de la Iglesia. 

El lema de Cáritas para esta campaña es sugerente: “Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir”. Se nos recuerda con él que hay muchos que necesitan nuestra ayuda simplemente para vivir. La crisis económica que padecemos ha acrecentado el número de personas que viven el drama de la pobreza o que están en peligro de exclusión social. Las cifras de parados y de pobreza, tanto en nuestra Diócesis como en el ámbito nacional, son verdaderamente alarmantes. 

No podemos permanecer indiferentes como cristianos ante estos hermanos que nos necesitan. Dios sigue hablándonos a través de esta situación de injusticia y nos recuerda que somos responsables de ellos. No podemos quedarnos de brazos cruzados. “Cristo sigue exhortando –dice el Papa- también hoy a sus discípulos a comprometerse en primera persona: dadles vosotros de comer (Mt 14,16). En verdad, la vocación de cada uno de nosotros consiste en ser, junto con Jesús, pan partido para la vida del mundo” (Sacramentum Caritatis, 88). 

Para que los demás puedan vivir, se nos pide vivir sencillamente. Se trata, sobre todo, de un estilo de vida, que, por ser consciente de las necesidades de los demás, renuncia al lujo y al dispendio y busca compartir. Este modo de vida requiere gran generosidad –nos han recordado en su mensaje los Obispos de la Comisión de Pastoral Social-: “Trabajemos por la justicia para que todos vean respetados sus derechos. Pero, si de verdad queremos y buscamos el bien de todos, especialmente de los más pobres, habrá que sobrepasar, muchas veces, la justicia legal con la gratuidad propia de la caridad cristiana” (Mensaje para el Corpus 2012). 

Con la invitación a vivir sencillamente se nos propone un verdadero cambio de mentalidad que debe reflejarse no sólo en nuestra vida personal, sino en nuestra sociedad. Por supuesto, la austeridad y sencillez deben ser criterio que presidan siempre la vida de la Iglesia: de sus parroquias, cofradías, movimientos y de cualquier actividad. Pero también los consideramos un criterio válido para nuestra sociedad, que abarca el mundo de las empresas y las finanzas, del deporte y el espectáculo, de la política y la vida social. A todos invitamos a realizar una profunda reflexión sobre la urgente necesidad de un nuevo modelo de desarrollo y una nueva economía, que tenga como centro al ser humano y respete el medio ambiente. 

La propuesta de vivir sencillamente es también un acicate para que vivamos la comunicación cristiana de bienes. Recordaba el Santo Padre en el documento antes citado que “los cristianos han procurado desde el principio compartir sus bienes (cf. Hch 4,32) y ayudar a los pobres (cf. Rm 15,26). La colecta en las asambleas litúrgicas no sólo nos lo recuerda expresamente, sino que es también una necesidad muy actual. Las instituciones eclesiales de beneficencia, en particular Caritas en sus diversos ámbitos, prestan el precioso servicio de ayudar a las personas necesitadas, sobre todo a los más pobres” (Sacramentum Caritatis, 90). Una forma de concretar esta ayuda es colaborando en la colecta para Cáritas que se realizarán en todas las parroquias el día del Corpus Christi. Recuerdo a los sacerdotes que han de entregar íntegramente y con diligencia esta colecta a Cáritas Diocesana. 

La celebración del Día de la Caridad me brinda, a su vez, la oportunidad de expresar mi gratitud a los 1.200 voluntarios que tiene Cáritas en nuestra Diócesis; son auténticos servidores de la caridad y ministros del amor de Dios. Ellos ponen tiempo e ilusión al servicio de los pobres y son el rostro de una Iglesia que quiere estar muy cerca de ellos. Agradezco también las múltiples iniciativas diocesanas y parroquiales para paliar los efectos nada buenos de esta crisis. Y os doy las gracias por vuestra oración sincera, compañera indispensable y sustentadora de toda acción caritativa. 

Buena celebración del Corpus Christi, día de la Caridad. Unidos siempre en Jesucristo Eucaristía, 

+ Rafael Palmero Ramos

 Obispo de Orihuela-Alicante

 

Mons. Rafael Palmero
Acerca de Mons. Rafael Palmero 18 Artículos
Nace en Morales del Rey, provincia de Zamora y diócesis de Astorga, el 27 de julio de 1936. Curso los estudios de humanidades y filosóficos y los dos primeros años de teología en el seminario conciliar de Astorga. Después, en Roma, amplió su formación teológica. Allí obtuvo la licenciatura y el doctorado en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana y la licenciatura en Ciencias Sociales por la Pontificia Universidad Santo Tomas de Aquino “Angelicum”. Fue ordenado sacerdote el 13 de septiembre de 1959 en Astorga. En 1972 se incardinó en la archidiócesis de Toledo.CARGOS PASTORALESSu ministerio presbiteral comenzó en la diócesis de Astorga. Entre 1961 y 1965 fue secretario de estudios y profesor de Eclesiología y de Doctrina Social de la Iglesia en el seminario mayor diocesano de Astorga y, entre 1963 y 1968, fue delegado episcopal de cáritas diocesana de Astorga. En el año 1968 se trasladó a Barcelona como secretario particular del entonces arzobispo coadjutor de Barcelona, Mons. Marcelo González Martín, cargo que desempeñó hasta el año 1972. También hasta este año, y desde 1969, fue el Presidente del Patronato Diocesano de la “Obra Benéfica Asistencial del Niño Dios”, en la ciudad condal. El año 1972 se trasladó, junto a Mons. González Martín, a Toledo. En esta diócesis fue Vicario General y profesor del Seminario Mayor, entre 1972 y 1987, y arcediano de la Catedral, entre 1974 y 1987.El 24 de noviembre de 1987 fue nombrado obispo auxiliar de Toledo y obispo titular de Pedena. Recibió la ordenación episcopal el 24 de enero de 1988. El 9 de enero de 1996 fue trasladado a la sede episcopal de Palencia. El 26 de noviembre de 2005 fue nombrado Obispo de Orihuela-Alicante, tomando posesión de la sede el 21 de enero de 2006. El 27 de julio de 2012, el Papa Benedicto XVI aceptó la renuncia al gobierno pastoral de esta diócesis, en conformidad con el canon 401, párrafo 1, del Código de Derecho Canónico. Dejó la diócesis el 29 de septiembre de 2012.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde 1987 hasta 1990. Miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 1990 hasta 1993. De 1990 a 1999 ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales y de 1993 a 1999 de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe. Desde 1999 es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral, donde es responsable del Departamento de Pastoral de la Salud. Fue miembro del Consejo de Economía desde 1999 hasta noviembre de 2012.